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Yo también voy a terapia: Trino

10 febrero 2014 4:28 Última actualización 01 octubre 2013 5:2

[El caricaturista tapatío José Trinidad Camacho, Trino, publica ¡Viva la familia! ...Pero bien lejos / Braulio Tenorio]  


 
 Silvina Espinosa de los Monteros
 
 
¡Viva la familia! ...Pero bien lejos (Tusquets) es el título del más reciente volumen del caricaturista José Trinidad Camacho Orozco, Trino. 112 páginas de historietas –realizadas por el también coautor de las tiras cómicas en las que se basa la película El Santos vs. La Tetona Mendoza– que tratan asuntos de índole familiar, desde los ingenuos años escolares hasta las sesiones de terapia, pasando por casamientos, festividades, mascotas y héroes infantiles, entre otras variopintas monerías.
 
 
–¿Cómo dio con ese título que alude a la sana distancia entre familiares?
 
 
–Yo pertenezco a una familia a la que nuestros padres dieron mucho cariño –asegura Trino–, pero, claro, también voy a terapia, porque hay algunas broncas. Además, como papá, estoy seguro de que también la voy a regar con mis hijos. Pero, bueno, no pasa nada. Yo creo que no hay persona que diga: “No me identifico con nada de este libro”, porque de eso habla: de las relaciones familiares, de la crianza, de la terapia, de la pareja y de la vida cotidiana.
 
 
–¿De qué modo fue recabando las historias escolares?
 
 
–Lo que pasa es que Margarita, mi mujer, quien también es mi manager y tiene muy buen sentido del humor, es terapeuta de niños (por eso nos llevamos bien); ella fue maestra de kínder y me platicaba muchas historias. Al principio, me decía: “¿Por qué no trabajas algo acerca de los niños con trastorno de atención o algo de humor sobre esa nueva tendencia neo-jipi de las constelaciones familiares?” Pero pensé que era algo muy cerrado porque, ¿cuántos chistes podría haber ahí? Por lo que decidimos abrir el tema a todo lo demás.
 
 
–¿Cómo surgió la anécdota del niño al que le preguntan qué quiere ser de grande?
 
 
–Eso sucedió de verdad y el niño contestó: “Gigante.” “¿Y en qué trabajarías?” “Pues en los cuentos, miss”, fue la respuesta del chavito. Y tú dices: “Claro, tiene razón.” Pero además todavía un compañero dice en voz bajita: “Yo me iría a los Altos de Jalisco… ahí de seguro le dan trabajo.” Ja-ja-ja.
 
 
–¿Cuántos cartones debe hacer para un libro de estas características? ¿Quedan muchos fuera?
 
 
–Siendo sincero, debo decirte que con el de Historias desconocidas de la Independencia y la Revolución e Historias sobre el fin del mundo y otras patrañas, tuve que estar haciendo cartones para que entraran; ni modo, no hubo control de calidad. Pero con éste, sí. Incluso quedaron fuera materiales para un segundo volumen que quiero hacer sobre familias poco convencionales.
 
 
–¿Hizo alguna encuesta para integrar la lista de los personajes de terror infantil que ya no asustan a nadie?
 
 
–Siempre lo he pensado. Dice Maggie que a mi hijo Chema lo he hecho un outsider en la escuela, porque habla de cosas que los otros niños ya no entienden. Llega a platicar de Herbie. “¿Y quien es Herbie?”, le preguntan. “Pues un volkswagen que habla.” Y, “¿qué es un volkswagen?” Ja-ja-ja. Como papá, tienes muchas referencias de tu infancia que intentas transmitir a tus hijos, pero ahora ellos ya traen otra información: que las Plantas vs. Zombies, que los Angry Birds… Yo recuerdo que de chiquito me daban un chingo de miedo los zombies, pero a los niños de ahora ya no.
 
 
–¿Cómo hace un monero  para trabajar con referencias que han dejado de serlo e integrar otras que no son de su generación?
 
 
–Simplemente lo hago porque, como dice Jis, soy una caja negra de puras estupideces. Me acuerdo perfectamente de las cosas que me dieron miedo como “Luz, la señora que inyecta”, que está en esa lista. Y a mí hijo, por ejemplo, eso de las inyecciones ya no le da miedo, es algo que ya comenzó a ser caduco como las niñas de El resplandor, que tampoco asustan.
 
 
–Dadas las circunstancias del país, ¿qué es lo que a usted sí le asusta?
 
 
–Híjole, me asusta muchísimo el presidente que tenemos... ¡Y su copete me da más miedo! Me asusta mucho, al menos en mi ciudad, Guadalajara, que en vez de tapatíos sigamos siendo “apatíos”; me asusta que no reaccionemos ante tanto político que nos sigue viendo la cara y, mucho más miedo, que sigamos votando por los mismos. Con esto de los huracanes, la sociedad civil y los mexicanos respondemos bien chido; pero en 2006, por ejemplo, hablando de este tema de la familia, por votar por López Obrador yo me gané la enemistad de mis familiares.
Materia en la que Trino abunda: “El que se haya polarizado la situación se debe en parte a los medios, a los partidos, a los priistas y a López Obrador también, porque tampoco estoy en la onda de que él es nuestro Mesías. No. Yo nada más le voy al Atlas.”
 
 
–¿Qué papel debiera tener el humor en todo esto?
 
 
–Yo siempre he dicho: “Los políticos nos han robado todo, que no nos roben el humor.” Los mexicanos somos buenos para la chacota, para echar desmadre… Lo único que no me gusta es el bullying. Hay algunos comediantes cuyo humor se basa en fastidiar al otro: al gordito, al chaparro, al prieto, al tonto, al indio... y eso no se vale, es el principio del bullying. Fuera de eso, yo lo que digo es que hay que exorcizarse. Hay que reírse, primero de uno y luego de todo lo demás porque ya te has ganado el derecho.
 
 
Además de la publicación de este libro, Trino seguirá dando batalla en lo que queda del 2013. Junto con el caricaturista Jis presentará La chora interminable (Sexto Piso); ilustra un libro infantil escrito por Armando Vega-Gil (Nostra Ediciones), mientras que en Tusquets aparecerá otro más sobre extraterrestres con prólogo de Jaime Maussan. El año que entra dedicará un volumen al tema del futbol.