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culturas

Yesye Appleton danza sobre la espiral de su ADN

El bailarín y coreógrafo Yesye Appleton considera que la creatividad, como el corazón, es un músculo. Futbolista de vocación, el joven artista mexicano se rindió a su ADN cuando era un adolescente.
Rosario Reyes
13 junio 2016 21:45 Última actualización 14 junio 2016 5:0
El bailarín estrena hoy en la UNAM esta coreografía de Cecilia Appleton. (Cortesía)

El bailarín estrena hoy en la UNAM esta coreografía de Cecilia Appleton. (Cortesía)

La creatividad, como el corazón, es un músculo, considera el bailarín y coreógrafo Yesye Appleton. “Pero el puro instinto no me hubiera llevado a entender como entiendo ahora la escena”. 

Siempre ha entendido la vida desde el cuerpo. Futbolista de vocación, el joven artista mexicano se rindió a su ADN cuando era un adolescente.

“Al entrar a la escuela de iniciación artística del INBA (Cedart) encontré la libertad del arte en general. Luego surgió otro proceso, en el que la danza se convirtió en mi trabajo”, afirma. 

Ahora es integrante de Contradanza, la compañía fundada hace 33 años por su madre, Cecilia Appleton.

El bailarín, quien recién terminó el primero de cuatro años de la licenciatura en coreografía en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, comenzó a bailar con la técnica Limón, con los maestros Ana González y Óscar Velázquez; posteriormente asistió al Limón Institute de Nueva York y aprendió la técnica release en Canadá, donde también comenzó a estudiar arte circense, que incorpora a su lenguaje corporal, junto con técnica Graham, base del trabajo de Contradanza. Él se integró a la compañía en 2000.

ACUDA
"Dos en blanco"
Hoy, mañana y el jueves, Salón de Danza del Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000, 19:00 horas.
Entrada libre

"Latidos"
26 de julio, 20:00 horas, Palacio de Bellas Artes, Avenida Juárez, esquina Eje Central, Centro Histórico.
$80 a $250


“Siempre he tenido la necesidad de aportar –lo cual llega a ser molesto para los directores-, pero me esperé mucho tiempo para estudiar coreografía, porque quería seguir bailando. Hasta que me cansé de entrenar de 6 de la mañana a 10 de la noche. Ya había hecho algunas coreografías con la compañía, pero quería que me removieran un poco las ideas”, dice.

Appleton está por estrenar, como solista, dos coreografías de su madre. Del 14 al 16 de junio presentará en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario Dos sobre blanco, que aborda como tema principal la posibilidad de vivir en pareja, sin perder la individualidad.

“Fue un proceso largo, comenzamos creyendo que íbamos a hablar de la pareja, pero en los ensayos hubo un rompimiento”, cuenta el bailarín sobre la puesta en la que comparte escenario con Mariana Rosales y Bernardo Orellana.

“La historia transcurre de forma paralela a lo que sucede en la sique de uno de los personajes, que es más intelectual y no ha podido tener una conexión afectiva, se siente solo y está tratando de encontrar sentido al amor”, explica.

HOMENAJE FAMILIAR
Latidos se estrenará el 26 de julio en el Palacio de Bellas Artes y es un trabajo en el que la coreógrafa y su hijo colaboran estrechamente, pues es la forma como ambos ha procesado el duelo por la muerte del patriarca de la familia Appleton.

“Está dedicada a mi abuelo, que falleció hace casi dos años. Es parte del duelo, que termina abstrayéndose y se plasma en el movimiento; no somos exageradamente narrativos. Tuvimos un ensayo abierto y ahí descubrimos que no era difícil que el tema tuviera resonancias con los tiempos que vivimos, cuando en cualquier momento cualquier persona puede morir o se puede perder”.

En esta obra interpreta a un ser que transita entre los vivos y los muertos. “Hay una escena en la que me toca decirle que ya es hora de partir, como en la vida real me tocó. Pero si el arte no es para sanar, entonces no sé para qué”, comparte.