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Yadira Silva, doble identidad

De día es ama de casa, de noche se dedica a entrenar tenis de mesa; ella es Yadira Silva, cubana de nacimiento que, por tercera ocasión, representará a México en unos Juegos Olímpicos.
Alain Arenas
20 junio 2016 22:19 Última actualización 21 junio 2016 5:0
"Sólo nosotros sabemos lo que hemos tenido que hacer y sacrificar. Levantarme a las 6 de la mañana y entrenar a las 9 de la noche", dice la deportista. (Especial)

"Sólo nosotros sabemos lo que hemos tenido que hacer y sacrificar. Levantarme a las 6 de la mañana y entrenar a las 9 de la noche", dice la deportista. (Especial)

El primer contacto de Yadira Silva con el tenis de mesa fue en su natal Matanzas, provincia de Cuba, cuando tenía 10 años. Su hermano la llevó a una academia y ella quedó enamorada de esta disciplina. Un año más tarde fue aceptada en una escuela de iniciación deportiva ubicada en La Habana, para que practicara formalmente el deporte. Ahí vivía de lunes a viernes y los fines de semana visitaba a su familia. “En la mañana iba a la escuela y por las tardes entrenaba, todo dentro de la academia. No era tan complicado en ese momento. Tenía inocencia y mantenía el sueño de ser de las mejores del mundo. Así fue hasta que cumplí la mayoría de edad”.

Pero en un torneo realizado en Cancún en 2003, a donde viajó con la Selección cubana, conoció a Roberto Madrigal, quien era parte del representativo mexicano. Aprovecharon el certamen para acercarse, comenzaron un noviazgo y posteriormente él viajó a La Habana, en donde se casaron. Después regresaron a México y pusieron su residencia en Tabasco. A los pocos meses nació Yadira, su primera hija, y con ello la ahora mamá descartaba la posibilidad de continuar con su carrera.

“Obtuve la doble nacionalidad después del nacimiento de mi hija. No pensaba seguir en el deporte, pero después volví a practicarlo, es algo que no se deja de disfrutar. Me animé y la Federación mexicana me apoyó, aunque pasaron cuatro años en los que no lo practiqué regularmente”, explica la atleta de 30 años.

Los Juegos Olímpicos de 2008 se acercaban. México jamás había tenido un representante en este deporte, desde que en Seúl 1988 se practicó por primera vez con carácter oficial del programa. Silva entrenaba por las noches, mientras que en los días alternaba sus labores caseras con los cuidados de su hija. Pero eso no fue excusa para pelear el pase a la justa veraniega, que al final consiguió.

YADIRA SILVA
Lugar de nacimiento: Matanzas, Cuba
Edad: 30 años (24 de diciembre de 1985)
Disicplina: Tenis de mesa
Altura: 1.59 metros
Peso: 56 kilogramos
Perfil: derecho
Ranking mundial: 130
Puntos acumulados en la temporada: 2137
Juegos Centroamericanos: 2 (plata en Mayagüez 2010; oro en Veracruz 2014)
Juegos Panamericanos: 2 (Guadalajara 2011 y Toronto 2015)
Juegos Olímpicos: 3 (Beijing 2008, Londres 2012 y calificada a Río 2016).


“En Beijing llevaba poco entrenando, pero hasta para sorpresa mía, pude calificar. La falta de entrenamiento me pesó y me eliminaron en la ronda preliminar (la croata Andrea Bakula la venció cuatro sets a cero). Regresando de esos Juegos salí embarazada de mi segunda hija (Angélica). No fue un impedimento para mi carrera deportiva, porque tenía contemplado seguir jugando. Luego clasifiqué para Londres, donde fui mejor preparada, pero los resultados no se dieron (la derrotó en primera ronda la estadounidense Ariel Hising, cuatro sets a cero)”, añade la cubano-mexicana.

Para Río 2016 no se fija un lugar como meta. Explica que el hecho de disputar sus terceros Juegos Olímpicos es un triunfo para ella y su familia.

“Sólo nosotros sabemos lo que hemos tenido que hacer y sacrificar, comenzando por el ritmo de vida que llevo. Levantarme a las 6 de la mañana, preparar a mis hijas para la escuela, preparar la comida, ir por ellas al colegio, limpiar la casa y, posteriormente, a las 9 de la noche entrenar y terminar entre medianoche y la una de la mañana. Es obvio que no llevo la misma preparación que las demás”, agrega la atleta.

UNA DISCIPLINA COSTOSA
Silva cuenta que su esposo, quien también funge como su entrenador, compró los materiales que necesitaba para los entrenamientos durante varios años. Explica que es gastroenterólogo y que esta profesión les permitió solventar los gastos que necesitaba ella para practicar tenis de mesa.

“Es un deporte caro. Una raqueta puede costar 7 mil pesos, los hules con los que se juega (material que cubre la raqueta) no duran en los torneos, lo mismo pasa con las pelotas, que se rompen. Son gastos constantes entre 600 y 700 pesos que afectan. Los materiales se cotizan en dólares y en ocasiones son difíciles de encontrar”, menciona la también medallista de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2014.

“De noviembre a la fecha, he tenido apoyo total de la Conade. Me asignaron el equipo multidisciplinario, que está integrado por un preparador físico y un psicólogo. Ha sido todo positivo. Los cambios han sido magníficos. He tenido más apoyo en esta administración que en otras, aunque no me gusta hablar de las pasadas”, finaliza Yadira, quien también ha participado en dos Juegos Centroamericanos y dos Panamericanos.