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Ya no hay grandes héroes de la guitarra: Ritenour

El virtuoso Lee Ritenour se despoja apenas de la timidez para grabar su primer disco en solitario. Su público es selecto, muy selecto: cuando toca en el legendario The Baked Potato de Los Ángeles
María Eugenia Sevilla
19 abril 2017 21:26 Última actualización 20 abril 2017 5:0
(Especial)

(Especial)

Su público es selecto, muy selecto: cuando toca en el legendario The Baked Potato de Los Ángeles –siempre con localidades agotadas- no es raro ver a monstruos como Bob Dylan, Jeff Beck, Eric Clapton, George Benson o, hasta hace poco, el recientemente fallecido Al Jarreau.

Captain Fingers es, lo que se dice, una figura de culto. Uno de esos virtuosos del LA Team -esa generación de talentos de la Costa Oeste que ha hecho carrera en los estudios de la industria o como parte de las bandas de grandes estrellas- que sólo conocen bien los melómanos porque buena parte de su trayectoria la dedicó a ser músico de sesión: más de 3 mil tiene en su haber este prodigio de las seis cuerdas llamado Lee Ritenour (1952).

Que sea un artista de élite no implica que su obra propia sea difícil o densa; sus proyectos de música brasileña o sus incursiones en el jazz fusión revelan la generosidad de una obra que, no por amable es simple. Todo lo contrario puede escucharse.

Habitar el Hollywood de los 60 fue determinante para un chico que desde los 12 años pintaba para lumbrera de un instrumento en el que el virtuosismo, su característico refinamiento y un groove muy personal lo han llevado a colaborar con los máximos exponentes de diversos ámbitos, del rock al jazz y la música contemporánea: Pink Floyd, Aretha Franklin, Frank Sinatra, Dizzie Gillespie, Caetano Veloso, Larry Carlton, Marcus Miller, Barbra Streisand o la soprano Renée Fleming, una muestra.

EN MÉXICO
¿Qué? Masterclass
¿Dónde? sound:check Xpo, WTC. Montecito 38, Nápoles, CDMX
¿Cuándo? Lunes 24 de abril, 13:00 horas
Localidad: $250

__¿Con qué se queda de la era hippie?
__La verdad, estaba tan concentrado en mis estudios musicales que la revolución me pasó un poco de largo. Claro que estaba al tanto de los cambios en el rock, la llegada de Jimi Hendrix, los Doors y todas las grandes bandas que estaban emergiendo del sur de California, pero yo estaba obsesionado con practicar. Mi hermana -cuatro años más grande-, estaba más involucrada y ponía mucha música de Motown en casa, que fue también algo muy revolucionario musicalmente. Yo estaba en la onda más sofisticada del jazz y lo clásico, pero el ritmo me atrapó, y creo que por eso me he convertido en un fuerte guitarrista rítmico.

__Medio siglo después, ¿qué pasa con el rock que no hay nada nuevo?
__He notado que realmente no hay grandes héroes de la guitarra hoy, aunque sí hay muy buenos guitarristas por ahí, sobre todo en las bandas de metal, que tienden a ser más innovadoras que las de rock, aunque no es mi género favorito. Hay talentos nuevos y la música siempre esta evolucionando, aunque géneros distintos lo hagan con tiempos distintos.

___¿El smooth jazz sí es jazz?
___Es una de esas cosas que desafortunadamente se ha desgastado y en su formato actual definitivamente no es jazz. A mí se me etiqueta mucho por lo que hicimos en otros tiempos; gente como Dave Grusind, David Sanborn, Grover Washington y muchos otros estábamos desarrollando un sonido contemporáneo que provenía del jazz,pero ahora lo que vemos es una montón de músicos pop que tocan una versión de música e instrumental, y esa particular forma de smooth jazz no es mi favorita.

__El groove: ¿se nace con él o se hace?
__Un poco de los dos. En mi caso, siempre he tenido mucho ritmo: desde los 9, cuando estudiaba guitarra clásica, no podía dejar de acentuar con el pie y mi maestro me regañaba. Hay mucho ritmo en la mayoría de mis discos; me encanta sentir el bajo, la batería, por eso me atrajo la música brasileña y he llegado a ser muy bueno en la guitarra rítmica. He practicado y he estudiado mucho; pero en definitiva tiene que formar parte de tu ADN; tienes que desearlo, tienes que amarlo.

__¿Qué tan determinante fue crecer en LA para ser un músico tan versátil?
__Fue increíble porque había muchas oportunidades y mucho trabajo. Tuve mucho de dónde nutrirme: mi papá era pianista amateur y me apoyaba en todo. Fui muy afortunado al estudiar con algunos de los mejores maestros. Comencé desde los 8 a tomar clases particulares y después estudié guitarra clásica; me encantaba el jazz y el rock; todo lo que fuera guitarra simplemente me obsesionaba. A los 13 empecé a tocar en fiestas, y desde los 16 hice mis primeros demos y grabé un par de sesiones con The Mamas & the Papas.

__¿Se le dificulta algún género?
__Todos pueden ser igualmente desafiantes; pero hablando de música popular el blues es el centro de todo: del jazz, el R&B, el pop… Para tocarlo escénicamente como B.B. King o como Stevie Ray Vaughan debes tenerlo en el alma, y ahí es donde yo habito, aunque no me he concentrado en esa música. Por otro lado, el jazz en su expresión más alta es una de las formas musicales más complejas porque siempre va más profundo y más profundo, es una aventura. Y por supuesto, el más complejo y desafiante lenguaje musical es el de la música clásica, pero esa es harina de otro costal.

__Con 45 discos en su haber, ¿qué pendiente tiene en el tintero?
__Estoy trabajando en uno de los pocos álbumes que no he hecho: nunca he grabado uno disco solo completo. Probablemente incluya varias guitarras. Espero que salga el año que entra y llevarlo de gira.

__¿Por qué siendo tan reconocido nunca había lanzado un disco en solitario?
__Buena pregunta... Tenía que hacerlo porque me encanta tocar guitarra sola y lo he hecho cada vez más; toco cosas trabajadas, pero también más libres, y estoy escribiendo más material en este sentido. Debí hacerlo hace mucho, pero tuve que quitarme la timidez: solo, uno está muy expuesto (ríe).