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Cultura

Y ¿qué están haciendo los jóvenes para desaparecer?

Artistas aprovechan espacios para reflexionar sobre la violencia que padece México. 
Carmen García Bermejo
31 enero 2014 11:1 Última actualización 31 enero 2014 11:1
Una pregunta que, como muchas ahora, necesita respuesta urgente. (Foto:Cortesía)

Una pregunta que, como muchas ahora, necesita respuesta urgente. (Foto:Cortesía)

En medio de la escalada de violencia que se vive en el país, hay estudiantes universitarios que ya no regresan a las aulas y nadie sabe lo que sucedió con ellos. Este es un problema que se ha acrecentado en los últimos años, por lo que el colectivo artístico Campo de ruinas ha creado el dispositivo escénico ¿Qué estamos haciendo los jóvenes para desaparecer?

Este montaje interdisciplinario en el que intervienen actores, músicos, pintores y dramaturgos se presenta en el Museo Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura. Al asistir, el espectador hace un recorrido escénico que comienza desde afuera del museo, pasa a la Galería, se traslada al sótano, sube por los elevadores hasta llegar al foro. La gente transita por todos estos espacios y va a conocer testimonios de los familiares y amigos de los desaparecidos, así como la magnitud de este problema.

Anya Deubel, directora de este recorrido escénico e integrante del colectivo Campo de ruinas, explica que en el Informe de Misión a México del Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias, la ONU y Amnistía Internacional registraron más de 26 mil personas no localizadas en México entre 2006 y 2012.

"Lo que hacemos -agrega- es documentar sólo los estudiantes universitarios desaparecidos porque son casos muy cercanos a nosotros. A partir de 2011 empezamos a realizar una investigación y el resultado del primer acercamiento es de 54 jóvenes, de los cuales diez de los estudiantes que nunca regresaron eran de la UNAM".

Deubel indica que su colectivo retoma todo este problema y, a través de diversas acciones artísticas, se da voz a los estudiantes no localizados, recuperando sus historias y generando un cuestionamiento sobre la violencia existente en el país".

Subraya que Campo de ruinas hace visible la ausencia de esos jóvenes para llamar la atención también sobre estos casos, ya que la sociedad debe de enterarse de que no sólo los líderes sociales o gente que habita en el norte del país son quienes viven este problema.

"Nosotros -precisa- no somos una ONG, ni los padres de los hijos que justamente están luchando por buscarlos y exigir justicia. Lo que hacemos es arte. Usamos la música, la danza, el teatro y las artes plásticas para hacer evidente un problema social. A través de estas expresiones hacemos presente a esos chicos que están ausentes, evocando espacios y momentos que han quedado suspendidos a la espera de que alguien regrese a habitarlos".

Deubel señala que los testimonios que presentan en escena son reales, pero que el colectivo los traduce en acciones performáticas e instalaciones plásticas para que la sociedad no sólo los entienda, sino que se involucre con ellos. Por tal motivo, Campo de ruinas busca espacios alternativos de representación, como edificios abandonados y no sólo un teatro convencional.

¿Qué estamos haciendo los jóvenes para desaparecer? se presentó en el Museo Universitario del Chopo. Se trasladó al Teatro Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, en pleno campus universitario, en donde estará desde hasta el 21 de febrero, todos los jueves y viernes a las 20 horas.