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Walter Peyton: dulzura
y tenacidad

El piloto mexicano Michel Jourdain narra su convivencia con el inmortal de la NFL, en la que conoció la filosofía y la calidad humana del ex corredor de los Osos de Chicago.
Alfonso ,Mancilla
11 octubre 2017 23:31 Última actualización 12 octubre 2017 5:0
Peyton Manning

(Oscar Castro)

A Michel Jourdain se le hace un nudo en la garganta cuando recuerda y se refiere a Walter Payton.

“Walter, junto con Jimmy Vasser, son las dos personas que más influyeron en mi vida”, relata Jourdain, quien convivió con Payton durante tres años en el equipo Payton Coyne Racing, del entonces llamado serial automovilístico CART/Champ Car, en el que Michel era piloto y Payton uno de los dueños.

Gracias a la convivencia diaria que tuvieron entre 1997 y 1999, Jourdain tuvo una relación muy cercana con uno de los vedaderamente grandes de la NFL.

“A pesar de que en el serial durante esos años había otra celebridades involucradas, como el ex piloto Mario Andretti o el actor Paul Newman, nadie acaparaba más la atención al llegar al autódromo que Walter”, reseña Jourdain, en entrevista con El Financiero.

Michel relata que antes de conocer a Payton no le interesaba mucho la NFL. Acaso, cuando era niño, su padre, también piloto, lo llevaba a casa de otro competidor del automovilismo nacional, Fred Van Beuren para ver el Super Bowl.

“Conocí a Walter en 1996, en Laguna Seca, previo a que me integrara al equipo Dale Coyne. Llegué para la temporada de 1997 como piloto del equipo y desde entonces nos hicimos muy cercanos. A Walter le gustaba estar presente en todas las prácticas y carreras que le era posible”, comenta Jourdain.

Narra también que Payton, a partir de su retiro de la NFL en 1987, comenzó a involucrarse en el automovilismo, atraído por la adrenalina de la velocidad. Tuvo algunas carreras como piloto en la Fórmula Ford 2000 y en la Trans Am.

“No era un gran piloto, pero la fama y la solvencia económica le abrieron muchas puertas”, recuerda Michel.

Afirma que la calidad humana de Walter se percibía desde el momento en se le conocía. “Desde el inicio me hizo sentir como si fuera su hijo. Me saludaba de abrazo y beso. Me preguntaba por mi familia antes que cualquier tema deportivo. Y así era con todo mundo”.

El equipo Dale Coyne no tenía la capacidad económica para competir por podios, lo cual presionaba mucho a Michel; sin embargo, era en los momento de apremio, cuando también Payton le compartía las enseñanzas que le dejaron los 12 años de competir en la NFL, muchos de ellos como parte de unos perdedores Osos de Chicago.

“Cuando yo estaba contrariado y presionado por los malos resultados, Walter me llamaba y me ayudaba a centrarme. Me decía que era lo que quería y lo que esperaba de mi. Luego, invariablemente al terminar el día, nos sentábamos a platicar en el trailer, y dejaba la pista a un lado y comenzaba a hacer bromas”, afirma Jourdain

___¿Qué es lo que mas recuerdas de esos momentos? — se le pregunta a Michel.
___ Que Walter siempre firmaba autógrafos a toda la gente, pero en especial a los niños. En una ocasión, un chico se acercó para solicitarle una firma y Walter le dijo que sí, pero con una condición. Le dijo: “te doy el autógrafo, pero ve y dale un abrazo y un beso a tu papá”. Tengo muy grabada la cara del papá de la emoción que le dio ese detalle.Nunca se me olvidaría esa escena.

LA VISITA A LA CIUDAD DE MÉXICO

A principios de 1998 Walter Payton y el equipo Dale Coyne visitaron la Ciudad de México para realizar algunas pruebas en el Autódromo Hermanos Rodríguez con Michel Jourdain al volante.

El piloto mexicano rememora el capítulo como uno de los más agradables de los que vivió al lado de Payton: “Lo llevamos a comer a varios restaurantes y enseguida se enamoró de los chiles en nogada”.
Al vivir en Chicago, una ciudad llena de mexicanos, Walter se sabía algunas palabras en español. “Platicaba con la gente y, como siempre, hacia bromas. En general, se enamoró de México y de la comida. Le gustaron tanto los chiles en nogada que luego nos las arreglamos para llevárselos a Estados Unidos”.

Inesperadamente, Payton cayó en una durísima enfermedad del hígado, la cual lo debastó rápidamente. Murió el 1 de noviembre de 1999.
“Dale Coyne me llamó para darme la noticia. Había sido una semana terrible. Walter murió al día siguiente de mi ultima carrera con el equipo en Fontana y en la que Greg Moore sufrió el accidente que le costó la vida. Perdí en una horas a dos grandes amigos”, relata Jourdain.

En la actualidad, a Michel le gusta exhibir a sus hijos, que si son aficionados de la NFL, los videos de Walter. “Les platico que fue mi amigo y de la calidad de persona que era”.

Apodado en Estados Unidos como “Dulzura” (Sweetness), Jourdain cree que el sobrenombre se queda corto para el legado de Walter Payton.

“La traducción haría pensar que era únicamente un tipo cursi. Walter tenía una faceta también muy fuerte gracias al carácter que se le forjó durante su niñez, cuando fue muy pobre. Además, era tenaz y muy competitivo. Diario hacia ejercicio, era disciplinado en extremo”.
Otro ejemplo que cita Jourdain sobre la grandeza del corredor es el hecho de que el reconocimiento que la NFL otorga al jugador más preocupado por las causas sociales, el el Hombre Año, es que lleva por nombre Walter Payton.

___ ¿Con qué palabra definiría a Walter Payton?— se le cuestiona a Jourdain. Hay una pausa y se escucha un suspiro. A Michel se le ha formado un nudo en la garganta y lo domina la nostalgia.
___ Tenacidad.