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Walt Disney y su amistad surrealista con Salvador Dalí

El improbable lazo entre el cerebro creador de Disneylandia y el pintor español de imágenes distorsionadas es el tema de una exhibición que estará abierta del 10 de julio al 3 de enero en el Walt Disney Family Museum en San Francisco. Luego pasará al Museo de Dalí en St. Petersburg, Florida.
AP
11 junio 2015 14:50 Última actualización 11 junio 2015 17:21
Dalí, un pionero del movimiento surrealista europeo, pensó que Disney sería un alma gemela cuando vio algunas de sus primeras animaciones. (AP)

Dalí, un pionero del movimiento surrealista europeo, pensó que Disney sería un alma gemela cuando vio algunas de sus primeras animaciones. (AP)

SAN FRANCISCO.- Resulta que al creador del ratón Mickey le gustaban los gatos extravagantes. Además de su amor por el entretenimiento sano, Walt Disney tenía un aprecio por lo excéntrico que lo llevó a una sociedad efímera y una amistad de décadas con el artista surrealista Salvador Dalí.

Aunque sus estilos y personalidades eran radicalmente diferentes, Disney y Dalí compartían una fascinación por lo fantástico. Poco después de la Segunda Guerra Mundial unieron sus vívidas imaginaciones para trabajar en una cinta animada llamada Destino, que se completó cuando ambos habían muerto.

Aun después de que abandonaron el proyecto, ambos artistas se mantuvieron en contacto e incluso viajaron el uno a la casa del otro, compartieron historias sobre su afición a la pesca y discutieron periódicamente planes para hacer una película basada en "Don Quijote". Ese sueño nunca se materializó. Disney murió en 1966. Dalí, tres años menor, falleció en 1989.

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El improbable lazo entre el cerebro creador de Disneylandia y el pintor español de imágenes distorsionadas es el tema de una exhibición que estará abierta del 10 de julio al 3 de enero en el Walt Disney Family Museum en San Francisco. Luego pasará al Museo de Dalí en St. Petersburg, Florida.

La muestra incluirá guiones gráficos de Destino, cartas, grabaciones de voz y arte rara vez visto, incluyendo un dibujo de Don Quijote que Dalí hizo para Disney en 1957.

Dibujo de El Quijote que Salvador Dalí regaló a Walt Disney


"Esto mostrará una faceta de Walt en la que la gente normalmente no piensa: para él no todo eran las cosas dirigidas a la familia", dijo el cineasta Ted Nicolaou, curador de la exhibición. "No era sombrío, pero lidiaba con sueños e imágenes fantásticas. Era un hombre dispuesto a experimentar de cualquier modo posible".

Dalí, un pionero del movimiento surrealista europeo, pensó que Disney sería un alma gemela cuando vio algunas de sus primeras animaciones en la serie Silly Symphony que se transmitió de 1929 a 1939. Nicolaou dijo que un sketch de "Silly Symphony" con un baile de esqueletos atrajo particularmente a Dalí, cuyas pinturas de relojes que se derriten, apariciones, monstruos y otras criaturas a menudo colindan con lo alucinante.

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La primera vez que estuvo en California en 1937, Dalí buscó a otro artista al que consideraba un maestro del surrealismo: el comediante Harpo Marx. También vio trasfondos surrealistas en el trabajo de Disney y del cineasta Cecil B. DeMille. Disney ya había sentido fascinación por el español. Tras leer la autobiografía del artista, le envió su ejemplar en 1944 para que se lo autografiara. También sugirió que Dalí trabajara en una cinta de animación al estilo del musical de Disney de 1940 "Fantasía".

La sociedad no se logró sino hasta finales de 1945, poco después de que Disney y Dalí se vieron por primera vez en una fiesta en Hollywood ofrecida por el magnate del cine Jack Warner. Para ese entonces, Dalí ya había realizado parte de la secuencia de un sueño para una película de Alfred Hitchcock, Spellbound ("Cuéntame tu vida").

Una obra de Salvador Dalí engalanó la portada del progra,a de 1961 de Bal Chouinard


Dada la amplia variedad de opciones en la vasta biblioteca musical de Disney, Dalí decidió hacer su animación con la balada española "Destino", porque el título resonaba con su interés en el destino. Disney asignó a uno de sus animadores de mayor confianza, John Hench, para que lo ayudara.

Mientras trabajaba con Hench para producir más de 200 storyboards y bocetos para Destino, Dalí tuvo dificultades para crear una trama que tuviera sentido para Disney. Las diferencias entre ambos se hicieron evidentes en una entrevista de 1946 en la que se les preguntó sobre su visión para Destino. Dalí la describió como "una exposición mágica de vida en el laberinto del tiempo"; Disney, como "una simple historia de amor: un chico que conoce a una chica".

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Sus diferencias se incrementaron cuando Dalí comenzó a introducir imágenes de jugadores de beisbol en "Destino". Exasperado por haber gastado ya unos 70 mil dólares en un proyecto que no parecía ir para ninguna parte, Disney decidió cancelarlo. "Fue demasiado salvaje para Walt, así que silenciosamente lo suspendió", dijo Nicolaou. "Creo que Dalí estaba avergonzado y dolido por eso".

Pero su separación profesional no pareció afectar su relación como amigos. Durante la década de 1950, Dalí visitó la casa de Disney, donde se montó en su trencito "the Lilly Belle", y luego Disney y su esposa viajaron a ver a Dalí y Gala, la esposa del artista, en su casa de Port Lligat, España.

Salvador Dalí y Walt Disney


Destino se completó finalmente en el 2003 luego que el sobrino de Walt, Roy, contrató al director francés Dominique Monfery para que terminara lo que el pintor dejó atrás con la ayuda de computadoras. Hench, entonces un nonagenario, ayudó a los animadores a descifrar hacia dónde quiso llevar Dalí inicialmente la historia.