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Voces amables buscan la cima de Europa

Zinedine Zidane y Massimiliano Allegri moldearon las plantillas de sus equipos y las mejoraron mediante el diálogo con los jugadores para llevarlas a la cima europea. La final de este sábado en Cardiff, Galés, ya espera a la Juventus y al Real Madrid.
Alain Arenas
02 junio 2017 0:32 Última actualización 02 junio 2017 5:0
Dos entrenadores con mucho temple, buscan encumbrar a sus equipos a la gloria. (Especial)

Dos entrenadores con mucho temple, buscan encumbrar a sus equipos a la gloria. (Especial)

Antonio Conte implantó una disciplina rigurosa a los jugadores de la Juventus mientras fue su entrenador (2011-2014). Gianluigi Buffon, portero titular del equipo, llegó a contar que había sanciones económicas y deportivas si no llegaban puntualmente a los entrenamientos. Los futbolistas sólo podían utilizar a determinadas horas su celular. En la cancha no le gustaba que desobedecieran sus instrucciones aunque las jugadas terminaran en gol.

Massimiliano Allegri lo sustituyó en la temporada 2014-15 y cambió la dinámica del banquillo, según cuenta Mauro Camoranesi, jugador del club entre 2002 y 2010 y campeón del scudetto en la temporada 2002-03. Quitó las sanciones por impuntualidad y liberó el uso de los celulares, siempre y cuando no interfirieran con las actividades de la cancha. Acostumbró a los jugadores al diálogo. En la cancha mantuvo habitualmente la mayor parte de los partidos el esquema de tres defensores centrales (Andrea Bazagli, Leonardo Bonucci y Giorgio Chiellini), pero también lo hizo con línea de cuatro. Con Conte eran innegociables los tres zagueros. Sí o sí.

“Con Allegri los futbolistas están más sueltos en el campo. El técnico les dio libertad para que en algunas ocasiones se salieran de la estrategia inicial. El ejemplo son las incorporaciones de Sami Khedira al ataque. Con Conte era impensable que el mediocampista de contención atacara”, dice el exmediocampista. “La flexibilidad que les dio también se nota en el campo. Hay risas, bromas y no un ambiente solemne como el que había anteriormente. Estas son las principales diferencias entre ambos entrenadores”.

La Juve presume la mejor defensa de la presente edición de la Champions League. Registra tres goles en contra, el último de ellos en el partido de vuelta de la semifinal contra el Mónaco cuando la eliminatoria estaba definida. El equipo también marcha invicto y su última derrota en el certamen se produjo el 16 de marzo del año pasado ante el Bayern, en Múnich, en octavos de final.

“El club tiene jugadores que lo han ganado todo en otros equipos, como Dani Alves, con el Barcelona, y el mismo Khedira, con el Real Madrid. Pero ninguno está por encima de los demás. Es mérito de Allegri, pero también de la directiva. Es la manera de trabajar de la familia Agnielli (propietaria del club) para que los jugadores formen un bloque”, agrega el campeón en el Mundial de Alemania 2006.

La final de mañana en Cardiff, Galés, será la novena para la Vecchia Signora. Ganó dos y perdió seis, una de ellas (1997-98) ante el Real Madrid, su rival en turno. El cuadro blanco buscará levantar el duodécimo título en el certamen europeo y el segundo para Zinedine Zidane, su técnico, en dos años.

Enrique Wolff, exjugador de los merengues y campeón de Liga en las campañas 1977-78 y 1978-79, explica que el francés revitalizó a la plantilla mediante la cercanía. Convenció a todos los jugadores del plantel que iban a tener actividad. Cuando se le presentaron ausencias, como la lesión de Gareth Bale en abril, apeló al material humano que tenía en el banquillo y no se aferró al sistema táctico con el que le gusta jugar (4-3-3).

“El ejemplo perfecto es Cristiano Ronaldo. Con Carlo Anchelotti (2013-2015) y Rafael Benítez (2015-2016) el portugués se empecinó a jugar los cerca de 70 partidos de la temporada, lo que lo hizo propenso a lesionarse. Zidane le hizo entender que no era necesario que participara en todos los encuentros. Específicamente los accesibles, con el objetivo de que llegara en buen estado a los partidos definitorios”, dice el también comentarista de ESPN. “Esto provocó que jugadores suplentes como Lucas Vázquez o James Rodríguez tuvieran actividad en todas las competencias y que modificara a un esquema con cuatro mediocampistas”.

Los merengues cuentan con la mejor delantera del certamen. Marcaron 32 goles en 12 encuentros. Wolff explica que el buen paso de la ofensiva se debe, irónicamente, a que Bale estuvo lesionado los últimos dos meses. Eso le permitió elegir a Isco para que jugara en la parte final de la Liga de Campeones.

“En la final se verá obligado a elegir. Lo lógico debería ser que se inclinara por Isco, quien ha tenido una buena temporada y fue decisivo para eliminar al Atlético de Madrid. Mientras que Bale se recupera de su lesión y no tiene ritmo de juego”, explica quien disputara el Mundial de Alemania 1974.

Los italianos buscarán ganar su primera Orejona en más de 20 años y el Madrid lograr en primer doblete desde que se llama Champions.