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CULTURAS
Entrevista

Vladimir Ashkenazy quiere hacerle justicia a la música

Tuvo la fortuna de escapar de la Rusia comunista. Gracias a ello hoy es uno de los pianistas y directores más importantes del mundo. Ashkenazy comparte con EL FINANCIERO su visión de la música, la cual, asegura, le ayuda a entender la existencia. 
María Eugenia Sevilla
26 agosto 2014 22:4 Última actualización 27 agosto 2014 5:0
Vladimir Ashkenazy es uno de los pianistas más importantes de los últimos años. (Cortesía)

Vladimir Ashkenazy es uno de los pianistas más importantes de los últimos años. (Cortesía)

Decir Vladimir Ashkenazy es referirse no sólo a uno de los grandes pianistas vivos de la vieja escuela soviética, sino también a uno de los directores orquestales de mayor prestigio desde que subió al podio hace dos décadas.

Haberse salido de la Rusia stalinista a los 26 años le ha permitido ser el capitán de su propia trayectoria, admite, ahora naturalizado islandés y residente en Suiza.

Consciente del nivel de desempeño con el que hizo historia en la interpretación del repertorio romántico y de los autores del Este europeo de la primera mitad del siglo XX, confiesa que hoy prefiere mantenerse alejado del teclado en público para no desmerecer la memoria de lo que fue en su mejor momento artístico.

El portento musical retorna a México como director huésped de la London Philharmonia Orchestra para ofrecer un par de conciertos en la Ciudad de México, la semana próxima.

____¿Cómo influyó su visión del mundo el crecer con un padre judío y una madre ortodoxa?

____Mi padre nunca fue un hombre muy religioso. Ni siquiera se sentía particularmente judío. Yo fui criado como cristiano por mi madre, quien era hija de un maestro de coro de una iglesia ortodoxa en Rusia. Ella vivió su fe de una forma muy sincera, pero nunca fue completamente ortodoxa. Ella creía fuertemente en la esencia humana y los valores cristianos, los cuales me inculcó de la mejor manera: consideración, honestidad, sinceridad, amor y solidaridad.

____¿Cuáles fueron las dificultades que tuvo que enfrentar en Occidente, viniendo de un Estado que determinaba su modo de vida y su futuro?

____Ya había estado en Occidente cuando estaba viviendo en la URSS. Lo conocía bastante bien. Por supuesto que es muy diferente, pero mi esposa islandesa me ayudó a adaptarme más fácilmente.

____ La disolución de la cultura como símbolo de poder, ¿cómo afectó al mundo del arte del otro lado de la Cortina de Hierro?


____El régimen comunista que formó la sociedad ya se estaba desmoronando desde hacía décadas; fue una decadencia gradual y continua, no un cambio repentino. Como tuve la suerte de dejar la URSS en 1963, me resulta casi imposible emitir un juicio sobre ello y sacar una conclusión sobre algo que sucedió un cuarto de siglo después, en 1989. En ese tiempo yo vivía en Occidente, entonces, ¿cómo podría saberlo?

____¿Cree que sería igualmente reconocido si se hubiera quedado en la URSS?

____No se puede vivir dos veces. Es imposible predecir eso. Pero aun así creo que si hubiera trabajado tan duro como lo he venido haciendo, también me habría convertido en el músico internacional exitoso que ahora soy. Sin embargo, ciertamente mi viaje hubiera sido más restringido, ya que el gobierno habría tomado el control de cuándo y hacia dónde iba mi carrera. Definitivamente no hubiera estado al mando de mi trayectoria.

____Una parte importante de su repertorio abarca a los autores rusos de los siglos XIX y XX. ¿Influye su origen en este interés?

____Soy aficionado a ellos, pero no tengo en realidad un enfoque específico en la música rusa. De hecho, soy muy seguidor de Rachmaninov y he tocado todos sus trabajos. Sin embargo, sólo he tocado un concierto de Tchaikovsky; los Preludios y Fugas Op.87 de Shostakovich y Conciertos y Sonatas para piano 6, 7 y 8 de Prokofiev. No los quiero poner en una categoría especial, pues mi repertorio de piano es vasto e incluye una amplia gama musical de Mozart, Brahms, Schubert y otros grandes compositores. Es imposible para mí colocarlos en un orden de preferencia. En mi opinión, los músicos y sus composiciones no pueden ser comparados. Estas notas tienen tanto que ofrecer que no existen las palabras suficientes para expresarlo. Nos dan alegría y conocimiento para entender nuestra propia existencia. Mi intención principal es tratar – lo mejor que puedo – de hacerle justicia a la música.

____¿Cómo describiría su relación con la música del siglo XXI?

____No estoy muy familiarizado con ella. Respecto a lo que yo llamo buena música, me parece que su desarrollo no es predecible, como tampoco lo era desde la música de Bach. Sólo espero que la buena música permanezca con nosotros. Estaré encantado si la música del siglo XXI contribuye con una nueva visión para comprender nuestra existencia.

____¿Qué tan diferente es acercarse a la música como intérprete en el piano que en el podio?

____No hay tal diferencia. La única reside en aspectos técnicos. Primeramente, cómo comunicar y transmitir las ideas musicales a la orquesta y, en segundo término, cómo hacer que la orquesta entienda, ejecute y desarrolle el mensaje del director. Yo disfruto inmensamente las dos cosas: tocar el piano y dirigir. Me resulta imposible decir cuál me proporciona más placer… Creo que hasta ahora he logrado mantener el equilibrio entre estos dos enfoques.

____¿Extraña dar recitales?

____Como pianista de concierto he tocado prácticamente todo lo que he querido, como se ve en mi vasto catálogo de discos. Hace tiempo decidí evitar el riesgo de no poder realizar una ejecución del más alto nivel técnico, al contrario de algunos músicos que insisten en tocar hasta una edad muy avanzada. Sin embargo, todavía estoy muy activo dando recitales de música de cámara con mis dos hijos, un pianista y un clarinetista: Vovka y Dimitri Ashkenazy.

___La grabación también es un arte, y usted lo ha hecho por 50 años con DECCA. ¿Cómo ha determinado esta relación en sus elecciones musicales para dejar un legado?

___No pienso en términos de dejar un legado. Todo lo que intento es hacer música de la mejor forma que puedo. No tengo otros objetivos en mi vida. El resto está abierto únicamente al destino. Aparte de ser un arte, como usted dice, la grabación es también una muy buena fuente de información y una gran lección para mejorar y entender mejor a la música. Fui muy afortunado por haber tenido la posibilidad de grabar tanto, y estoy encantado de que muchas de mis grabaciones hayan sido recibidas con éxito. Estoy inmensamente agradecido.

____Con las rarezas de Rachmaninov finalizó las grabaciones de sus obras completas. ¿Qué sigue en el ámbito de las grabaciones como pianista y como director?

____He tenido la fortuna de realizar muchas grabaciones, y de hecho estoy planeando algunas más. Como pianista grabaré un disco de la obra de Scriabin, para conmemorar los 100 años de su muerte en 2015. También espero grabar uno de sonatas para viola y violín de Shostakovich. Junto con Itzhak Perlman, tuve la fortuna de ser el primer intérprete de sonatas para viola y violín de Shostakovich en el mundo occidental. Como director, mi más reciente grabación fue un disco con la ópera incompleta Monna Vanna, de Rachmaninov, así como algunas canciones de éste con la genial soprano finlandesa Soile Isokoski, realizadas por Ondine a principios de este año.

____Tiene un claro interés en la juventud. Así lo muestra su trabajo con la Orquesta Juvenil de la Unión Europea y con Esther Yoo...

____Es una violinista muy talentosa. Ya he tenido el placer de grabar un disco con ella a principios de este año y estoy encantado de que vaya a tocar con nosotros en Sudamérica. Lo que más me gusta de Esther es que es una persona muy hábil y muy modesta al mismo tiempo. Disfruto mucho el contacto con los jóvenes y por esta razón me dio gusto ser solicitado por Joy Bryer, director fundador de la orquesta. Es muy gratificante ver cómo los jóvenes se exponen ante la inmensa riqueza del mensaje que siempre tiene la buena música. Es muy importante que todos los músicos aseguren el contacto con la gente joven, para que la buena música permanezca en la humanidad el mayor tiempo posible. ¡Ojalá sea para siempre!