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Vicente Leñero y su pasión deportiva

Vigilante del área, aficionado del diamante y detallista del ring. Vicente Leñero, beisbolista que vio truncada su carrera desde casa, cambió el bat por la pluma y la entrenó para relatar, principalmente en el teatro, las historias de practicantes de deportes.
Domingo Aguilar
03 diciembre 2014 13:44 Última actualización 03 diciembre 2014 17:23
Vicente Leñero siempre estuvo con los derrotados. (Cortesía)

Julio Scherer y Vicente Leñero.  (Archivo)

Vigilante del área, aficionado del diamante y detallista del ring. Vicente Leñero, beisbolista que vio truncada su carrera desde casa, cambió el bat por la pluma y la entrenó para relatar, principalmente en el teatro, las historias de practicantes de deportes antes que las de deportistas de tiempo completo.

La dirección de su creatividad no se inclinó por las hazañas y proezas de atletas, sino por el drama presente en cada una de las derrotas sufridas. En Los Perdedores el dramaturgo, novelista y periodista, ilustra con relatos la mentalidad de quienes simpatizan con las caídas.

En una escena de esta obra, un portero se convierte en espectador de un juego, condenado a participar sólo con gritos de dirección y mentadas para sus compañeros. Joel se acerca a la línea de meta y comienza a platicar con él, y mientras se mantienen con los ojos en el juego le cuenta lo que sucedió en la noche previa al partido. El guardameta perdió a su novia por no quedarse en la fiesta de la víspera, la concentración por escuchar a Joel y el partido por no poner atención a un tiro de larga distancia que se coló en su puerta.

“¡La batalla del Cinco de Mayo es como haberle ganado un partido de futbol a Alemania con marcador de tres a cero!”, dijo Vicente Leñero durante una entrevista para La Jornada en 1996. El jalisciense creía que los vencidos ofrecen un mejor reflejo de la realidad que los vencedores, porque además muestran una “situación social y política”, expresó en la misma charla uno de los fundadores de Proceso.

¡Pelearán diez Rounds! es una puesta en escena escrita por Leñero en 1985. Los Jabs y uppercuts se lanzan a pesar de la corrupción, arreglos turbios, entre otros vicios vinculados con los guantes de boxeo, que se convierten en analogía de la vida separada en doce episodios. Nacimiento, desarrollo y cloroformo.

No todas eran piezas sobre un escenario. El escritor se quejó de la inexistencia de literatura mexicana dedicada al beisbol y de las traducciones de textos estadounidenses, realizadas por españoles, que no sentían el deporte. Por tal motivo, había que generar las ideas propias, y en 2005 Eduardo Lizalde, Daniel Sada, Eliseo Alberto, José Agustín, entre otros autores y poetas, publicaron Pisa y corre, beisbol por escrito.