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Veracruz exporta a
'Billy Elliot'

Una inciativa integral promueve la danza entre jóvenes mexicanos y logra becas en Houston. La historia de Juan Miguel Fernández Vera, uno de los beneficiados, no es muy distinta a la de Elliot. Se prepara actualmente en la ciudad texana para presentarse en el festival de la Academia de ProVer.
Rosario Reyes
24 septiembre 2015 22:10 Última actualización 25 septiembre 2015 19:8
Especial: Juan Miguel Fernández Vera tuvo que enfrentar la oposición de su padre, antes de dedicarse a bailar. (Cortesía)

Especial: Juan Miguel Fernández Vera tuvo que enfrentar la oposición de su padre, antes de dedicarse a bailar. (Cortesía)

Así como la maestra Georgia Wilkinson descubre el talento de Billy Elliot, el protagonista de la cinta de Stephen Daldry, la coreógrafa Martha Sahagún encuentra en las aulas de escuelas públicas de Córdoba, Veracruz, a las futuras estrellas del ballet.

La historia de Juan Miguel Fernández Vera no es muy distinta a la de Elliot. En la cinta ambientada en la huelga de mineros del norte de Inglaterra en 1984, el adolescente y su profesora tienen la difícil tarea de convencer al padre y al hermano de Billy de que lo suyo no es el boxeo, sino la danza. Juan Miguel tuvo que enfrentar la oposición de su padre, antes de dedicarse a bailar.

Los prejuicios suelen ser implacables. “En la misma escuela no lo entienden. Vienen los muchachos y nos cuentan que sus maestros en la primaria les dicen delante de todo el grupo: ‘ya ponte a trabajar, ¿qué es eso del ballet?’”, cuenta Sahagún.

Con el coreógrafo estadounidense James Kelly, la profesora de danza creó en 2006 el programa de becas En Pro del Talento Veracruzano (ProVer) del cual Juan Miguel ha sido beneficiario desde los siete años.

El joven de 16 años se prepara actualmente en Houston para presentarse en el festival de la Academia de ProVer, que se realizará del 25 de octubre al 1 de noviembre en Córdoba con 700 participantes de todo el país que aspiran a otro programa de becas, el del Youth America Grand Prix de Nueva York, que envía a sus becarios a diversas escuelas y compañías estadounidenses. Presentará como solista una pieza contemporánea de James Kelly, Sierra Pelada, y como pareja de una la bailarina Erin Fancher escenificará una pieza sobre El Quijote de la Mancha.

Juan Miguel estaba en el segundo año de primaria cuando Sahagún llegó a su escuela para hacer audiciones. Dice que él fue por curiosidad, sin saber exactamente de qué se trataba. “No habían dicho de qué era la audición, sólo que estaban buscando niños. Tenía siete, pero dije que tenía nueve años”, recuerda en entrevista desde Houston.

“No empecé en el ballet en aquella audición porque mi papá no quería que bailara. Perdí tiempo, mis demás compañeros ya tenían varios meses estudiando cuando ingresé. Después de que murió mi papá empecé a bailar. Poco antes de fallecer alcanzó a decirle a mi mamá que si en efecto quería hacerlo, que contaba con permiso”, comparte el becario.

Entró a la academia cuando los alumnos ya estaban montando una obra. No fue fácil. Los maestros artísticos le dijeron que no podían regresarse en las clases. Debía adaptarse lo antes posible o abandonar el proyecto. Logró involucrarse rápidamente.

Juan Miguel ha hecho residencias en Estados Unidos, pero hasta que llegó a la Houston Ballet Academy empezó a tomar clases de danza contemporánea, una disciplina en la que quizá logre desenvolverse mejor que en el ballet clásico, pues los estándares actuales exigen una estatura mínima de 1.70. Él mide 1.63 metros.

“En un principio era difícil. Mi clase de ballet empezaba a las 10 de la mañana y terminaba a las dos de la tarde. De ahí me iba a la escuela. Como las niñas sólo trabajaban durante las tardes, tenía que volver para poder trabajar juntos. Así eran mis días. Ensayaba y estudiaba 12 horas diarias. Después me iba a mi casa, hacía mi tarea y cenaba”, relata el joven , quien dice, ha encontrado en el arte su única vocación.

HOMBRES BAILANDO
​Martha Sahagún
un día se encontró con la dura realidad: por cada 20 niñas que se inscribían en su academia había un niño. Entonces se dio tiempo para la imaginación. Decidió crear un programa de becas para varones. “Hicimos pruebas a mil 500 niños y empezamos el programa con 50”, recuerda la coreógrafa. Asegura que esta campaña es una gran oportunidad para ellos. “No se hubieran dado cuenta de que tenían ese talento; mucho menos en las condiciones en que viven. Son chavos de muy bajos recursos”.

Su escuela, que trabaja con técnica cubana, tiene más de 30 años. Las instalaciones se utilizan en las mañanas para este programa y en las tardes para las clases a niñas.

Este año, de las 25 medallas otorgadas en el Concurso Nacional de Danza, 14 fueron de Córdoba. David Pérez Enciso de 12 años, ganó el concurso Tanzolymp de Berlín y llegó al tercer lugar en el Pre-Competitive Men del Young America Grand Prix, YAGP, donde compitió con bailarines de 19 países. David empezó a los 7 años a estudiar ballet en ProVer. Sus estudios de danza, su ropa para bailar, el transporte y la comida fueron incluidos como parte de un entrenamiento integral.

Alonso Tepetzi Reyes, de 17 años, recibió también la oferta para ir becado a completar sus estudios en el Houston Ballet Academy, el Royal Winnipeg School y el Joffrey II, la segunda compañía del Joffrey Ballet de Chicago. Por ahora está analizando las tres ofertas junto con su familia y sus maestras, Adriana Velázquez y Martha Sahagún, para decidir cuál será la mejor opción para su futuro.


DEL MÁS ALTO NIVEL
Actualmente ex-alumnos de ProVer están o han estado estudiando y bailando por todo el mundo en compañías y escuelas como el Joffrey Ballet, el Stuttgart Ballet, Princess Grace Academy, Houston Ballet Academy, el Washington Ballet School y la Compañía Nacional de Danza del INBA, entre otros.