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Ver sin ojos: experiencias que agudizan los sentidos

En Sensorama se transmite una historia sin necesidad de palabras o imágenes visuales, afirma su líder, Héctor Fernández. Como en el teatro tradicional, hay actores, un guión y una escenografía.
Eduardo Bautista
18 agosto 2014 22:49 Última actualización 19 agosto 2014 21:10
En Sensorama se transmite una historia sin necesidad de palabras o imágenes visuales. Todo tiene algo que contar. (Cortesía)

En Sensorama se transmite una historia sin necesidad de palabras o imágenes visuales. Todo tiene algo que contar. (FOTOS: Braulio Tenorio)

Un cuarto. Los ojos vendados. Un desconocido sobre ti, tocándote y oliéndote sin recato alguno. Afuera, en las calles, nadie hace eso. Pero aquí, en Sensorama, todo es diferente. Los sentidos explotan y crean una historia de vida, la propia. Los tambores indican que la ceremonia está por comenzar. Es tiempo de elegir la vida. Naces, danzas, comes, bebes, sufres, gozas. Luego, el viento y unas manos desconocidas acarician la frente anunciando el fin. Un poco de chocolate llega a la boca para recordar, quizás, algo de la dulzura infantil perdida. La sábana sobre ti lo dice todo: estás muerto.

“Así es como logramos estimular la imaginación de la gente en un mundo donde predomina lo visual”, dice Héctor Fernández, líder de Sensorama, grupo cultural que desde hace más de 18 años encabeza un movimiento único en México al que Fernández define como “una dramaturgia sensorial y sinestésica que roza en los límites del teatro, el performance, la semiótica, la hermenéutica y la sicología”.

En Sensorama se transmite una historia sin necesidad de palabras o imágenes visuales. Todo tiene algo que contar: el refrescante olor a yerbabuena, el hielo quemando la piel, el sonido circundante de las percusiones o las manos de un extraño desparpajando el cabello. Como en el teatro tradicional, hay actores, un guión y una escenografía.

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Sensorama


“Tú eres el actor principal. La escenografía la crea tu propia imaginación y el guión sólo es una propuesta, porque la verdadera historia la haces tú. Hay un escenario exterior y otro interior. Sensorama es el teatro entendido desde tus sentidos”, explica Fernández.

TEATRO TERAPÉUTICO

Tranquilidad, angustia, desesperación o incomodidad. El cuerpo pasa por diferentes estados de ánimo durante 40 minutos en esa sala oscura, donde a veces persiste la desconfianza de caminar, gatear o girar con los ojos cerrados. La ausencia del lenguaje, por momentos, encadena. Es difícil entender esta existencia sin palabras.

Este grado de subjetividad teatral ha hecho que Sensorama se convierta en una especie de terapia, dice Fernández. “Contamos con sicólogos que apoyan en el montaje. Hemos recurrido mucho a la teoría de la Gestalt. Sostenemos que una sociedad más sensible es una mejor sociedad”, explica.

Los movimientos casi coreográficos de cada escena hacen que lo absurdo o abstracto tome sentido. “Estamos acostumbrados a analizar y luego sentir. En Sensorama proponemos lo contrario. De esta forma se configuran vínculos más profundos y se logra entrar a la psique desde la experiencia sensorial”, comenta el fundador de la compañía artística.

Con base en fundamentos semióticos de teóricos como Umberto Eco y Charles Peirce –considerados los padres de la semiología-, Sensorama busca que la persona invente mecanismos de interpretación propios. “Creemos que en muchas ocasiones el lenguaje se pierde por completo en la obra. Justo en esos momentos el cuerpo crea su propio proceso comunicativo, es decir, se consigue la interacción del lenguaje más allá de sus umbrales, diría Eco. Además, se entra en un estado alterado de consciencia. El cuerpo tiene sus propios químicos; estar con los ojos cerrados genera mucha adrenalina”, explica.

Para guiarse en las obras-sesiones de Sensorama no queda más que recurrir a los otros sentidos: el gusto, el olfato y el tacto, los cuales, repara el director, “el mundo los tiene un poquito olvidados”. La agitada vida urbana a veces no permite sentir la frescura de las plantas o percibir el olor de las flores. “La televisión ha fundado una era visual, que no está propiamente mal, pero justo por eso el hombre necesita un equilibrio y debe buscar cosas para sensibilizarse más”, asevera.

El origen de Sensorama está relacionado con el poder mental, cuenta Fernández, a quien un hecho en su adolescencia lo marcó: “Una vez desperté y me di cuenta que había tenido un wet dream. En ese momento creí que los sueños eran más que eso. No podía concebir que la mente fuera tan poderosa como para afectar tu cuerpo aun cuando no estás del todo consciente”.

Como estudiante de Comunicación, Fernández profundizó en sus estudios de semiótica e investigó sobre el teatro sensorial. Pero la práctica de campo fue fundamental . “Le pedí a mis amigos que me vendaran los ojos y que me sacaran a pasear. Me fui dando cuenta de que los sentidos dicen mucho, que cuentan una historia muy distinta a la que estamos acostumbrados en la vida común. Empezamos con cosas sencillas, pero mucha gente fue integrándose poco a poco”.

Debido a que es el único grupo de teatro sensorial en México, Sensorama ha tenido un éxito internacional rotundo. Sus montajes escénicos han sorprendido en países como Estados Unidos, España, Chile, Argentina, India, China, Costa Rica y Alemania.

“Con los chinos sucedió algo muy curioso. Ellos no acostumbran darse la mano ni mucho menos un beso. No sabíamos cómo iban a reaccionar. Por eso nos sorprendió verlos tan participativos en la obra, dejando que los tocaran, expandiéndose totalmente. En cambio, en Monterrey fue más duro. Los regios son más cerrados”.

Hoy Sensorama inicia una nueva etapa de formación en la que impartirá “diplomados de sensibilidad consciente” a todos aquellos que quieran estimular su imaginación. “Tendremos uno de 24 horas de silencio visual en Tepoztlán, en el cual se podrán tener experiencias que van a rozar en lo onírico. Queremos llevar la educación sensorial a todo el mundo a través de una formación continua y permanente”, asegura Fernández.


OTRAS PROPUESTAS

En México ha habido otros proyectos que excluyen la vista. En 2004 llegó al Palacio de Bellas Artes Diálogo en la oscuridad, una muestra en la que el público, con los ojos vendados, fue guiado de la mano por invidentes. El Museo de la SHCP tiene, asimismo, la Sala de percepción táctil Francisco Zúñiga, donde gente invidente y normovisual puede percibir las exposiciones escultóricas con las manos.


CONTACTO


Página web: www.sensorama.mx

Twitter: @SensoramaFuente