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Vence a la cuadriplejia, conoce su historia

Le dijeron que no volvería a caminar y ahora hace triatlones; en el deporte, Fritz Thompson encontró la disciplina y la perseverancia para cambiar su vida. "El deporte me ayudó a enfrentar mis miedos y a construirme una voluntad", compartió.
Eduardo Bautista
24 enero 2017 22:23 Última actualización 25 enero 2017 5:0
Su próxima meta es competir en un triatlón en Austin, Texas. (Cortesía)

Su próxima meta es competir en un triatlón en Austin, Texas. (Cortesía)

A Fritz Thompson le detectaron una lesión medular irreversible en 2001. Una camioneta le cayó encima mientras conducía en la carretera México-Puebla. La conclusión médica fue contundente: nunca más volvería a caminar. Quedó cuadripléjico. Sin movimiento de la cabeza para abajo. Pero Fritz no se rindió. Y ahora no sólo camina: también compite en triatlones a nivel nacional.

No es un deportista profesional ni pretende serlo. La suya es una historia sobre cómo el deporte también es una forma de la voluntad. Tras una intensa preparación física y mental, ha participado en cuatro triatlones: dos sprint y dos olímpicos. En el caso de estos últimos se nadan mil 500 metros, se pedalean 40 kilómetros y se corren 10. Confiesa en entrevista que le daba terror subirse a una bicicleta. Pudo haber elegido el ping pong. O alguna otra disciplina en la que no se requiriera tanto movimiento. Pero a Fritz le apasionan las tareas imposibles. “Soy terco”, asegura. Tanto que hasta, dice, se peleó con la Federación Mexicana de Triatlón.

El primer triatlón en el que participó fue el Campeonato Nacional de Xel-Ha 2015. En un principio, comparte, la Federación no quería dejarlo competir. Le ofrecieron que ingresara a la categoría B2, para discapacitados, pero se negó. Entonces las autoridades le dijeron que iban a pedirle permiso a la Federación Internacional de la disciplina, que le llamarían en cuanto tuvieran una respuesta. Y como ésta nunca llegó, Fritz se metió por la mala. Se registró como Gustavo Federico –su nombre real– y concluyó el primer triatlón de su vida. No le da vergüenza decirlo: “crucé la meta con niños”.

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(Cortesía)

Sus entrenamientos consisten en lo que él llama “triatlones caseros”: nada varios kilómetros, se va a casa a descansar, desayuna, y luego vuelve para practicar caminata y bicicleta. Aprendió viendo tutoriales en YouTube y siempre respetando las indicaciones de sus médicos. “La verdad creí que nunca iba a lograrlo”.

“Cuando me di cuenta que podía competir en un triatlón, me recriminé a mí mismo por haberme creído la idea de que jamás volvería a caminar”, dice. Después de Xel-Ha, su adrenalina estaba a tope. Quería más. Se inscribió al de Mérida, un reto mucho más grande, porque la competencia era olímpica. Fracasó. Cuando salió del mar, ya no había nadie, y aún le faltaban varios kilómetros en bicicleta y otros más de caminata. La gente de la Federación le pidió que abortara. Se peleó con ellos. “Bájenme a balazos, si quieren”, le gritó a un policía. Fue inevitable y abandonó la competencia.

“Decidí correr triatlones para darle un ejemplo de vida a mi hijo. El deporte es un mensaje de perseverancia y disciplina. Es el medio por el cual los ‘no’ se convierten en ‘sí’”, afirma este hombre de 49 años, quien ahora se dedica a impartir conferencias motivacionales, las cuales han formado parte de las prestigiosas Ted Talks. Ofrecerá una mañana en el Teatro San Jerónimo Independencia, a las 20:00 horas.

Meses después se inscribió a otro triatlón olímpico: el de Palenque. La Federación lo dejó participar con la condición de que se comprometiera a abandonar la competencia cuando se cumpliera el tiempo límite (cuatro horas). Aceptó. Y nuevamente llegó a la meta.

“Disfruté ese triatlón al máximo. La vida no se trata necesariamente de ganar. Los trofeos no se otorgan sólo al primer lugar. El deporte me ayudó a enfrentar mis miedos y a construirme una voluntad”, asegura Thompson, quien ha plasmado este mensaje en su nuevo libro ¿Que no puedo qué? De cuadripléjico a triatleta. Su próxima meta es competir en un triatlón en Austin, Texas.