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CULTURAS

Una obra de teatro que se vive a oscuras

Escrita en 1927, 'Comedia sin solución' de Germán Cueto llega a los escenarios de la mano del director Eduardo Donjuan, y ocurre con tres personajes por completo en la penumbra.
Rosario Reyes
17 septiembre 2017 22:36 Última actualización 18 septiembre 2017 5:0
Irene Azuela. (Especial)

Irene Azuela. (Especial)

La acción sucede en la penumbra. No se cuenta una historia en específico y el espectador tiene apenas algunos destellos de luz en los que puede ver a los actores.

Escrita en 1927, 'Comedia sin solución' es una obra breve de Germán Cueto (1893-1975) que no había llegado a escena hasta ahora. El artista visual escribió este texto casi un siglo antes de la llegada del teatro posdramático y 50 años antes del performance.

Comedia sin solución
Casa Luis Barragán. Francisco
Ramírez 12-14, Ampliación Daniel Garza, CDMX
Miércoles a viernes, 20:00; sábado, 19:00 y 20:00; domingo, 12:00 y 13:00
Entrada libre.
Boletos en: www.estanciafemsa.mx

Es, de acuerdo con el director Eduardo Donjuan, uno de los textos más modernos de la dramaturgia mexicana, que llega al público en un escenario no convencional: el estudio de Luis Barragán, como parte del proyecto Estancia Femsa, que por primera vez incluye artes escénicas en sus actividades. Tendrá una temporada del 20 al 24 de septiembre.

Donjuan, quien dirige el montaje protagonizado por Irene Azuela, Pablo Chemor y Néstor Galván, la describe como una pieza y experimental.

“Cuando la leí, me impresionó mucho el nivel de abstracción y de experimentación en el texto; la forma narrativa rompe completamente las convenciones y fue escrita a principios del siglo pasado. Creo que en los años 20 éramos más liberales de lo que podamos llegar a ser ahora”.

“El texto presenta a tres personajes encerrados en completa oscuridad. Así lo pide el autor, y esa acotación de Cueto ya rompe con cualquier forma de representación escénica clásica, porque los actores no se ven, lo cual obliga a una apreciación más aguda con otros sentidos”, explica el director.

La pieza, agrega, juega con las interpretaciones del público, de manera que cada espectador sacará sus conclusiones, de acuerdo a su contexto. “Sí se puede decir, según mi interpretación, que plantea la lucha entre la razón y la intuición”.

En la puesta en escena los tres personajes reflexionan en torno a sus convicciones y miedos. La reflexión sobre la oscuridad sucede en la oscuridad misma.

La experiencia se basa en sensaciones sutiles, también acotadas en el texto, como las voces de los personajes, un cigarro encendido, o una ventana por la que se vislumbra un paisaje urbano.

“Es casi una sensación táctil, porque el espectador está encerrado con un grupo de personas a las que no puede ver. Mientras los personajes hablan acerca de la oscuridad, habrá quien lo relacione con una metáfora del secuestro, un diálogo entre muertos, incluso una discusión sobre el arte, porque el texto lo permite, no cierra nada”.

Germán Cueto fue un artista plástico perteneciente al movimiento Estridentista, dramaturgo y marionetista, fundador de una familia dedicada al arte de los títeres.