AFTEROFFICE
CULTURAS

Una historia de amor para niños, y no tanto

"La Caprichosa historia de la dama y el farolito" ilustra la historia de un vagabundo enamorado cuyo único testigo el un farolito. 
Cada escena es un juego exacto de gestos, miradas y silencios matizados por la técnica 'clown'.
Alfonso Meza
20 junio 2014 19:9 Última actualización 21 junio 2014 5:0
El montaje se presenta en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico. (Cortesía)

El montaje se presenta en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico. (Cortesía)

En el desafío por detonar la imaginación infantil, y de cualquier público, La Caprichosa historia de la dama y el farolito asume el reto de volver inesperada una historia de amor que tendrá lugar en el foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico, donde se presenta la puesta en escena a partir de hoy y hasta el próximo 16 de agosto.

“Los niños son inocentes por naturaleza. Su asombro por el mundo nos exige a los actores también aprender a trabajar con la imaginación y, como ellos, creer que es posible la modificación del futuro”, señala Julio César Ortega, actor protagónico del montaje que se presenta los sábados a la una de la tarde y tiene un precio de 100 pesos. 

Dirigida por la actriz y directora Nohemí Espinosa Luna, esta obra explora las posibilidades de la música y la improvisación como un lenguaje que rompe con el humor desgastado tantas veces en otras circunstancias.

La obra ilustra la historia de un vagabundo que se enamora, sin saber cómo, porqué, ni hasta cuándo. Un farolito es el principal testigo de los hechos. Y cada escena es un juego exacto de gestos, miradas y silencios matizados por la técnica clown, destacada por Julio César como una característica llena de matices.

La caprichosa historia de la dama y el farolito es un trabajo a detalle a cargo de la compañía "El clownoscopio", fundada hace cinco años y actualmente compuesta por ocho actores; entre ellos, los protagonistas de la obra Jocelyn Castañeda Solis, Julio César Ortega, así como la actriz Jesica Bastidas Cruz.

“La historia cuestiona uno de los tantos rostros que tiene el amor. Y es un llamado, también, a valorar cada momento con ese alguien especial, porque nunca sabemos cuánto tiempo estará con nosotros”, concluye Ortega.