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CULTURAS

Una app para crear tus propios poemas

¿Siempre has tenido ganas de escribir, pero no sabes cómo? La empresa Matrushka y la asociación Más Libros Mejor Futuro ha lanzado una aplicación que te ayudará a cumplir tu sueño. 
Eduardo Bautista
21 mayo 2015 20:25 Última actualización 22 mayo 2015 5:0
Rodolfo Jiménez y Manlio Gutiérrez, los creadores de Métrica Freestyle. (FOTOS: Édgar López)

Rodolfo Jiménez y Manlio Gutiérrez, los creadores de Métrica Freestyle. (FOTOS: Édgar López)

“Nunca antes la humanidad había leído tanto. El mundo de los 140 caracteres ha democratizado la lectura. Hoy un estudiante, un ama de casa o un profesor tienen acceso en línea a una obra de Shakespeare, Cervantes o Víctor Hugo”. Bajo esa premisa, la empresa Matrushka y la asociación Más Libros, Mejor Futuro diseñaron Métrica freestyle, una app sin precedentes que ayuda al usuario a escribir sus propios poemas.

La Internet ha provocado que la lectura de contenidos sea un asunto de brevedad. Por eso la poesía –el género literario más conciso de todos– se ha arraigado con fuerza entre los más jóvenes, aseguran en entrevista Manlio Gutiérrez y Rodolfo Jiménez, los desarrolladores de esta aplicación inteligente que funciona desde marzo pasado.

Jiménez cree que, incluso entre los círculos académicos, se percibe a la poesía como una categoría literaria de carácter exquisito y elevado. Pero, asegura, la realidad es que gracias a la música, el verso es hoy la forma literaria más cercana y digerible para los adolescentes.

Gutiérrez afirma que la juventud mexicana sí está cercana a las palabras, aunque alejada de la literatura. Pero con las redes sociales, que son una fuente inagotable de contenidos, que los jóvenes no lean es una falacia, afirma. “Debemos aprovechar la dinámica digital para estimular no sólo la lectura, sino la escritura. Ése es uno de los objetivos de nuestra aplicación”.

Métrica freestyle lucha contra números poco alentadores. A los mexicanos no les gusta leer. Así lo demuestran distintas estadísticas de organismos nacionales e internacionales. El promedio de lectura por ciudadano es de 2.94 títulos al año, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), y hay una librería por cada 124 mil habitantes, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem). Pero la más paradójica de todas las estadísticas la ofrece la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): la mitad de los 3 millones 377 mil universitarios lee sólo por motivos escolares y no visita librerías con frecuencia.

Lo que no han entendido muchos promotores culturales del país, afirma Jiménez, es que las campañas en favor de la lectura están mal diseñadas desde su origen, ya que los libros se promueven como si fueran verduras que ayudan a ser una persona más sana. “Leer no es una obligación. Tenemos que acercar la literatura a los jóvenes de una forma lúdica y a través de las plataformas que ellos utilizan. Nuestra intención es desolemnizar la lectura, sobre todo entre los que estudian la secundaria y la preparatoria, un sector bastante olvidado por las estrategias oficiales de promoción lectora”, comenta.

Los creadores coinciden en que México es un país que percibe al libro como objeto de los eruditos. Por eso, dicen, muchos adolescentes tienen una relación burocrática con la literatura: leen porque se lo piden sus maestros, para no quedar mal en sociedad, para parecer cultos o porque creen que serán mejores individuos.

Métrica freestyle busca desolemnizar la literatura. Hemos descubierto que el libro es una especie de objeto de culto para muchos mexicanos. Ya queremos acabar con esa etiqueta. Deseamos que la poesía no sea ese lugar en el cielo donde sólo conviven Virgilio, William Blake y Octavio Paz. El verso es algo que está vivo en las calles, en las escuelas, en las casas, donde sea”, refiere Gutiérrez.

Jiménez apunta que, si hay un grupo donde el verso está más vivo que nunca es el mundo del hip-hop, que quizás no sea la poesía que más le gustaría a los profesores, pero hay un hecho innegable: todavía hay jóvenes interesados en jugar con el lenguaje.

“Hemos descubierto que los integrantes de la cultura hip-hop están sumamente interesados en la literatura. El freestyle de nuestra aplicación también está inspirado en ellos, que siempre han sido partidarios de la creación libre. Recordemos que la poesía contemporánea no está sujeta a normas. Ahora cada quien puede desarrollar su propia métrica”, dice Jiménez.

La aplicación –cuya realización tardó más de un año y contó con el financiamiento del Conaculta– no es una máquina que hace poesía, advierten sus creadores. Es una herramienta que pretende estimular el juego de palabras, al aportar instrucciones para escribir versos de acuerdo con la estilística de 10 distintas corrientes literarias -como el romanticismo o el surrealismo. Una práctica que, sugieren, es necesaria en tiempos de crisis sociales y humanísticas como las que vive México.

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