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'Un tranvía llamado deseo' en versión lírica, de estreno en México

Llevada a la lírica, la obra cumbre de Tennessee Williams se estrena en la Ciudad de México. La puesta capitalina de la compañía Escenia Ensamble, se escenificará en el Teatro de la Ciudad el 24 y 26 de marzo.
Rosario Reyes
12 marzo 2017 21:54 Última actualización 13 marzo 2017 5:0
(Especial)

(Especial)

Después de interpretar a Blanche Dubois, la depresión clínica que padecía la actriz Vivien Leigh se agudizó. Su esposo, el actor Laurence Olivier, responsabilizó del mal al método de dirección del realizador Elia Kazan, quien llevó al cine el melodrama de Tennesse Williams, Un tranvía llamado deseo, en 1951. El complejo proceso de transformación de la protagonista, consideró, pudo provocar que el desequilibrio mental pasara de la ficción a la realidad.

Blanche huye continuamente de la muerte, que se ha llevado a todos sus seres cercanos de forma trágica. La única forma que encuentra para enfrentar el dolor es alejarse de la realidad. Su mundo se desintegra y, con él, su integridad mental.

Se trata de uno de los personajes clásicos de la dramaturgia y el cine contemporáneos. Una dama de sociedad venida a menos que se ve obligada a pedir refugio en la modesta casa de su hermana Stella, quien está casada con el inmigrante polaco Stanley Kowalski.

La personificación de Blanche ha consolidado las carreras de actrices como Jessica Tandy, quien estrenó el melodrama en 1947 en Broadway y fue reconocida con un Tony, o la misma Vivien Leigh, quien recibió un Oscar por su actuación.

André Previn (Berlín, 1929) escribió la versión lírica de esta obra para la soprano Renée Fleming, quien la estrenó en 1998 en la Casa de la Ópera de San Francisco.

ACUDA
¿Qué? Un tranvía llamado deseo
¿Dónde? Teatro de la Ciudad, Donceles 36, Centro
¿Cuándo? Viernes 24, 20:30; domingo 26, 19:00 horas
Localidad: $400, $300, $250, $150

“Como Previn tiene una larga trayectoria en el cine, se basó en la complejidad de los personajes”, comparte Ragnar Conde, quien dirige la adaptación que por primera vez se presenta en América Latina, luego de estrenarse, en enero pasado, en el Teatro Degollado de Guadalajara. La puesta capitalina se escenificará en el Teatro de la Ciudad el 24 y 26 de marzo.

“La obra es hasta cierto punto cruda y su complejidad está reflejada en la música, que tiene muchas variaciones, cambios de métrica cada dos compases, varios cromatismos, una serie de detalles propios del lenguaje contemporáneo”, explica.

Con las sopranos Irasema Terrazas, como Blanche; Adriana Valdés, como Stella, y el barítono Enrique Ángeles, como Stanley, la compañía Escenia Ensamble presenta la producción que fue realizada con apoyos del programa México en Escena, del Fonca, y del Merola Opera Program, de San Francisco. La parte musical correrá a cargo del maestro concertador Dorian Wilson, frente a la Orquesta Sinfónica del IPN.

Para Ragnar Conde, la obra resulta doblemente interesante por su resonancia con situaciones actuales. “Kowalski es un inmigrante que trata de salir adelante en Estados Unidos y Blanche lo ve inferior, sin embargo, la que está en una situación difícil y tiene que pedir asilo es ella”.

La versión original de Previn incluye más de 90 músicos en escena; recientemente, la Ópera de San Francisco hizo una adaptación con 46 instrumentistas, que es la que Escenia Ensamble presenta, comenta el director.

“La trama se mantiene tal cual. Lo que sucede en esta ópera es que todos los personajes sufren una enorme transformación en su manera de ver el mundo, de resolver las situaciones; está llena de puntos que no tienen regreso, son unos los que empiezan, a la mitad ya son otros y terminan en una realidad muy diferente, con otra perspectiva de cómo es el mundo y cómo son ellos mismos”, puntualiza.

La escenografía, al igual que la versión original, plantea un mismo espacio: el interior del departamento de los Kowalski. Creada para esta versión por Luis Manuel Aguilar, Mosco, mantiene el ambiente sombrío y decadente de la trama ambientada en los años 40, cuando Estados Unidos apenas salía del periodo de recesión.

Tennesse Wiliams es uno de los grandes escritores no solamente del teatro norteamericano, sino del mundo. Todavía me sorprendo, conforme voy avanzando en las escenas, de la profundidad de entendimiento que tiene sobre cómo funciona la sique”, dice el director.

“Él provenía de una familia disfuncional y sus obras tienen algo de autobiográfico, a veces se representa con personajes masculinos, otras, femeninos; pero siempre deja entrever partes de su vida y, en general, de la complejidad de la vida en las grandes ciudades. No sólo entiende, sino que sabe comunicar todo esto con una gran precisión, el público descubre que no hay blanco o negro, sino que la vida está llena de matices y, muy probablemente, se va a identificar con más de uno de los personajes; verá su propia vida en el escenario”.

TEATRO PASIONAL
La sórdida dramaturgia de Tennessee Williams (1911-1983) refleja su vida, que comenzó en el sur de Estados Unidos junto a unos padres poco amorosos y una hermana esquizofrénica. Cornelius, el padre alcohólico, lo llamaba Miss Nancy para burlarse de su homosexualidad, que aceptó en su biografía de 1965. Autor de algunas de las obras más destacadas de la dramaturgia estadounidense de mediados del siglo XX obtuvo un Pulitzer por El zoológico de cristal y por Un tranvía llamado deseo. Padeció depresión desde muy joven y en sus memorias reveló sus problemas con el alcohol y el abuso de pastillas para dormir. Murió solo, en un hotel de Nueva York, tras ingerir somníferos.

EL VIAJE MEXICANO EN TRANVÍA
1948: A un año de su estreno en Broadway, el director Seki Sano montó en México 'Un tranvía llamado deseo' con María Douglas, Wolf Rubinski y Lillian Oppenheim.

1983: La versión de José Emilio Pacheco, bajo la dirección de Martha Luna, llevó en los papeles estelares a Jaqueline Andere, Humberto Zurita y Diana Bracho.

1996: Diana Bracho participó dos veces en el montaje; primero interpretó a Stella y en la puesta de Francisco Franco dio vida a Blanche.

2017: El pasado 2 de marzo se estrenó en el Teatro Helénico un montaje teatral dirigido por Iona Weissberg con Mónica Dione,
Marcus Ornelas y María Aura.