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Y el Oscar con conciencia
social es para...

Algo en común tienen casi todas las películas nominadas a los Premios Oscar: cuentan historias sobre la desigualdad social, desde la ambición de un 'broker' de Wall Street (El Lobo de Wall Street) hasta el calvario de un esclavo ("12 Años como Esclavo").
AP
17 febrero 2014 18:25 Última actualización 17 febrero 2014 18:29
"Capitán Phillips" refleja la problemática de la piratería en Somalia. (AP)

"Capitán Phillips" refleja la problemática de la piratería en Somalia. (AP)

Este año, muchas de las películas nominadas al Oscar están llenas de historias acerca de la desigualdad social.

Por una parte, podemos ver los excesos de los corredores de bolsa de Wall Street en “El Lobo de Wall Street”, protagonizada por Leonardo Di Caprio y dirigida y escrita por Martin Scorsese. En la misma sintonía se encuentra "Escándalo Americano", de David O. Russell, que, al igual que en la cinta de Scorsese, la historia trata sobre un defraudador tratándose de enriquecer ilegal y rápidamente. 

En el otro lado de la balanza (la pobreza) se encuentra el filme “12 años como Esclavo”, de Steve McQueen, quien incluso dijo ayer en la entrega de los BAFTA que la esclavitud es un problema que sigue vigente en muchos países. Asimismo, "Capitán Phillips", de Paul Greengrass, es el reflejo de un mundo cuyo sistema neoliberal excluye a los pobres y los orilla a unirse a las filas del crimen organizado; en este caso, se trata de somalíes que, sin otro camino por elegir, optan por secuestrar barcos comerciales de Estados Unidos. 

La fastuosa ceremonia de los Oscar es una de las fiestas más famosas de los ricos, pero incluso ahí el tema de la inequidad es muy visible con las cintas nominadas del año: De las ciudades derruidas de "Nebraska" (Alexander Payne), a la rica caída en desgracia de "Jasmín Azul"(Woody Allen).

Otro contraste: de las historias de defraudadores tratando de enriquecerse rápidamente como en "Escándalo Americano " y "El lobo de Wall Street", a las de los observadores de la decadencia de "El gran Gatsby" y "La grande bellezza".

Sin duda, de todas las películas anteriores, es "El Lobo de Wall Street" la que más ha dado de qué hablar. 

Aunque la historia se desarrolla a finales de la década de los ochenta y comienzos de los noventa, su retrato de los excesos de los corredores de bolsa ha tocado los nervios de los espectadores contemporáneos, pero también ha polarizado su opinión, pues para algunos glorifica la codicia de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio).

"¿Cuál es la emoción detrás de hacer la película?", preguntó Scorsese. "Hay mucho enojo, yo no fui a Zuccotti Park (en Wall Street), así que esta es una manera de expresar la frustración y también de reconocerla. Eso no se va si tratas de darle la espalda", aseguró.

En octubre de 2011, un amplio grupo de personas se manifestó en el parque Zuccotti de Nueva York para protestar en contra de la desigualdad social provocada por la ambición de los banqueros, quienes se aprovechan de un sistema jurídico que no les prohíbe especular y enriquecerse de forma desproporcionada.

Muchas de las candidatas al Oscar de este año fueron escritas o planeadas cuando surgieron las protestas de Occupy Wall Street en lugares como Zucotti Park en Nueva York a finales del 2011, cuando el enojo y la distancia crecía (y sigue creciendo) entre ricos y pobres.

"Nebraska" de Alexander Payne, nominada en seis categorías, incluyendo mejor película, trata de un anciano de clase trabajadora (Bruce Dern) que cree que ha ganado un millón de dólares tras leer un correo basura.

Payne dijo que su película en blanco y negro sobre las vidas en el centro de Estados Unidos tiene "un poco de comedia", pero también un "tema subyacente de desperdicio, perdición y desolación ... Así que así es, todos esos elementos aparecieron aún más palpablemente en la película por el momento en el que la estábamos haciendo".

"Blue Jasmine" de Woody Allen, que podría llevarse tres Premios Oscar incluyendo mejor actriz para Cate Blanchett, estuvo inspirada, según el director, en la historia de una familia de Nueva York arruinada por el colapso financiero. En su papel de mujer de la alta sociedad de Manhattan, antes y después de que se descubra el fraude de su esposo, Blanchett tomó elementos de las entrevistas con Ruth Madoff.

"No fue el fraude histórico y monumental que perpetró su esposo, sino que fue la traición doméstica del asunto lo que le pareció más doloroso y repugnante moralmente", comentó Blanchett. 

Por su parte, en "Escándalo Americano" de David O. Russell, nominada a 10 Premios Oscar incluyendo Mejor Película, casi todos los personajes viven en alguna especie de fantasía y esperan aprovecharse de ella.

"Todos nos estamos engañando de una manera u otra para pasar por la vida", asegura Irving Rosenfeld (Christian Bale) mientras se hace su elaborado peinado de peluquín.

Otro de los temas recurrentes de las mejores películas del 2013 es la sobrevivencia, de la aventura de una astronauta perdida en el espacio de "Gravedad" (con 10 nominaciones) a la odisea de un hombre de raza negra en "12 años como esclavo" (con nueve menciones). En el dama minimalista de un naufragio de "All Is Lost" (con una nominación), un velero es dañado por el desperdicio del comercio mundial, un contenedor de un barco carguero.

"El Gran Gatsby", de Baz Luhrmann (dos nominaciones), y la italiana "La grande bellezza" (la favorita en la categoría de película extranjera), se deleitan y repugnan con la vida nocturna de dos ciudades en eras decadentes: Nueva York en los veinte y Roma en la actualidad.

DiCaprio, el protagonista de "El Gran Gatsby" y "El Lobo de Wall Street", se sorprende ante los ciclos de la historia: 

"Míranos ahora... Tuvimos esta enorme caída económica, pero unos pocos años después, seguimos aquí y todo se está reacomodando y la economía está creciendo". 

"Captain Phillips", de Paul Greengrass, compite por seis premios incluyendo Mejor Película. Fácilmente se pudo haber contado desde la perspectiva del héroe estadounidense, dijo Tom Hanks. Pero la película centra su atención en los piratas somalíes, quienes viven en la pobreza y la corrupción al lado de una ruta comercial.

"Todo barco que pasada por ahí tiene autos BMW, zapatos, televisores y maní, así que la fuente de su desesperanza se merece cierto nivel de análisis y cierto nivel de dramatización. Definitivamente no sería la misma película si no tuviera ese elemento de drama", dijo el actor.