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buena vida

Un lujo sensorial

La recepción y el lobby del hotel The Sebastian en Vail, Colorado, presumen paredes de piedra con acabados de madera que invitan a los huéspedes a sentirse más involucrados con el ambiente montañés de la ciudad.
Domingo Aguilar Mendiola
16 agosto 2015 21:41 Última actualización 17 agosto 2015 5:0
La temporada de calor en The Sebastian motiva a una estancia prolongada en la que la comodidad y el buen trato son la norma. (Cortesía)

La temporada de calor en The Sebastian motiva a una estancia prolongada en la que la comodidad y el buen trato son la norma. (Cortesía)

“Uno viene por el invierno, pero se queda para el verano”, suele decir la gente de Vail, Colorado, y The Sebastian es el hotel que lleva a los visitantes a cumplir con el dicho.

La recepción y el lobby presumen paredes de piedra con acabados de madera que invitan a los huéspedes a sentirse más involucrados con el ambiente montañés de la ciudad. Las 84 habitaciones, 16 recámaras ejecutivas y siete suites residenciales conservan el respeto por la geografía local, misma que durante la temporada estival presume diferentes tonalidades de verde gracias a los Aspen Trees y pinos.

El grupo de diseño estadounidense, J.Banks, en colaboración con el JT Cooper Studio, fue el encargado de gran parte del aspecto al interior del hotel, propiedad del empresario mexicano Alejandro Martí, quien además invirtió cerca de 20 millones de dólares para que piezas de artistas nacionales decoraran muros y pasillos.

Cuadros y esculturas de Manuel Felguérez dan vida a los diferentes espacios del inmueble, e incluso hay una biblioteca dedicada al muralista. Figuras de bronce hechas por Leonora Carrington resguardan la sala de juegos, alberca, jacuzzi, recepción, corredores y restaurante. Pinturas del oaxaqueño Víctor Chaca también se pueden apreciar cuando se recorren las instalaciones, así como un tótem creado por Gunther Gerzso, el cual se ubica en la sala principal.

Más allá del lujo visual, el paladar encuentra regocijo en Leonora, nombre del restaurante al interior de The Sebastian. Ahí, la peruana Rosa Provoste es la chef ejecutiva y su experiencia internacional la ha llevado a perfeccionar el sabor en todo tipo de platillos, desde los que se basan en ingredientes marinos hasta los cortes de carne. Para los postres, Laura Kretzing es la especialista y actualmente sirve una pieza de pan de plátano cubierta con mousse de chocolate, decorada con una hojuela de oro comestible, que se ha convertido en uno de los atractivos principales para quienes disfrutan del buen comer. Los visitantes tienen la posibilidad de escoger entre más de 350 opciones de vinos distintos para acompañar sus alimentos (en la cava conservan alrededor de 5 mil botellas distintas).

El deleite sensorial prevalece con la visita al Bloom Spa, ubicado en la planta baja del edificio. Entre luz tenue, música relajante y un fino aroma a hierbas se ofrecen cerca de 30 tratamientos corporales distintos que incluyen masajes musculares profundos, exfoliaciones, atención capilar, facial y dermatológica. Sala de vapor, sauna y una atención especializada, añaden comodidad a la experiencia de relajación.

Este hotel, que aparte permite la estancia de perros acompañantes, hace que la época veraniega en Vail no se convierta en un mero periodo de espera a la llegada de la nieve. Con una menor afluencia turística (en invierno la ciudad ha llegado a tener hasta 32 mil visitantes por más de cinco días), la temporada de calor en The Sebastian motiva a una estancia prolongada en la que la comodidad y el buen trato son la norma.