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Un hecho histórico se repite 

A finales del 2015 se detectaron por primera vez en la historia las ondas gravitacionales. Recientemente se pudo captar nuevamente dicho fenómeno gracias a una señal emitida por dos hoyos negros fusionándose que fue captada por el LIGO.
Redacción 
15 junio 2016 14:9 Última actualización 15 junio 2016 14:13
ondas gravitacionales

Los dos agujeros negros que se fusionaron, y los que emitieron la señal detectada, tienen 8 y 14 veces la masa del sol. (Foto tomada de caltech.edu)

En el último mes del 2015 ocurrió un hecho histórico, lo que Albert Einstein propuso hace 100 años, la existencia de ondas gravitacionales, fue confirmado gracias a una señal captada por el Observatorio Interferómetro de Ondas Gravitacionales (LIGO) de dos hoyos negros colisionando. Hoy se volvió a repetir este acontecimiento.

Las ondas gravitacionales, detectadas por los interferómetros del LIGO operados por las universidades estadounidenses MIT y Caltech, cargan consigo información sobre su origen y de la naturaleza de la gravedad que no podrían ser obtenidos de otra manera.

Los especialistas concluyeron que este fenómeno fue producido en los últimos momentos de la fusión de dos agujeros negros, que tienen 14 y 8 veces más de la masa que tiene el sol, evento que generó un agujero giratorio masivo que tiene 21 veces la masa del sol.


“Es muy significativo que estos hoyos negros hayan sido mucho menos masivos que los observados en la primera detección (…) por sus masas ligeras, comparadas con la primera detección, pasan más tiempo (aproximadamente 1 segundo) en la banda sensitiva de los detectores", le dijo Gabriela González, la vocera de la Colaboración Científica LIGO y profesora de física y astronomía en la Universidad del Estado de Lousiana, a la agencia de noticias de las universidad de Caltech. 

"Es un arranque prometedor para comenzar a mapear la población de hoyos negros en el universo”, mencionó Gonzalez

En el marco de la fusión de los hoyos negros, que ocurrió a 1.4 billones de años, una cantidad de energía equivalente a la del sol se convirtió en ondas gravitacionales. De acuerdo a los especialistas, la señal viene de las últimas 27 órbitas de los hoyos negros previo a que se fusionaran.

“Con las detecciones de dos fuertes eventos en los primeros cuatro meses después de la primera observación, podemos empezar a hacer predicciones acerca de qué tan seguido estaremos escuchando ondas gravitacionales en el futuro. LIGO nos está dando una nueva manera de observar algunos de los más oscuros y más energéticos eventos en nuestro universo”, dijo Albert Lazzarini, director del laboratorio LIGO.

Ambos históricos descubrimientos fueron posibles gracias a un aumento en las capacidades de LIGO. Se desarrollaron mejoras que aumentan la sensibilidad de los instrumentos que usa el observatorio.

En el otoño, LIGO comenzará la próxima toma de datos de ejecución, para ese momento se espera tener mejoras en los detectores de sensibilidad, que se presume permitirían sondear de 1.5 a 2 veces más el volumen del universo.

También, en un futuro cercano, Virgo, un interferómetro europeo, se unirá a una red de detectores de ondas gravitacionales que trabajan de la mano con telescopios terrestres que siguen las señales.


Las ondas gravitacionales son perturbaciones del espacio-tiempo, y aunque no emiten un sonido propiamente dicho, la señal emitida por los mismo puede enviarse a una bocina gracias a una simulación numérica. Así se escucharía.

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