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Un emblema italiano en el paladar

Un vino blanco, fresco y delicado es el que le ofrece la bodega Santa Margherita, hecho con una uva distinta. "Es un vino que defino como universal", afirma Federico Trost, gerente de mercadotecnia de la empresa.
Myrna I. Martínez
17 noviembre 2015 21:6 Última actualización 18 noviembre 2015 5:0
Federico Trost, gerente de mercadotecnia de Santa Margherita. (Braulio Tenorio)

Federico Trost, gerente de mercadotecnia de Santa Margherita. (Braulio Tenorio)

La cepa Pinot Grigio se ha convertido en insignia de los vinos italianos y en la favorita de los que buscan un blanco fresco, ligero y delicado. La bodega italiana Santa Margherita, con 80 años de historia, se jacta de ser la creadora de estos vinos en 1961, en la zona del Alto Adigio o Tirol del Sur, un terroir con mucha mineralidad ubicado entre los 150 y 300 metros sobre el nivel del mar, lo que permite la elaboración de caldos equilibrados.

“Es un vino que defino como universal, tiene un perfil aromático que lo coloca casi en el medio del segmento, se adapta mejor al paladar de mucha más gente que un Sauvignon o un Chardonnay, que están al final del segmento”, dice el gerente de mercadotecnia Federico Trost.

Pinot Grigio cuenta con sectores afrutados, flores blancas, frutos exóticos a la nariz. No hace madera de crianza, es un vino joven sin barrica, fresco, con el que se pueden hacer muchos maridajes”.

El también sommelier explica que el Sauvignonc Blanc es más seco, aromático y con sectores vegetales muy marcados; mientras que el Pinot Grigio es más suave, más frutal y elegante. Al ser un producto italiano, recomienda tomarlo acompañado de un risotto con frutos de mar.

La bodega fue fundada en 1935 por Gaetano Marzotto, un industrial textil que en los años 30 decide comprar miles de hectáreas en una zona inhabitada en la llanura entre Fossalta de Portogruaro y la Laguna de Venecia. Ahí creó un pueblo al que nombraron Santa Margherita en honor a su esposa.

Los dueños actuales son la cuarta generación de la familia Marzotto y cuentan con ocho bodegas en las regiones italianas de Véneto, Trentino Alto Adige, Franciacorta, La Toscana y Sicilia, lo cual les permite producir un espectro más amplio.

“También fueron pioneros del Prosecco, empezaron a hacerlo en 1952 cuando en Italia sólo cuatro bodegas lo producían, este vino sigue siendo uno de nuestros pilares y columnas. La tercera es nuestro Chianti Classico, elaborado en la Toscana”, afirma el experto durante una cata guiada en Astrid & Gastón.

El pilar más fuerte de la bodega sigue siendo el Pinot Grigio, aunque, a decir de Federico Trost, los vinos Santa Margherita son los mejor posicionados en Estados Unidos y Canadá. Éstos llegaron a Estados Unidos en la década de los 70, cuando el importador Anthony Terlato cató en Italia alrededor de 18 etiquetas de esta cepa y su favorita fue la de la familia Marzotto. Gracias a una reciente alianza con las bodegas Freixenet, en el país se vendrán más de 40 mil cajas.