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Un día en la Antártida

Ya no necesitas de mucho tiempo y aguante para conocer el continente más alejado de cualquier civilización en la Tierra. Los barcos se han vuelto seguros y fiables, incluso de lujo, como el famoso crucero Le Boréal que comenzó a hacer sus viajes a principios de este año.
Bloomberg
20 junio 2016 21:15 Última actualización 21 junio 2016 5:0
Tomar rumbo al extremo sur del mundo casi siempre ha hecho necesario un compromiso de tiempo. (Bloomberg)

Tomar rumbo al extremo sur del mundo casi siempre ha hecho necesario un compromiso de tiempo. (Bloomberg)

En los comienzos del turismo en la Antártida, hacer la expedición al continente helado era apto sólo para los más atrevidos y adictos a la aventura que estaban dispuestos a poner su vida en riesgo, sin importarles dormir en barracas de estilo militar a bordo de embarcaciones rompehielos, y que tuvieran varias semanas disponibles para cruzar aguas traicioneras. Sin embargo, recientemente, la mayor parte de eso ha cambiado. Los barcos se han vuelto seguros y fiables, incluso de lujo, como el famoso crucero Le Boréal que comenzó a hacer sus viajes a principios de este año. Pero no importa la forma que en que le des vueltas, tomar rumbo al extremo sur del mundo casi siempre ha hecho necesario un compromiso de tiempo.

Pero ya no más. El operador de viajes a la medida ha estado atendiendo las solicitudes de excursiones de un solo día, entregando experiencias inolvidables en ese programa tan corto. La clave, dice Alex Malcolm, fundador y director general de Jacada, es la eliminación de la larga y agitada travesía oceánica e ir hacia el sur por aire.

Los pasajeros abordan un avión King Air 300, de doble turbohélice, en Punta Arenas, Chile, el cual los lleva a la Antártida en dos horas, en lugar de dos días. Estudios de viabilidad están aún en curso sobre cómo conseguir aviones más grandes para aterrizar en el continente; entre las pistas heladas y la preocupación por el impacto ambiental, arribar vía aérea aún es una tarea rara. Otra compañía, Antarctica Flights, dirige vuelos de observación de un día de duración desde Australia al continente, pero nunca toca el suelo.

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Antártida

Ocuparse durante un día en la Antártida es la parte fácil. Una parada en el glaciar Collins, uno de los sitios más espectaculares de la región, es una parada imprescindible -sus altas paredes de hielo azul son desconcertantes en sus proporciones y son el hogar de una variedad de fauna salvaje endémica que incluye leopardos y elefantes marinos, ballenas y más.

De ahí parte a uno de los sitios más extraños del continente: la Iglesia de la Trinidad, una institución ortodoxa rusa construida con madera enviada desde Siberia. Si su visita es en domingo, es posible que le toque el servicio ofrecido por uno de los dos sacerdotes que pasan mucho tiempo en el continente cada año. Culmina con un viaje del zodiaco a la isla Ardley, donde puede observar pingüinos de tres tipos, o dirigirse al primer asentamiento de la Antártida, Villa Las Estrellas, donde un letrero muestra cuán lejos está de cualquier otra civilización.

Hay una advertencia para pasar el día en la esquina más remota de la Tierra: las inclemencias del clima pueden ser un impedimento peor aquí que en cualquier otro lugar. De hecho, hay una probabilidad de 1 a 5 que un vuelo se cancela debido al mal tiempo. Por esa razón, Malcolm recomienda que los huéspedes incluyan un “salto rápido” a la Antártida como un elemento de un viaje más largo a la Patagonia, para tener cierta flexibilidad (un viaje de 10 días cuesta aproximadamente 12 mil dólares por persona).