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Cortejo poético

Un recorrido por los últimos ensayos del esperado montaje "Corteo", de Cirque du Soleil, en el que intervienen 60 artistas de más de 24 países y que se estrena pasado mañana en Santa Fe.
Myrna I. Martínez
31 agosto 2015 21:39 Última actualización 01 septiembre 2015 5:0
Es considerada la puesta en escena más festiva de la compañía. (Braulio Tenorio)

Es considerada la puesta en escena más festiva de la compañía. (Braulio Tenorio)

La procesión fúnebre de Corteo, del Cirque du Soleil, es más serena que el funeral poco ortodoxo imaginado por un payaso para cuando el mundo ya no sea de su incumbencia. El espectáculo ha sido cuidado meticulosamente, así lo indican los trabajos atrás del escenario en el que desde el 3 de septiembre se brindarán más de 60 artistas de 24 países.

En la carpa de los actores no se ven, por ahora, payasos, seres alados surcando los cielos o haciendo piruetas agarrados de un candelabro antiguo. No. Por ahora la magia decide poner el letrero de espera. Las expectativas que ha causado este montaje en México no son, en absoluto, mustias. Obedecen a la tradición que ha generado en más de 60 países, en los cuales se ha gando el aplauso del respetable con expresiones variopintas. El ambiente en la comitiva es placentero, con ese humor que se asemeja a la rutina: los ejercicios repetidos hasta el mecanismo, las idas nocturnas al hotel, las ropas de entrenamiento en lavadas a mano y los gestos que, a fuerza de insistencia, se convertirán en asombro del espectador.

En el vestuario, cientos de coloridas piezas yacen colgadas en tubos. Los vestuaristas revisan cada una de ellas y realizan las composturas correspondientes. Luego las lavan, a mano o en lavadora en seco. Para cada función, que da vida a 41 personajes, se utilizan alrededor de 200 piezas, entre ropa, zapatos y accesorios. Precavidos, presupuestan dos prendas de cada equipamiento por cualquier eventualidad.

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Colorido

Los encargados de la producción tienen un cronograma que indica los tiempos de calentamiento y de ensayo de los 19 actos que conforman la función. Todo, advierten, se cumple al pie de la letra.

Corteo

A lo lejos se escucha un golpeteo. Se puede ver a un grupo de acróbatas en una especie de subibaja saltando. Dibujan piruetas en el aire y caen sobre una colchoneta de terciopelo rojo. Este acto se llama, dicen, “Báscula”. En esta carpa los artistas se acondicionan físicamente al menos 30 minutos antes de salir al desgastante escenario.

Los encargados de la producción tienen un cronograma que indica los tiempos de calentamiento y de ensayo de los 19 actos que conforman la función. Todo, advierten, se cumple al pie de la letra.

La butaquería desolada es el tapiz de un mausoleo. Las luces están encendidas. Un grupo de siete personas juega con grandes aros. Es el acto al que llaman Cyr Wheel. Colocados en el interior, como si fueran los rines de una bicicleta, ruedan por todo el espacio.

Sólo una vez se apagan las luces. Entonces, la antesala del encanto: se corre el acto completo con todo y música. Al finalizar empieza el ensayo de otro acto. Y luego otro.

Uno de los acróbatas de Cyr Wheel ese llama Dima. Es de Bielorrusia. Forma parte del espectáculo desde que éste fue gestado, en 2005, por el clown suizo Daniele Finzi Pasca a petición del creador del Cirque du Soleil, Guy Laliberté.

Dima entrena todos los días. Corre por las mañanas, se adapta a la altura de la ciudad; hace pesas; calienta y ensaya. Las jornadas de trabajo suelen alcanzar las ocho horas sin problema alguno. Cuando no está ensayando, Dima sale a recorrer la ciudad; presume su asombro por las pirámides de Teotihuacán.

“En cuanto me invitaron al show no lo pensé, simplemente dije que sí porque quería ser parte de esto. Es un placer trabajar con gente como Daniele, porque empiezas a entender qué es lo que quiere”, platica Dima, quien participa en dos actos.

“Fue interesante trabajar con él en esta creación, nos tomó algo de tiempo tener el show como está ahora, teníamos un par de actos distintos, pero se fueron modificando”.

En la idea original, Finzi deseaba tener un caballo en escena, pero como el Cirque du Soleil no permite animales en sus espectáculos, no se pudo llevar a cabo. Al finalizar la entrevista Dima se unió a sus compañeros en la carpa de los artistas y empezó brincar en la “Báscula”.

Corteo es uno de montajes más coloridos y emotivos del Cirque. Pero para que pueda ser narrada la historia del payaso que imaginó su funeral se necesitan más de 100 personas de staff, 90 tráilers para transportar todo el equipo de ciudad en ciudad y, por supuesto, el valor inmaterial de la imaginación. Corteo es la expresión última de un elaborado y puntual trabajo de cientos de habilidades.

Cirque du Soleil en Gran Carpa Santa Fe
Del 3 de septiembre al 11 de octubre.
Boletos: de $799 a $3,231 pesos. No incluye cargo de Ticketmaster.

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