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Tour culinario por la cocina francesa

Si deseas recrear la épica aventura culinaria de los chefs Shane McBride y Daniel Chino Parilla durante tu próxima visita a cualquiera de las dos capitales de la cocina francesa (París y Lyon), aquí le proporcionamos unos ejemplos de su itinerario.
Bloomberg
27 noviembre 2016 21:6 Última actualización 28 noviembre 2016 5:0
Los chefs Shane McBride y Daniel Chino Parilla tienen una guía muy singular. (Especial).

Los chefs Shane McBride y Daniel Chino Parilla tienen una guía muy singular. (Especial).

Haciendo cuentas, una comida navideña promedio es de alrededor de 4 mil 500 calorías, sin contar toda la cerveza, whisky y sidra que podría llegar a beber.

Eso es apenas un promedio de las calorías diarias que ingieren los chefs Shane McBride y Daniel Chino Parilla cuando están investigando un restaurante. Por lo menos así fue la última vez que este par se fue de excursión a unos de los más clásicos de París y Lyon durante la preparación del nuevo y maravilloso Augustine, en Nueva York, que abrieron con el legendario restaurador Keith McNally. En el transcurso de varios días, McBride y Parilla comieron algunos de los platos más famosos de Francia, en los que, calculan, consumieron alrededor de 75 mil calorías en alimentos.

Si deseas recrear la épica aventura culinaria de los chefs durante tu próxima visita a cualquiera de las dos capitales de la cocina francesa, aquí le proporcionamos unos ejemplos de su itinerario. Sólo recuerde empacar ropa holgada y cómoda y… bon appetit!

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París

DÍA 1. TOUR LE VOLTAIRE; ALMUERZO
Este lugar –la primera propiedad de St. Regis en una isla privada– podría ser uno de los más deseados para dormir en el Océano Índico. Inaugurado el 1 de noviembre, cuenta con 77 villas con servicio de mayordomo, envueltas en una exuberante flora tropical, gran parte de la cual flota directamente sobre el agua. El estilo es completamente minimalista en madera clara, con el foco de atención en las palmeras que brotan en todas las direcciones y las aguas cristalinas que llegan hasta su puerta. Las habitaciones cuestan desde mil 771 dólares.

L’AMI LOUIS; CENA
Este restaurante al más puro estilo parisino es famoso por su brusco servicio (se les ha sabido que amablemente le piden su abrigo y un momento después lo arrojan a un estante), sus peligrosas escaleras para bajar al baño y su decoración extravagante, como cuando usan tarros de jalea con imágenes de Star Wars como vasos. El menú es un costoso resumen de los éxitos de la comida francesa.

Platos clave: terrina de foie gras, escargot, pollo asado para dos, cote de beouf, moras con crème fraiche.

Para llevar: “puede empezar con la terrina de foie gras - son cuatro generosas rebanadas del tamaño de mi mano, y tengo manos grandes”, dice McBride. “Se sirve con una gran pila de tostadas de mantequilla y un tarro con, también, mantequilla. Ese plato solamente tiene 2 mil calorías”.

DÍA 2. RESTAURANT CLOVER; ALMUERZO
Un elegante (tanto en su diseño como su personal) y pequeño restaurante con un moderno menú franco-asiático, es uno de los favoritos de Left Bank. Dirigiendo el espectáculo desde una cocina abierta está el poseedor de dos estrellas Michelin, el chef Francois Piège.

Platos Clave: el menú de degustación cambia frecuentemente e incluye platos como ensalada Thai de de ternera, pescado al vapor en jugo de capuchina, scallop pavé, y galletas con chispas de chocolate recién horneadas.

Para llevar: “una comida muy ingeniosa”, es como lo describe McBride. “Lo mejor fue el scallop pavé, pensamos: ’¿Cómo? Pavé en francés significa ladrillo -¿está sirviendo un ladrillo de vieira?’. Pero en realidad lo que el chef hace es cocinar las vieras sobre ladrillos provenientes de las calles de París. Genial”.

AU PASSAGE; CENA
Situado en un callejón en el poco elegante 11e Arrondisement, éste es uno de los bares de vinos naturales más destacado de París. Hay un pequeño pizarrón donde escriben el menú y un montón de charcutería y quesos.

Platos Clave: Pata de conejo asado en col, pulpo a la parrilla.
Para llevar: “Es el restaurante más hípster al que fuimos, es muy estilo Brooklyn”, dice McBride. “Yo etiquetaría la comida como ’tapas francesas’. Creo que es el único lugar al que fuimos que no sirven steak. Pero hay muchos vinos naturales excitantes y baratos. Y fue probablemente nuestra comida más accesible”.