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Tin-Tan: México celebra 100 años del 'Pachuco de oro'

El pachuco fue inmortalizado por Germán Valdés. Pero lo que hizo el comediante -quien mañana cumpliría 100 años- fue una caricatura del movimiento contracultural. Sin embargo, sin ella el símbolo chicano no se hubiera conocido en el centro del país.
Myrna I. Martínez
17 septiembre 2015 22:35 Última actualización 18 septiembre 2015 5:0
En Los Ángeles se adentró en el pachuquismo, con su peculiar modo de hablar. Al poco tiempo se convirtió en el “pachucote” del cine nacional. (Del Ángel)

En Los Ángeles se adentró en el pachuquismo, con su peculiar modo de hablar. Al poco tiempo se convirtió en el “pachucote” del cine nacional. (Del Ángel)

La alegría y algarabía del pachuco fueron inmortalizadas por Tin-Tan. Pero lo que hizo el comediante -quien mañana cumpliría 100 años- fue una caricatura del movimiento contracultural. Sin embargo, sin ella el símbolo chicano no se hubiera conocido en el centro del país.

Rosalía Valdés, hija de Germán Valdés, narra en el libro La historia inédita de Tin-Tan, que a su abuelo le ofrecieron un trabajo de jefe de aduana en Ciudad Juárez en los primeros años 30. El futuro actor era el segundo de 10 hijos. Todos los días, a escondidas de sus padres, cruzaba la frontera, y se montaba su zoot suit o tacuche. Le gustaba la forma de ser de los mexicoestadounidenses, pero sobre todo bailar swing.

Después de trabajar en una estación de radio, La Chiva, como lo apodaban, se integró a la caravana de Paco Miller y comenzó a hacer giras por “el otro lado”. En Los Ángeles se adentró en el pachuquismo, con su peculiar modo de hablar. Al poco tiempo se convirtió en el “pachucote” del cine nacional.

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A la medida

-Muñeco "El Pachuco"
-21 cm de alto
-Vinil y tela
-Por Juan Alarcón "Alarcon" y Mario Iván López Valverve "Rictus"

Tin-Tan

Estrenó el papel en un fragmento de Hotel de verano (1944) y al año siguiente tuvo su gran aparición con El hijo desobediente.

“Me encantan las películas de Tin-Tan. Gracias a él tenemos esta figura en la gran pantalla, donde se ve cómo era un pachuco; tal vez no muy joven, pero sí con su estilo de vida”, platica Luis Valdez, director de cine.

Esta postura va más allá de la risa y el baile, más allá del personaje vestido con ropa holgada, zapatos de charol y sombrero de ala ancha con una pluma. Este grupo, duramente criticado por Octavio Paz en El laberinto de la soledad, tuvo un papel esencial en la lucha de los derechos de los latinos en la Unión Americana.

El escritor Francisco Haghenbeck dedicó su última novela, Querubines en el infierno, al fenómeno social que coincidió con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Para el autor fue un movimiento que luchaba contra el conservadurismo de la sociedad estadounidense.

“Tienen que ver más con el punk que con un cabaretero, que con un pandillero, los pachucos eran muy jóvenes, de entre 15 y 22 años, la imagen que tenemos de Tin-Tan, ya más grande, es la caricatura de lo que fueron ellos”, considera el escritor.

“La imagen que recibimos en los 40 nos llega muy deslavada. Como cómico, exageró al personaje. Pero realmente eran muchachos mexicanos, afroamericanos, filipinos y hasta judíos que se rebelaban. Malcolm X fue uno de ellos”.

Valdez, director de La Bamba, creció entre pachucos en Delano, California, fueron parte de su familia. Él ha luchado por reivindicarlos como los iniciadores del movimiento por los derechos de igualdad.
Platica que este fenómeno surgió a fines de los años 30, cuando estaba en su apogeo la música de orquesta. Los iniciadores fueron los afroamericanos que residían en Harlem. De ahí se expandió a otras ciudades hasta que llegó a El Paso, Texas. Los mexicanos que cruzaban la frontera para ir a los bailes de swing decían que iban al “pachuco” (paso-chueco).

A principios de los 40, la tensión social causada por la Segunda Guerra acrecentó el racismo contra las minorías. Este odio desembocó en la revuelta de 1943 llamada Zoot Suit Riots. La novela de Haghenbeck se inicia en este suceso.

“Fue el movimiento de racismo más grande que ha habido en Estados Unidos después del Ku Klux Klan. Fueron seis días en que los soldados rubios se lanzaron a las calles a golpear a jóvenes vestidos de zoot suit. Los que terminaron en la cárcel fueron los pachucos, muchos de ellos después se fueron a la Guerra”. Haghenbeck agrega que más de 600 mil mexicanos se alistaron. La mayoría de ellos no volvió.

A partir de la revuelta se quedó el estereotipo del pachuco pandillero, hasta que en 1962 empezó en Delano el movimiento más importante por los derechos de los campesinos mexicanos en ese país, la Unión de Campesinos, liderada por los activistas César Chávez y Dolores Huerta.
Durante la llamada Huelga de la Uva en 1965, un joven Luis Valdez decidió integrarse al movimiento. Creó el Teatro Campesino, que este año cumple 50 años. Actualmente la sede se encuentra en San Juan Bautista, California.

“Ahí comenzamos a recobrar su herencia. Los pachucos representan la resistencia cultural, política y social que apuntaba hacia los derechos civiles. No eran criminales, sólo querían estar en la ciudad con los demás, pero no los dejaban porque eran mexicanos. El pachuquismo adquirió otro aspecto más heroico entre la comunidad chicana”, dice Valdez.

Su primo Billy, un joven alegre y trabajador, murió asesinado en Phoenix, Arizona. A él le dedicó su película y obra de teatro Zoot Suit, que estrenó hace cinco años en el Distrito Federal con la Compañía Nacional de Teatro. Gracias a su primo, conoció al pachuco más famoso de todos los tiempos, y no se refiere a Tin-Tan.

“Billy tenía un amigo más chaparro, más indio que le llamaban El CC. Él se hizo marinero durante la guerra. En una visita a Delano se puso su zoot suit para ir al cine”, platica el dramaturgo de 75 años.

“En los teatros había zonas restringidas para las minorías, sólo podían sentarse los gringos, pero como él estaba sirviendo a su país se sentó en medio del cine. No lo dejaron y lo arrestaron durante dos horas”.

Después de este incidente las minorías empezaron a “tomar” los cines y a sentarse en toda la sala. El CC después fue conocido como César Chávez.