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Tim Duncan, una de las más grandes figuras de la NBA

Es el eje, junto con el argentino Manú Ginóbili y el francés Tony Parker, en el que basan sus esperanzas de refrendar su título los Spurs de San Antonio, a pesar de caer ayer ante los Clippers de Los Ángeles y estar empatados en la serie de primera ronda de playoffs.
Ma. del Refugio Melchor S.
26 abril 2015 21:32 Última actualización 27 abril 2015 5:0
El 25 de abril Duncan cumplió 39 años, el final se acerca después de una larga carrera que inició en 1997. (Reuters)

El 25 de abril Duncan cumplió 39 años, el final se acerca después de una larga carrera que inició en 1997. (Reuters)

Su carrera no tiene mancha, durante dos décadas no se ha cansado de mostrar su calidad en las duelas y encumbró a la modesta franquicia de San Antonio a la cima de la NBA. No son sus cinco títulos, ni sus récords individuales los que agigantan su figura. Es su actitud, compromiso con sus compañeros y su vocación ganadora lo que distingue a Tim Duncan como uno de los jugadores más grandes de la historia del basquetbol profesional.

Duncan es el eje, junto con el argentino Manú Ginóbili y el francés Tony Parker, en el que basan sus esperanzas de refrendar su título los Spurs de San Antonio, a pesar de caer ayer ante los Clippers de Los Ángeles y estar empatados en la serie de primera ronda de playoffs.

Esta temporada puede ser el adiós para el basquetbolista, dice el cronista Álvaro Martín de la cadena ESPN en entrevista telefónica desde Nueva York. “He visto señales y las he estado destacando durante todo el año en las transmisiones de los partidos de San Antonio, que hay muestras inequívocas de que el hombre ya está viejo”.


El 25 de abril Duncan cumplió 39 años, el final se acerca después de una larga carrera que inició en 1997 cuando San Antonio acertó al elegirlo como la primera selección global del Draft. Una historia de éxito que tuvo un inicio extraño.

“Por accidente de su nacimiento y formación tuvo los elementos idóneos para generar la carrera que tuvo. Se formó en Islas Vírgenes, no era jugador de basquet, empezó a jugarlo cuando la piscina en la cual practicaba su deporte, natación, literalmente se dañó por un huracán que pasó por el Caribe”, relata Martín.

Con sus 2.10 metros de altura, el estrellato lo reclamó a pesar del escepticismo de sus conocidos. “Ahí empezó a jugar basquet, sus allegados jamás pensaron que fuera una estrellita, todo lo contrario. Cada momento él pensaba que tenía que demostrar su valor y su capacidad. Hasta el día de hoy tiene esa actitud; además, tiene un enorme deseo de competir y ganar que la gente no se da cuenta por esa cara de palo que tiene”.

Un triunfador nato que se ganó a pulso un lugar en la historia, afirma el comentarista deportivo. “Lo van a recordar como el mejor ala pívot; ahí tienes a jugadores de una calidad enorme como Wilt Chamberlain, Bill Russell, Karim Abdul-Jabbar, pero muchas veces también jugó como pívot y en esa posición destacaron Bob Petit, Karl Malone. Para mí Duncan es uno de los mejores internos en la historia de la NBA”, agrega.

Un par de detalles dan cuenta de su grandeza: Duncan jamás perdió los dos primeros partidos de una serie de playoffs en su carrera de dos décadas. Estuvo a punto de sucederle el miércoles 22 de abril cuando los Clippers de Los Ángeles dominaban a los Spurs, pero el juego se fue a la prórroga y Duncan tuvo que jugar 40 minutos con cinco faltas personales.

“Es la voluntad de un veterano literalmente con un brazo amarrado detrás de la espalda, de hacer lo imposible para darle a su equipo la oportunidad de ganar. Si tú le quieres enseñar a un jugador joven de qué se trata lo que es ganar en el escenario más alto y más fulgurante, con la presión más intensa, bajo las condiciones más adversas y hacerlo por voluntad, eso lo hizo Duncan. Fue algo verdaderamente impresionante”, destaca Martín.

Profesionalismo que le ha permitido ganar más de 220 millones de dólares sólo por concepto de salario. Un jugador que deber ser ejemplo para las nuevas generaciones.

“Tiene una visión global del deporte, se da cuenta que hay que someter los intereses de las agendas individuales para el bien del equipo y lo ha hecho al más alto nivel, por 20 años. Es algo verdaderamente extraordinario y será recordado como el mejor ala pívot y, eventualmente, el mejor interno que vio jugar la NBA”, concluyó el cronista de ESPN.