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Tijuana realiza un nuevo cine sin recursos

Con cineastas como Aarón Soto, uno de los realizadores de "México bárbaro", Jean Carlo Ruiz, José Pérez, Ricardo Silva y el mismo Abraham Sánchez, Tijuana se perfila como productora de cine del género de terror.
Rosario Reyes
25 agosto 2015 21:26 Última actualización 26 agosto 2015 5:0
"La gente ya no se asusta ante el homicidio porque ha leído noticias peores en los periódicos”. (Cortesía)

"La gente ya no se asusta ante el homicidio porque ha leído noticias peores en los periódicos”, dice el cineasta Abraham Sánchez. (Cortesía)

Tijuana tiene pasajes inhóspitos cuya desolación fue clave para la filmación del primer mediometraje de Abraham Sánchez, Devastación. La historia de una invasión zombi en la frontera resultó ganadora del premio del primer Macabro Lab el año pasado y se estrenará en el Festival Macabro del año entrante.

El realizador reconoce que el cine de este género enfrenta a un fenómeno peculiar en México. “Es difícil competir con la realidad. Cada vez es peor que cualquier película de terror. Por eso, me voy por el lado de los monstruos y la fantasía, porque te permiten entenderla de otra manera. Estos elementos son visualmente interesantes y provocan efectos que a veces no se logran con una historia de un brutal asesino. La gente ya no se asusta ante el homicidio porque ha leído noticias peores en los periódicos”.

El joven director tijuanense anticipa detalles de su primer mediometraje, al que preceden cuatro cortos en Tijuana, entre ellos uno de vampiros (Sanguijuelas) ganador del premio al Mejor Cortometraje en Macabro 2013.

Los zombis están de moda, pero siento que la intención, cuando se modernizaron estos monstruos con las películas de George Romero, era hacer analogías de la realidad; el monstruo no es importante en sí mismo, sino el conflicto que desata”.

En Devastación, tras la invasión, los muertos vivientes construyen una barda alrededor de la ciudad, aislando a los habitantes del resto del mundo. “Me interesaba utilizarlos como un punto de partida para contar una historia de conflicto entre personas, de cómo quienes viven situaciones difíciles, a veces se vuelven inestables mentalmente”, explica el director.

Las zonas abandonadas que en otros tiempos fueron residenciales, le hicieron pensar desde su infancia en paisajes apocalípticos. “Eso se prestó a que filmáramos ahí y le dio un look a la película”.

Con cineastas como Aarón Soto, uno de los realizadores de México bárbaro, Jean Carlo Ruiz, José Pérez, Ricardo Silva y el mismo Abraham Sánchez, Tijuana se perfila como productora de cine de este género. Pero, como suele pasar en varios estados de la República, es una paradoja. En aquella ciudad no existe una escuela de cine y mucho menos una industria que financie las nuevas propuestas visuales.

De hecho, el premio que obtuvo en Macabro incluía tramoyas, cámaras y equipo pesado que fue imposible trasladarlo a Baja California. “Entonces, el acuerdo fue que cubrieron las necesidades de posproducción y yo filmé con apoyo de amigos que acaban de abrir una productora en Tijuana. Estamos empezando a ver si podemos generar más actividad estética y de contenido”.

Macabro ha sido plataforma de otras producciones como la cinta México bárbaro, impulsada por el director de la controversial Somos lo que hay, de Jorge Michel Grau, que se exhibirá mañana a las 20:00 horas en el Museo Panteón de San Fernando y el viernes 28 a las 19:00 en la Cineteca Nacional, ambas funciones con presencia de sus realizadores.