Thomas Davis, fortaleza física y mental a tope
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Thomas Davis, fortaleza física y mental a tope

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Thomas Davis, fortaleza física y mental a tope

La mentalidad y memoria muscular son la clave para que el linebacker de las Panteras de Carolina continúe en la NFL, pese a tres rupturas de ligamento de la rodilla.

Alain Arenas
28/09/2017

La rodilla derecha de Thomas Davis –linebacker de las Panteras de Carolina– tiene una cicatriz que la cruza verticalmente. La herida es el recuerdo de las tres veces que se rompió el ligamento cruzado anterior (2009, 2010 y 2011) y las tres ocasiones que regresó al emparrillado para convertirse en el primer jugador en la historia de la NFL en hacerlo después de esas lesiones. Su fortaleza física y mental fueron clave para que pudiera lograrlo, según explica el doctor Héctor Tlatoa, quien cuenta con especialidad en medicina deportiva por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

“Al ser un atleta de alto rendimiento tiene una musculatura mayor al promedio, que le permitió que físicamente tuviera más posibilidades de recuperarse. Cuando suceden esas lesiones en la misma parte del cuerpo, lo que más trabajo cuesta recuperar es la parte mental, porque el atleta puede pensar en el retiro. Para que volviera a jugar debió encontrar algo que lo motivara”, explica Tlatoa.

Davis encontró esa motivación en las críticas, según una historia publicada por el periodista Tommy Tomlinson de ESPN. Contó que regresó a entrenar luego de que leía los análisis de la prensa que criticaban su desempeño, la incapacidad para mantenerse sano y su baja estatura. Mide 1.85 metros, tres centímetros menos que el promedio de altura de los linebackers de la Liga, según un estudio del portal Business Insider.

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Francisco Cruz –médico cirujano por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca– explica que cuando un jugador se rompe el ligamento anterior y se somete a una cirugía, tarda dos temporadas en recuperar su máximo nivel. Ese fue el caso de Davis.

En la campaña de 2012 –la primera tras la tercera intervención– registró 70 tacleadas y una intercepción. Para la siguiente mejoró en todas sus estadísticas. Consiguió 85 tacleadas, dos intercepciones y cuatro capturas, la cifra más alta de su carrera hasta ese momento.

Para reconstruir el tendón –explica Tlatoa– se puede recurrir a uno sintético, del mismo paciente o de un cadáver. El defensivo siguió las últimas dos opciones. La primera intervención se le retiró parte del tendón de la corva –ubicado en la parte posterior del muslo– para ponerlo en la rodilla. En la segunda se le colocó injerto cadavérico. En la tercera se le quitó parte del tendón de la rodilla izquierda para implantarlo en la derecha.

“Existe un riesgo para el paciente cuando se le rompe este ligamento. Si hubo daño en los meniscos se le puede presentar una artrosis, la cual paulatinamente le dificultaría caminar y le propiciaría un dolor profundo en la rodilla. Este padecimiento es latente que se le presente cuando se retire, porque bajaría su resistencia física a comparación de la que tiene ahora que se encuentra activo”, añade Tlatoa.

Cruz destaca que sólo el 79 por ciento de los atletas puede regresar a jugar al mismo nivel que tenía antes de que fuera operado y su rendimiento, en cuanto a partidos jugados, disminuye considerablemente. Pero Davis se convirtió en una excepción. Participó en 81 de los 83 encuentros de temporada regular que las Panteras de Carolina disputaron desde la temporada 2012 hasta la fecha.

“Si la ruptura del ligamento le hubiera sucedido hace 30 años es probable que no se hubiera podido recuperar. Afortunadamente la tecnología artroscópica –la cual permite examinar las rodillas– avanzó de tal forma que los jugadores pueden volver después de estas lesiones”, menciona Tlatoa.

Davis nació el 22 de marzo de 1983 en Shellman, un poblado al suroeste de Georgia en el que viven –según el censo del año 2000– mil 160 habitantes. Asistió a la preparatoria Randolph Clay de ese estado, en la que jugó hasta en ocho posiciones, incluidas la de liniero defensivo y linebacker. Su estatura –según contó al portal de la NFL en 2015– le impidió que tuviera múltiples ofrecimientos de becas de las universidades estadounidenses. Sólo tuvo una: la de Georgia, la cual aceptó previo a la temporada 2002.

A nivel colegial jugó tres campañas, en las que sólo se perdió tres de 39 partidos. En 2003 fue seleccionado al mejor equipo de la nación y en 2005 fue elegido en el Draft de la NFL por Carolina con la selección global 14. Desde entonces registra dos apariciones en el Pro Bowl (2015 y 2016), una en el equipo All-Pro (2015) –el cual los mismos jugadores eligen a los mejores elementos de su posición– y 715 tacleadas que lo ponen como el líder histórico de la franquicia. Davis siempre ha jugado en las Panteras.

El linebacker no sólo ha sufrido las lesiones de ligamento. Además ha tenido nueve lesiones diferentes desde 2013, según contabiliza el portal Fox Sports, entre las que resalta la fractura del antebrazo derecho en la victoria de su equipo en el campeonato de la Conferencia Nacional en 2015 ante los Cardenales de Arizona. Pese a la gravedad de la lesión, disputó el Super Bowl 50 –colaboró con cinco tacleadas– en el que las Panteras perdieron el título ante los Broncos de Denver.

“Es atípico que un jugador sufra tres rupturas de ligamento y es más inusual que haya regresado en tan buen nivel. La posición en la que juega es de las que más impacto tiene en la rodilla y, sin embargo, se mantuvo activo. Su caso puede ser un antecedente para la medicina deportiva de los deportes estadounidenses”, sentencia Tlatoa.

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