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Templos de arte en Brasil

Además de ser el país anfitrión de la justa olímpica, Brasil también ofrece a los sentidos vanguardistas y clásicos recintos culturales que podrás admirar en tu visita al país sudamericano.
Bloomberg
04 julio 2016 23:30 Última actualización 05 julio 2016 5:0
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(Bloomberg)

Los 380 mil visitantes que se estima visitarán el país sudamericano para los juegos olímpicos se encontrarán con una forma de entender la arquitectura como una extensión del paisaje.

1 MUSEO DE ARTE MODERNO
Un oasis urbano en Río de Janeiro

Alojamiento: El clásico Belmond Copa-cabana Palace (desde 390 dólares la noche).

MUSEO

El más espléndido ejemplo de Burle Marx circunda el MAM-Rio de Janeiro, en el barrio de Glória. Construido en 1955 luego de que la ciudad nivelara una montaña cercana y utilizara los escombros para expandir la costa, el museo fue la primera fase de un proyecto que terminó por abarcar un tramo de cuatro kilómetros de parques, carreteras, edificios y esculturas llamado Parque Flamengo, el cual se siente apartado a pesar de que una avenida de cuatro carriles lo atraviesa y que colinda con una densa zona residencial.

Arboledas de palmas exóticas custodian zonas circulares de descanso, y los caminos serpentean hacia una sucesión de pabellones, espejos de agua y estatuas. Los visitantes están en un espacio público y, sin embargo, gracias a sus recovecos, la experiencia es totalmente privada.

2. INHOTIM
El parque multimillonario

Alojamiento: Hospédese en Belo Horizonte o en Estalagem do Mirante, un complejo de chalets de lujo situado en la selva. Las tarifas comienzan alrededor de 150 dólares por noche. para comer hay numerosos cafés y restaurantes.

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Inhotim es el Neverland del arte contempráneo. Fundado por el magnate minero Bernardo Paz, el parque, de 100 hectáreas, comenzó como su refugio campestre en la década de 1980 y creció a la par que su fortuna hasta convertirse, en la última década, en uno de los espacios escultóricos más importantes del mundo.

Tras dos horas en coche desde Belo Horizonte, por un camino de selva se llega a los elegantes pabellones con aire de nave espacial y esculturas aparentemente sembradas al azar junto a enormes palmeras y árboles en flor.

3 INSTITUTO MOREIRA SALLES
La mansión utópica

Si la intención es tener una experiencia contemplativa, está el ambiente aislado de la Suite by Dussol (250 dólares).

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El equilibrio entre paisaje y estructura que ha distinguido la arquitectura brasileña en ninguna parte se ilustra mejor que en los parques y jardines de Río de Janeiro diseñados por Roberto Burle Marx.

Uno de sus encargos privados más fastuosos está en el barrio residencial de Gávea, en la antigua casa del banquero y diplomático Walter Moreira Salles, hoy convertida en una fundación cultural.

El diseño de Olavo Redig de Campos lleva los grandes gestos de Marx a una escala íntima, con líneas y formas cinéticas y un extraordinario mural de azulejos creado por él.

4 PAMPULHA
Recinto modernista

Alojamiento: en belo horizonte: La ciudad no tiene hoteles 5 estrellas, hay que contentarse con el Ouro Minas Palace Hotel (a partir de 116 dólares la noche) o el Royal Savassi Boutique Hotel (61 dólares).

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Oscar Niemeyer, el arquitecto que definió el modernismo brasileño a mediados del siglo XX, ejecutó uno de sus primeros experimentos sociales entre 1940 y 1943 en Pampulha, entonces un suburbio de Belo Horizonte, la tercera ciudad más grande de Brasil.

A lo largo de un lago artificial construyó una emblemática iglesia, con forma de ola, como parte de un complejo que hoy aloja un museo de arte moderno con una fachada de vidrio y mármol.