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culturas

Teatro con notas de café, en Polanco

Un aromático ambiente recibe al espectador en este espacio dedicado a la cultura. Y al café. Acondicionado como una sala de cine, con butacas muy cómodas, el Café K-Oz es un recinto de reciente apertura en las inmediaciones de Polanco.
Rosario Reyes
31 octubre 2016 21:29 Última actualización 01 noviembre 2016 5:0
Se presentan los cuartetos de Pablo Aispuro y X-Pression; J.I.G.E.N. y el trío de Abraham Barrera. (Braulio Tenorio)

Se presentan los cuartetos de Pablo Aispuro y X-Pression; J.I.G.E.N. y el trío de Abraham Barrera. (Braulio Tenorio)

Un aromático ambiente recibe al espectador en este espacio dedicado a la cultura. Y al café. Acondicionado como una sala de cine, con butacas muy cómodas, el Café K-Oz es un recinto de reciente apertura en las inmediaciones de Polanco (Séneca casi esquina con Homero).

“Cualquier tipo de arte escénica es bienvenida”, dice su fundador, el actor y dramaturgo Kermim Martínez, quien trabajó durante dos años en el acondicionamiento del foro, que abrió originalmente como
cafetería.

“Es muy cómodo, tiene todos los servicios y el público está muy cerca de los artistas, como en una bohemia, compartiendo”, añade el anfitrión, quien brinda una bebida con cada boleto para las distintas funciones.

La cartelera muestra, por lo pronto, teatro contemporáneo. Dirigida al público infantil, los domingos a las 12:00 horas se presenta La pequeña Casandra llega al teatro. Los sábados a las 19:00 y 20:30 horas, tiene temporada Qué tal en la noche, un monólogo con Ricardo Rubio.

Dos montajes son de la autoría de Martínez, Lo que se ve desde el cielo, en el que actúa junto a Diego Narváez, bajo la dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui (martes, 20:30 horas) y La tercera vida de Victoria, (domingos 18:15).

Abierto incluso a conciertos acústicos o de jazz, Café K-Oz dispone de 35 butacas y planea para el año entrante presentar espectáculos de lunes a domingo. “Con esa diversidad de programación, quienes vengan a alguna función se van a interesar por algo más. Mi objetivo es la creación de públicos, así empecé en 1997 haciendo teatro callejero con una compañía de Patricia Reyes Spíndola, Stanisbarrio, y me encantaba atraer a gente que pasaba por ahí. De pronto ya eran 300 espectadores”.