AFTEROFFICE
CULTURAS

Susana Harp enarbola el son jarocho

"Misterios gozosos. Cantos de ida y vuelta" es el nuevo álbum con el que la investigadora y cantante Susana Harp abunda en el son jarocho y reconoce la diversidad cultural mexicana. 
Rosario Reyes
06 septiembre 2014 17:16 Última actualización 06 septiembre 2014 17:27
Susana Harp le da una nueva dimensión al son jarocho con su nuevo disco. (FOTO: Blanca Charolet)

Susana Harp le da una nueva dimensión al son jarocho con su nuevo disco. (FOTO: Blanca Charolet)

Tras la grabación de su nuevo disco, la cantante e investigadora Susana Harp pudo confirmar el mestizaje de nuestra cultura. “Es rico poder gozar de todas las culturas de las que venimos, reconocerlas, la reunión de todos esos elementos, es lo que hoy nos hace ser lo que somos, es la cultura mexicana”, advierte acerca del álbum Misterios gozosos. Cantos de ida y vuelta, que presentara este sábado 6 de septiembre, en concierto, en el Teatro de la Ciudad.

“Los puritanismos nada más nos llevan dolores de cabeza y de corazón, todos los fundamentalismos son erróneos. Somos una cultura hermosa y en vez de estar diciendo qué horror, nos vinieron a conquistar, reconozcámonos, también nos llegó África y su música se nos quedó en los pies, en los bailes, nosotros no tenemos tanto tambor, pero en el zapateado, está África con nosotros, somos el mundo entero”, agrega.

Gracias a la investigación que hizo para este disco, que indaga en el origen de canciones populares (grabó Bésame mucho, Se te olvida, Bilongo, Que nadie sepa mi sufrir y Huapango, la famosa pieza instrumental del compositor mexicano José Pablo Moncayo, con partes vocales de sones jarochos en los que, de acuerdo con sus indagaciones, incluso con veteranos músicos tradicionales de la región que abarca Oaxaca, Veracruz y parte de Tabasco). El arreglo fue de Carlos García.

“Lo más arriesgado que hicimos fue la investigación de Huapango de Moncayo y la locura maravillosa de haberle incrustado todos los sones jarochos en los que él se inspiró". José Pablo Moncayo, recuerda, fue enviado por Carlos Chávez al Sotavento, porque estaban haciendo una investigación acerca de a qué tendría que sonar el México postrevolucionario, ya que los pintores estaban muy activos construyendo la imagen plástica de lo que era ese México contemporáneo.

"Y Carlos Chávez generó un movimiento muy importante con sus alumnos, que eran Blas Galindo, José Pablo Moncayo, a quien mandó al sureste del país, a la zona jarocha, de la cuenca", abunda la cantante, quien en este punto aclara una confusión terminológica:

"La cultura jarocha no es sólo Veracruz, nace desde la cuenca en Oaxaca; pasa por una gran parte de Veracruz y un pedacito de Tabasco. Todo eso es la parte jarocha de México. Para los que no somos de allá, no es tan obvio. Tampoco pretendo que el Huapango se cante: incrusto pedacitos de los siete sones, es mi versión, respetuosa, queriendo obviar el origen: de aquí salió, de aquí se inspiró y luego su pluma maravillosa se encargó de hacer lo que ya todos conocemos”, concluye la artista.