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Suiza se apoya en la eterna Martina Hingis

Martina Hingis, a sus 34 años y especializada en el dobles, se encuentra en la cima del tenis pese a los oscuros episodios que han manchado su carrera: las lesiones y las drogas. El domingo pasado, tras ganar la Family Circle Cup, se colocó, junto con la india Sania Mirza, en el primer sitio del ranking de la WTA.
Eduardo Bautista
15 abril 2015 21:53 Última actualización 16 abril 2015 5:0
Hingis representa una época intensa del tenis femenino; no salió intacta de la tempestad. (AP)

Hingis representa una época intensa del tenis femenino; no salió intacta de la tempestad. (AP)

En el deporte, un retiro casi siempre es un adiós. No para Martina Hingis, quien hoy, a sus 34 años y especializada en el dobles, se encuentra en la cima del tenis pese a los oscuros episodios que han manchado su carrera: las lesiones y las drogas.

El domingo pasado, tras ganar la Family Circle Cup, la suiza de origen eslavo se colocó, junto con la india Sania Mirza, en el primer sitio del ranking de la Asociación de Mujeres Tenistas Profesionales (WTA). Jugar en pareja le ha permitido regresar a las canchas con más vitalidad que nunca.

Este fin de semana –18 y 19 de abril– participará con el equipo suizo en la Copa Federación 2015, el torneo de tenis femenino por naciones más importante del mundo. Su objetivo, según lo ha dicho ella misma, es arribar con un buen nivel a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

La historia de Hingis es agitada. Se retiró dos veces: una en 2002 por una lesión en el tobillo y otra en 2007 por dar positivo en un control antidopaje de Wimbledon. La prensa reveló un presunto uso de cocaína. En 1997 ganó todos los Grand Slam, excepto Roland Garros, y se convirtió también en la tenista más joven de la historia en obtener un título individual de gran circuito a los 16 años, 3 meses y 26 días.

Hingis no conoce de sedentarismos; es nómada desde muy pequeña. El régimen comunista de la antigua Checoslovaquia –donde nació el 30 de septiembre de 1980; su nombre se debe a Martina Navratilova, la gran tenista de los 70 y 80– la convirtió en una mujer víctima del encierro. Por eso, dice, le gusta el tenis: porque es una forma de imaginar la libertad. “Mi país era una prisión; gracias a mi mamá que me sacó de ahí muy pronto. Valió la pena andar viajando”, declaró en 2013, poco antes de ingresar al Salón de la Fama del Tenis.

Checoslovaquia concibió en los ochenta una buena camada de tenistas, como Ivan Lendl y Navratilova. Figuras muy inspiradoras para una joven Martina que agarró la raqueta desde los cinco años. Sin embargo, el totalitarismo de su gobierno hizo que, igual que sus compatriotas, decidiera cambiar de nacionalidad cuanto antes.

Aunque bien podría creerse que los mejores momentos de Hingis ya pasaron, la realidad es que sigue liderando los rankings.
Desde su segundo regreso a la arcilla en 2010 sólo ha jugado en dobles. Y le ha resultado. A lo largo de su carrera suma, hasta ahora, nueve títulos de Grand Slam en dobles, mientras que sólo acumula cinco en la categoría de singles. En total posee 43 títulos individuales y 44 en pareja.

Martina Hingis no juega una Copa Federación desde la final que Suiza perdió ante España en 1998. Entonces tenía 18 años. “Es fantástico que Martina pueda fortalecer a nuestro equipo en Polonia. Se lo agradezco de corazón”, comentó hace poco el presidente de la Federación Suiza de Tenis, René Stammbach.

Suiza buscará mejorar su posición en el ranking de países de la Copa Federación, en el que ocupa el undécimo puesto. El equipo polaco con el que se enfrentará este sábado se halla en el octavo lugar. ¿Podrá Hingis encabezar su última revolución como raqueta principal suiza?