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Subversivo: con 'Horror y Caos', The Tiger Lillies debuta en el Fru-Fru

El trío londinense The Tiger Lillies se presentará por primera vez en el Distrito Federal mañana martes 21 en el Teatro Fru-Fru, con su espectáculo "Canciones de horror y caos". Desde 1989, el grupo cautiva al mundo con su estilo de cabaret alemán con tintes surrealistas y humor negro. Su ópera "Shockheaded Peter" ganó un Oliver.
Rosario Reyes
20 octubre 2014 0:1 Última actualización 20 octubre 2014 5:0
El ensamble sigue la tradición de Bertolt Brecht y Kurt Weill. (Eladio Ortiz)

El ensamble sigue la tradición de Bertolt Brecht y Kurt Weill, pero Martyn Jacques asegura que es más una influencia que una continuación. (Eladio Ortiz)

“Trato de ser subversivo, confrontar la normalidad”, asegura Martyn Jacques, cantante de The Tiger Lillies, cuya propuesta es considerada por la crítica inglesa como “blues anárquico brechtiano de Castrati criminales”. El trío londinense se presentará por primera vez en el Distrito Federal mañana martes 21 en el Teatro Fru-Fru, con su espectáculo Canciones de horror y caos.

Desde 1989, el grupo cautiva al mundo con su estilo de cabaret alemán con tintes surrealistas y humor negro. Su ópera Shockheaded Peter ganó un Oliver, el premio teatral más importante del Reino Unido.

También fue nominado al Grammy 2003 por su álbum Gorey End (una obra en colaboración con el escritor Edward Gorey y el Kronos Quartet).
Con la voz de contratenor de su líder, Martyn Jacques, su estética dark clown y sus polémicas canciones, que tratan temas como la zoofilia, la prostitución y la blasfemia, The Tiger Lillies ha atraído principalmente al público joven, cosa que sorprende al vocalista: “A mis casi 69 años no creo que haga música para atraer a las nuevas generaciones”, confiesa en entrevista.

El ensamble sigue la tradición de Bertolt Brecht y Kurt Weill, pero, aclara Martyn Jacques, es más una influencia que una continuación del cabaret alemán de entre guerras del siglo pasado.

“A propósito de Brecht, diría que La Ópera de Tres Centavos, que fue su más grande éxito, me encanta por su música, el estilo, pero, sobre todo, por los temas de los que habla: prostitutas, ladrones, esa parte oscura y seductora. Brecht era un socialista, y realmente no me considero un intelectual como él, pero obviamente hay una influencia.

Yo escuchaba a Brecht cuando era joven. Eso me generó un lazo fuerte con él, pero, al mismo tiempo, no podría decir que soy brechtiano en un sentido clásico”.

El cantante asegura que no pretende actualizar el cabaret, pero se admite como un provocador. “No me gusta el dogma, de ningún tipo. En cuanto dejas de pensar, empiezas a producir una porquería. Definitivamente, hay un elemento de provocación en nuestra música, pero nunca he pensado que hago cabaret, sería muy aburrido hacer algo que parte de una escuela, de un estilo, eso te encasilla”.

Ni la política, ni lo políticamente correcto le interesan. Lo único que realmente importa -sostiene- es utilizar bien el cerebro. Hay que ser flexible y tratar de adaptarse a las cosas, mirar hacia las situaciones que cambian, que evolucionan. Pero, advierte: “Desafortunadamente hay demasiada gente estúpida en este mundo; creo que los dogmas están dominando a la mayoría de las personas”.

Incluso sus seguidores jóvenes le han dado muestras de ese dogmatismo que acusa en los tiempos actuales. Tiene una página de Facebook en la que colocó fotos de Adolfo Hitler maquillado, vestido de rosa. Creyó que eran divertidas, pero el resultado no fue favorable. Sintió la furia de la gente, que se ofendió tanto que le hizo pensar en que no podía siquiera ofenderse. Según él, hay mucha gente que no entiende la ironía, ni su humor.

Su música perturbadora, las vestimentas sacadas de los cuentos de Charles Dickens y letras que describen sitios incómodos, personajes marginales y conductas que la sociedad inglesa prefiere ignorar, así como las singularidades de sus integrantes, le dan a The Tiger Lillies un aire decadente que Martyn Jacques reconoce con regocijo: “Sí me considero un artista oscuro: soy como el Joker de Batman, tratando de destruir Ciudad Gótica con sus modestos recursos”.

La banda debutó la semana pasada (musicalizando en vivo Hamlet, en la versión de la compañía danesa Theatre Republic) en el Festival Internacional Cervantino. Jacques no había leído a Shakespeare, confiesa, pero una trama “con suicidios y asesinatos”, fue suficiente para seducirlo y compuso más de 40 canciones.