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Soledad sin forma

01 febrero 2014 9:44 Última actualización 25 noviembre 2013 5:2

 [El Canal 22 presenta esta noche el primer documental en el que se cuentan los desgarradores días y hechos de la Caravana por la Paz que encabezó el poeta Javier Sicilia / Cuartoscuro]


 
 
Rosario Reyes
 
 
La justicia no llegó, pero escenarios violentos como los que avistaba el poeta hace dos años hoy son una realidad. “Este fue el último movimiento no violento y pacífico que va a tener el país”, dice en entrevista el poeta Javier Sicilia tras el pase de prensa del documental Javier Sicilia en la soledad del otro, en la Cineteca Nacional. Una función que no presenció pues le resulta “muy doloroso” ver imágenes de su recorrido por México y parte de Estados Unidos encabezando la Caravana del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que recorrió casi diez mil kilómetros de mayo a septiembre de 2011.
 
Canal 22 estrena hoy a las 22:00 horas un programa, de producción propia, bajo la dirección de Luisa Riley, que sigue a el recorrido que emprendió el poeta tras el asesinato de su hijo en busca de justicia, en una marcha pacífica a la que se unieron decenas de familiares de asesinados y desparecidos a lo largo del país.
 
“Lo que ha dicho México es de fundamental sentido común, el ser humano es importante; detrás de esta guerra absurda lo importante es la vida humana… lo importante es la dignidad humana”, dice Sicilia en la pantalla y lo refrenda personalmente, cuando recibe un abrazo, cuando se encuentra con la mirada solidaria de algún espectador conmovido con la edición que refleja el hartazgo tanto como la incertidumbre, el dolor tanto como la lucha, la furia y el llamado a la mesura, pues, como acusa ante una multitud, “la violencia comienza con una mentada de madre”.
 
Luisa Riley siguió los reportes de prensa de la caravana, como cualquier ciudadana. Pero para la realización de este trabajo, tuvo que ver “muchísimas horas de material, imágenes de colectivos y del propio canal”, además de hacer una investigación hemerográfica que le dejó un sentimiento de indignación y dolor. “Te cambia la percepción y la sensibilidad hacia lo que es una víctima, el país en el que vivimos, eso que es terriblemente doloroso, que está en el olvido, en la impunidad, está pasando y está aquí alrededor nuestro”.
 
Motivado por “lo que es la base de la vida, el amor”, Javier Sicilia encabezó un movimiento único, como asegura la realizadora, “que sentó a todos los poderes a escucharlos, tuvieron que escuchar relatos desgarradores, de los cuales ellos tienen responsabilidad”.
 
El poeta cuenta que vio el documental un par de días antes y lo reconoce como “el primer documento que sintetiza lo que ha sido el movimiento, la base, la fuerza del movimiento que es el consuelo, que es estar en la soledad del otro y desde ahí la exigencia a que se construya un puente que es la contraparte, que es la justicia, la paz y eso es responsabilidad del Estado”.
 
Que Canal 22 produzca la entrega, dice, “me parece maravilloso y un poco extraño, siendo un canal del gobierno, pero me parece muy importante, frente al silencio de los medios privados, es impresionante y habla muy bien del canal que lo exprese, habla de esos espacios que todavía tenemos que salvar de la democracia, esta producción denuncia al Estado, es también una acusación a los medios privados que han callado esto, que se han sumido en el silencio cómplice con quienes borran desde el Estado la realidad y el dolor del país y la deuda que el Estado tiene con el país”.
 
Fue un trabajo libre, relata la directora; “en ningún momento tuvimos intervención del canal en el contenido editorial, ni de ningún tipo”. Ella fue la encargada de entrevistar al poeta para esta entrega, que alterna imágenes de recorrido, con el testimonio de Sicilia, durante una conversación previa a un viaje que él planeó para vivir el duelo que tuvo que aplazar al convertirse en vocero de una causa.
 
A su paso, recuerda Javier Sicilia mientras platica afuera de la sala de cine, vio las peores circunstancias en el norte del país, “y algunas zonas del sur, Guerrero, Veracruz, yo se los dije, se enojaron, se escandalizaron en Veracruz cuando se los dije, éste fue el último movimiento no violento y pacífico que va a tener el país y ahí está, la gente se está armando, están formando autodefensas, porque se los dijimos, si nosotros que hemos dialogado, que hemos llenado de contenidos, que hemos marcado una ruta, no podemos hacer nada, el mensaje que están mandando es que el Estado no existe, que el Estado es cómplice de los criminales y que no queda más remedio que defenderse”.
 
Los testimonios
 
“Sé que el fenómeno de los desaparecidos va en aumento, que hay mucha gente asustada, amenazada… hay una página que se llama nuestra aparente rendición, de las más importantes en este momento, el Movimiento por la Paz, hay mucha gente que se está organizando en los estados, todavía hay mucho que se puede hacer”, dice Daniel Giménez Cacho, quien se unió a la Caravana del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad a su paso por Chiapas.
 
Una experiencia definitiva que revivió como invitado a la premiere del trabajo a la que acudieron otros invitados como Julieta Egurrola y Héctor Bonilla. La pantalla refleja el espíritu del recorrido, reconoce, aunque la experiencia vital “fue aterradora, porque aparte de este momento de violencia explícita, de lo que te das cuenta es del abandono que existe hace tantos y tantos años, de la falta de justicia en todos los rubros, de una ausencia de un estado de derecho, de autoridad, hay una desconfianza brutal.
 
“Y luego también, encuentros con gente extraordinaria que está trabajando para superar este dolor, aportar consuelo a otros, ayudar a que la gente no tenga miedo. Todavía platiqué con una mujer que fue a ver a la cárcel a los que desaparecieron a su hijo, eso te habla de un deseo de encuentro, también están esas otras víctimas, jóvenes atrapados por esa maquinaria a la fuerza o por voluntad propia, pero que no han encontrado otra opción. Es una crisis de nuestra sociedad fuerte”.
 
Difundir una dolorosa verdad es un ejemplo a seguir, asegura el actor Héctor Bonilla, quien encuentra en el documental de Luisa Riley “un estímulo para la organización de la sociedad civil, que independientemente de que es espléndido que la gente vea esto, que perciba lo que realmente estamos viviendo, hay que trascender la catarsis, el grito doloroso, las lágrimas, y hay que ir a la organización, desde la sociedad civil”.
 
El único actor en el mundo que ha interpretado los dos papeles principales de la obra El vestidor, de Ronald Harwood (actualmente en temporada, en el Foro Chapultepec), reconoce que “es un problema que nos rebasa como país incluso, no nos hagamos tontos, el narco es dueño del dinero del mundo, puede parecer patético lo que digo, pero es cierto, tenemos empresarios rutilantes con tres hijitos saliendo de misa y en las páginas de sociales, pero para no pagar impuestos se van a los paraísos fiscales, ¿y con quiénes comparten ahí y después se acompadran?, con el narco, es muy difícil que nos deshagamos de este contubernio, acabar con el secreto bancario, con los paraísos fiscales, sería un buen principio”.