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CULTURAS

Sobre la gordura como insulto y perversión

La escritora duranguense Liliana V. Blum acaba de publicar su nueva novela, "Pandora", en la cual realiza un análisis sociológico y psicológico sobre la obesidad. 
Rosario Reyes
28 abril 2015 22:55 Última actualización 29 abril 2015 5:0
Liliana V. Blum transforma la obesidad en una alegoría del vacío. (Cortesía)

Liliana V. Blum transforma la obesidad en una alegoría del vacío. (Cortesía)

Novelista del pesimismo. Así se define. Resulta natural, entonces, que la protagonista de su nueva novela sea una mujer ignorada por su familia y que encuentra en la parafilia de un exitoso médico la oportunidad de vivir una apasionada relación; está dispuesta a llevar al extremo la fantasía amorosa, incluso a poner en peligro su vida.

La escritora duranguense Liliana V. Blum (1974) lleva al extremo una condición física socialmente rechazada y transforma una enfermedad en alegoría del vacío. En Pandora, un triángulo amoroso enfrenta a tres personajes a sus propios demonios.

Pandora ha sufrido obesidad desde niña. Acumula kilos con los años y cuando se cruza en la vida de un hombre que disfruta del sexo con mujeres voluminosas, encuentra una posibilidad de enamorarse.
Pesimista como es respecto a la condición humana, la autora completa la trama con el matrimonio formado por Gerardo y Abril. Él, un atractivo y exitoso ginecólogo, ella una espigada mujer que vive a dieta para conservar su figura.

“Con mucho trabajo y con ayuda, se levantó a sí misma: sus pechos se bambolearon con pesadez. Él podía ver todas las estrías, hermosas, decorando esa masa de carne tierna”, escribe la autora en uno de varios pasajes que narran los encuentros sexuales de la pareja.
“Hay erotismo, finalmente es una historia de amor y en el amor hay sexo”, dice en entrevista, y aclara que el amor de su novela no es convencional. “El gusto de algunos hombres por mujeres mórbidamente obesas es algo no aceptado socialmente”.

También, la obesidad es mal vista, no sólo cuando se trata de un problema de salud.

“Los días de la pobre esposa son horribles porque vive en una batalla contra el peso; por otro lado, Pandora, antes de conocer a Gerardo, es una mujer que realmente no tiene una vida. Paradójicamente, es grande, es inmensa, pero nadie la ve como persona”, observa la autora de Residuos del espanto, su primera novela (2013).

En las páginas de su libro más reciente, Pandora reflexiona sobre la discriminación que sufre: “Gorda es uno de los insultos más efectivos que una mujer puede lanzarle a otra si quiere hacerle daño. Ser gorda es peor que ser celosa, vengativa, superficial, vana, aburrida, truculenta o maligna”.

Y es que los estereotipos son crueles. Despiadados, reconoce Blum, y no hay mujer que pueda sustraerse a ellos. “Creo que ninguna dice: ‘a mí realmente eso no me importa’. A pesar de que sea exitosa, pienso por ejemplo en Hilary Clinton, si llegara a ser presidenta, no faltará quien diga: ‘qué gordita se veía en la Cumbre de las Américas’; eso no lo dices de ningún líder político”.

Reconocida por sus cuentos sobre crímenes, Blum dice que su nuevo libro explora los “gustos o deseos equivocados” de las personas. “Sería un poco como la homosexualidad hace décadas. Investigué sobre esta parafilia y es un universo oculto; hay muchos hombres con estos gustos y en Internet hay fotos, videos, tips para engordar. Se nos hace difícil creer que la obesidad mórbida sea atractiva, pero hay para quien sí es así”.