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Sian Ka'an, regalo del cielo que requiere acciones para sustentabilidad

10 febrero 2014 4:31 Última actualización 21 septiembre 2013 11:3

 [El sitio se ubica entre los municipios de Tulum y Felipe Carrillo Puerto, en Quintana Roo / Bloomberg]  


Notimex

Muyil.- Selva, sistemas hídricos y humedales conviven en proporciones prácticamente iguales en "Donde nace el cielo". No hay ángeles ni serafines, la nota de armonía la dan tres mil 900 especies de flora y fauna, así como la gama de formas y colores que despliega la naturaleza.

Está en las costas del Mar Caribe mexicano, preserva 23 sitios arqueológicos y alberga unas cuantas comunidades mayas a las que da sustento con una actividad cada vez más diversificada; aunque el área ya resiente los efectos del desarrollo externo, el acelerado crecimiento turístico en zonas vecinas y el cambio climático global.

Es la Reserva de la Biósfera de Sian Ka'an, "Donde nace el cielo" o "Regalo del cielo" en lengua maya. Abarca casi un millón de hectáreas, en una longitud de 120 kilómetros que se ubica entre los municipios de Tulum y Felipe Carrillo Puerto, en Quintana Roo.

En promedio cien mil visitantes llegan al año hasta Sian Ka'an, pero en un modelo de turismo alternativo y de bajo impacto ambiental, donde las comunidades son partícipes, no empleadas, que involucra al visitante y que toma como base la conservación y aprovechamiento sustentable de la riqueza natural.

Vicente Ferreyra, coordinador de Turismo Sustentable del Fondo Mundial para la Naturaleza, explica que esto se logra con la incorporación y capacitación de las comunidades. Realizan pesca sustentable y en temporada de veda laboran como guardaparques o guías de turista certificados.

Así, al tiempo que diversifican sus actividades y fuentes de ingresos, aprovechan el entorno en forma amigable y explotan conocimientos ancestrales, como el uso de hierbas medicinales o la cocina local, y en recorridos temáticos los muestran a los visitantes que llegan desde Tulum, en la zona norte; o desde Majahual, en el sur; aunque también puede ingresarse por lancha.

Es una tarea multidisciplinaria que respaldan organizaciones como la Alianza Kanan Kay, que integra a varias instancias gubernamentales, de investigación, filantrópicas, de la sociedad civil y pesqueras.

Ahí están la Secretaría de Agricultura, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conap); el Colegio de la Frontera Sur, los institutos Tecnológico de Chetumal y el de Ciencias del Mar y Limnología; el Fondo para el Sistema Arrecifal Mesoamericano y la Fundación OAK, entre varias más.

También Amigos de Sian Ka'an, The Nature Conservancy, Oceanus, Razonatura, Comunidad y Biodiversidad (Cobi), el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, la Federación de Cooperativas de Producción Pesquera de Quintana Roo y cinco sociedades cooperativas como Cozumel y José María Azcorra.

El fin de la Alianza, comenta Eglé Flores, coordinadora de Proyectos Especiales de Cobi, es facilitar la comunicación y optimizar recursos para garantizar la conservación, la sustentabilidad y sostenibilidad del área.

La biósfera es al fin y al cabo la capa terrestre donde tiene lugar la vida, donde las aves surcan el espacio, el hombre se desplaza y las especies acuáticas se desarrollan, donde las plantas captan la luz y el bióxido de carbono se transforma en oxígeno.

Sian Ka'an es rico en fauna con especies como el venado cola blanca, jaguar, jaguarundi, jabalí, ocelote, puma, mono araña, cigüeña jabirú y pavo ocelado, es zona de anidación de tortuga, tiene cocodrilos en sus humedales y en el área costera langosta espinosa, mero, huachinango, barracuda y sábalo, entre otros.

Una de las acciones para preservar las especies marinas es la que impulsa la Alianza y en la que contribuye Razonatura, con la declaración de refugios donde queda vedada la captura de especies de flora y fauna acuáticas, sea con fines comerciales o de consumo doméstico, y que a la fecha representan la protección en una superficie de 133 kilómetros cuadrados en la zona marítima.

En el caso de la pesca deportiva es posible en algunas partes en una práctica que se conoce como "captura y liberación", por lo que las presas son devueltas al mar.

Pero las acciones van más allá, explica a su vez Fernando Secaira, coordinador del Programa Arrecife Mesoamericano en The Nature Conservancy, y precisa la necesidad de involucrar a todos los sectores en la protección ambiental, de la flora, de la fauna y los acuíferos.

A los hoteleros en el cuidado de las playas y la preservación de la flora nativa como barrera natural ante los embates de fenómenos climáticos; a los empresarios, autoridades y población en general en el manejo de las descargas residuales, con normas estrictas de tratamiento; al turismo para preservar las especies marinas y los diques naturales que representa el arrecife coralino.

Pero el suelo calcáreo de la península favorece las filtraciones acuíferas, por lo que la falta de tratamiento adecuado de aguas residuales fácilmente contamina y daña el entorno.

Ya hay un proyecto financiado en parte por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo, con fondos por 500 mil dólares, recuerda Vicente Ferreyra, pero faltaría una cantidad igual para dar continuidad al proyecto de diversificación de la oferta turística y el aprovechamiento sustentable de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka'an.

Una propuesta adicional es crear un fondo ambiental, por el que parte de la recaudación que se logre por servicios de agua potable y alcantarillado se destine a un concepto que pudiera definirse como "derechos ambientales". Tales recursos podrían destinarse a proyectos de investigación y recuperación de áreas en Sian Ka'an, el "Regalo del cielo".