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Si funciona, es bello, afirma el arquitecto
Juan Carlos Baumgartner

En entrevista, el fundador de Space, uno de los despachos de arquitectura de mayor crecimiento internacional, dice: “En la medida que hacen que el usuario se sienta feliz, cómodo y que pueda trabajar mejor, eso hace bellos a los espacios corporativos”.
Rosario Reyes
26 mayo 2014 22:49 Última actualización 27 mayo 2014 5:0
Sus propuestas toman en cuenta que lo que más afecta en el desempeño de un empleado es el bien inmueble. (Cortesía)

Sus propuestas toman en cuenta que lo que más afecta en el desempeño de un empleado es el bien inmueble. (Cortesía)

La belleza, subjetiva siempre, es una característica fundamental en la creación arquitectónica de Juan Carlos Baumgartner (México, 1972). Para alguien como él, cuyo trabajo se distingue por una búsqueda de sustentabilidad, lo que hace bello a un edificio es su capacidad para ser funcional y estimular el buen estado de ánimo de quienes lo habitan.

“Si es un hospital -donde la intención es curar a las personas- un edificio que te ayuda a curar más rápido, a subir la moral, es bello”, reflexiona. “En la medida que hacen que el usuario esté más feliz, más cómodo y que pueda trabajar mejor, eso hace bellos a los espacios corporativos”.

Así piensa el fundador de uno de los despachos de arquitectura de mayor crecimiento internacional en los últimos años: Space, firma que ha proyectado edificios emblemáticos como la Torre Chapultepec Polanco, el primero en el país que desplegó un jardín vertical en su fachada, el cual fue considerado el más grande de América Latina durante dos años.

Fundado en 1999, en Chicago, donde tiene su base, Space cuenta hoy con oficinas en México, Estados Unidos, Japón e India, y entre sus trabajos destaca la edificación de corporativos para firmas como Google, Microsoft o Volaris.

Convertir los espacios en herramientas de negocio para las organizaciones, aprovechar el diseño para que sea una herramienta competitiva, es el secreto de su éxito -y el de sus clientes.

Y es que Baumgartner considera que el concepto de sustentabilidad va más allá del respeto al medio ambiente. “No creo que pueda existir una empresa realmente exitosa si el espacio no es una herramienta para el éxito”, explica.

“El reto es que, no importa qué hagas, vas a consumir energía y a contaminar. A través del análisis del ciclo de vida y de ver el big picture tratamos de hacer el menor daño posible, porque la verdad es que el simple hecho de hacer arquitectura conlleva un desgaste al planeta y un consumo energético altísimo”, asevera.

Sus propuestas toman en cuenta que lo que más afecta en el desempeño de un empleado es el bien inmueble. “Si no puedes ver y respirar, seguramente no vas a poder trabajar. Pensar que el ambiente no es trascendente en una empresa es estar tratando de tapar el sol con un dedo”, asegura.

Space trabaja actualmente en la construcción de un banco en Colombia para la empresa Gentera, recién terminó el Centro de Tecnología de Microsoft, en Brasil, uno de los más grandes del mundo, y está por terminar un banco en Tegucigalpa. En México, ha ampliado su espectro hacia la educación, al trabajar con el Tec de Monterrey en el interior de la República, entre otros proyectos.

Además, el despacho inicia la construcción de la Torre Patriotismo, que posee certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), reconocimiento internacional que avala proyectos de arquitectura que cumplen estándares superiores y prácticas sustentables.

Está satisfecho de haber logrado hacer proyectos “muy avanzados” en el tema de sustentabilidad, pero advierte que la arquitectura es una solución acotada si no forma parte de un proyecto urbanístico integral, que es lo que hace falta en una ciudad como el DF, donde hay problemas de agua, transporte y corrupción. “Mientras no exista un transporte de primera, la gente no va dejar de usar sus coches. Esto ha atacado con una visión más populista y debería de atacarse de una manera más integral”, considera.

“Las regulaciones para construir son muy laxas y un problema grave es que la gran mayoría de la arquitectura que se hace en el país es autoconstrucción, el 90 por ciento la hace gente que no tiene ni idea. Con esos números, no me sorprende que no se cumplan los reglamentos”.