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Seudoaficionados desconocen realidad de sus propios equipos

¿Es posible cambiar años de discriminación a través del futbol? "Todo puede cambiarse si hay voluntad política y organización. El hecho de que atendamos a las quejas con respecto a los gritos a los estadios es algo bueno", dice el autor de "The Ball is Round", el
sociólogo David Goldblatt.
Domingo Aguilar Mendiola
10 marzo 2015 22:17 Última actualización 11 marzo 2015 5:0
La filosofía interna de la FIFA demanda que el problema sea tomado de manera más seria. (AP)

La filosofía interna de la FIFA demanda que el problema sea tomado de manera más seria. (AP)

Representantes de todos los países caben en una cancha de futbol y hoy el Chelsea y el Paris Saint-Germain (PSG), dos de los equipos más culturalmente diversos del mundo, se enfrentan en el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League. Refuerzos extranjeros de clase internacional se acoplan en conjuntos apoyados por aficionados “puritanos”, un contraste de la globalización.

La última vez que el club de la capital inglesa y el de la francesa se enfrentaron, las alarmas antirracismo de la FIFA volvieron a sonar. Los fanáticos blues no dejaron subir a un hombre de raza negra a un vagón de metro que ellos abordaban. “Esos fans del Chelsea en la estación Richeliu-Drouot deben sufrir de amnesia y miopía. El equipo tiene un benefactor judío, un vestidor multicultural y talentosos jóvenes negros en las divisiones juveniles”, escribió el reportero Henry Winter en un reportaje para The Telegraph.

En el caso del futbol inglés, el autor y sociólogo David Goldblatt explica que “el racismo fue un serio problema en 1992 cuando la Premier League empezó. Cánticos discriminatorios se escuchaban en los estadios, se veían plátanos, etc. Desde entonces, la situación ha mejorado fuera de todo reconocimiento –aunque cosas como las del Metro en París sigan sucediendo- gracias a esfuerzos de campañas antirracistas como kick it out y el intento de cambio de actitudes de fanáticos. El racismo institucional en los altos escalones del juego sigue siendo abundante, 25 por ciento de los jugadores son negros y sólo uno es entrenador (Chris Ramsay, del Queens Park Rangers) en la liga actualmente”.

En los últimos 13 años, todos los clubes que ahora compiten en Inglaterra han tenido aficionados arrestados por actos racistas. En total van 264 y el equipo de Stamford Bridge es el que más detenidos tiene: 28.

¿Es posible cambiar años de discriminación a través del futbol? “Todo puede cambiarse si hay voluntad política y organización. El hecho de que atendamos a las quejas con respecto a los gritos a los estadios es algo bueno. Los cánticos se han llevado a cabo desde siempre”, dice el autor de The Ball is Round.

Los seguidores galos tampoco escapan a este tipo de actitudes. En 2006, después de recibir al Hapoel de Tel Aviv, admiradores del PSG persiguieron a un hincha israelí, quien buscó protección con un policía negro (originario de las Antillas). Cerca de 150 aficionados le gritaban “negro de mierda” al agente, quien junto al joven de Medio Oriente fue acorralado en un restaurante de comida rápida. El elemento policial disparó y mató a un fanático. Hoy la escuadra parisina es presidida por un qatarí.

La Selección francesa que fue campeona del mundo significó un ejemplo de inclusión global, con jugadores de ascendencias de distintas razas y nacidos en lugares más allá de sus fronteras. En la parte interior del cuello del uniforme galo se puede leer nos differences nous unissent (nuestras diferencias nos unen), proyección de una situación social histórica. “Por supuesto que el problema está fuera del juego, pero éste refleja los problemas sociales más grandes. La filosofía interna de la FIFA demanda que el problema sea tomado de manera más seria. Es la naturaleza pública la que marca el ritmo del cambio”, concluye Goldblatt.