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Sergio Ramírez recibe el premio Carlos Fuentes

"Puede ser que un libro no cambie el mundo, pero sí que lo haga con quien lo escribió y lo leyó, porque la imaginación es un poder soberano", señaló el escritor nicaragüense Sergio Ramírez al recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español.
Agencias
23 febrero 2015 18:35 Última actualización 23 febrero 2015 18:44
"Los escritores latinoamericanos somos cronistas de hechos, y debemos registrarlos, imponerlos a la luz pública, iluminarlos", dijo el escritor (AP)

"Los escritores latinoamericanos somos cronistas de hechos, y debemos registrarlos, imponerlos a la luz pública, iluminarlos", dijo el escritor (AP)

CIUDAD DE MÉXICO.- "La historia debe estar sometida a una revisión crítica incesante. Enfrentarla y juzgarla, nunca quedarse como testigo pasivo", señaló el escritor nicaragüense Sergio Ramírez al recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español esta tarde en el Museo Nacional de Antropología e Historia de esta ciudad.

En su discurso de recepción del galardón, Ramírez dijo que "puede ser que un libro no cambie el mundo, pero sí que lo haga con quien lo escribió y lo leyó, porque la imaginación es un poder soberano". Se refirió también a la historia de América Latina como una "anormalidad permanente", para proponer que para que el continente pueda entrar en el siglo XXI "debe dejar atrás el siglo XIX".

El escritor nicaragüense, cuyas obras más reconocidas son la novela Margarita, está linda la mar, de 1998, y la autobiográfica Adiós Muchachos, publicada en 1999, recordó que escritores e intelectuales deben implicarse en la realidad que les ha tocado vivir.

“La verdad siempre estará sujeta a revisión, porque la creencia se vuelve inmóvil y la inmovilidad significa muerte tanto como la homogeneidad del pensamiento”, señaló el autor centroamericano, para quien la literatura no existe para convencer a nadie sobre credos y propuestas ideológicas, sino para hacer preguntas.

“Los escritores latinoamericanos somos cronistas de hechos, y debemos registrarlos, imponerlos a la luz pública, iluminarlos; somos testigos privilegiados de las ocurrencias de la vida cotidiana trastocada por la violencia (y) el miedo a la inseguridad”, dijo.

“Somos testigos de carne; mi oficio es levantar piedra, como decía José Saramago al señalar que no es mi culpa si debajo de esas piedras lo que encuentro son monstruos que quedan al descubierto; el escritor no es otra cosa que un cazador de monstruos”, expresó.