AFTEROFFICE
culturas

Luis De Llano, el 'señor televisión'

El productor mexicano, Luis de Llano, quien toda su vida ha estado ligado al entretenimiento, considera que la televisión está en proceso de reinventarse y reconoce que ante el incremento de canales y plataformas tiene que transformarse.
Rosario Reyes
18 septiembre 2016 22:49 Última actualización 19 septiembre 2016 17:4
Luis de Llano. (Especial)

El productor considera que la TV debe recuperar el espíritu del fuego: convocar a la reunión para compartir historias. (Braulio Tenorio)

Su madre se lo dijo de broma, pero él se lo tomó muy en serio: “Para ser un intelectual tienes que leer seis libros a la semana. Y ser un mamón”.

Las palabras de Rita Macedo delimitaron sus pretensiones para el resto de sus días, asegura.

“Yo no voy a ser nunca un intelectual, seré un culto de la subcultura. Tenelo claro me parece importante, para no aspirar a algo que no sabría defender”, comparte Luis de Llano Macedo.






Su vida ha estado ligada desde siempre al entretenimiento. Su padre era hombre de radio. Recuerda que, en los baños de la XEW, Luis de Llano Palmer llegó a escribir los guiones de El monje loco, cuando no tenía ni siquiera una oficina. Rita Macedo, en tanto, vivía bajo los reflectores de la época dorada del cine mexicano.

“Ese es mi pasado, de lo que estoy hecho”, sentencia el gran pionero de formatos televisivos y musicales, quien recientemente presentó la primera parte de su biografía, titulada Expedientes Pop.

“Para mí el pop existió desde 1962, cuando empecé a ver lo que era el rocanrol y el mundo alrededor de eso. Mientras estaba en la universidad, mi mamá y mi hermana (Julissa) evolucionaban en el mundo intelectual de México, hacían películas experimentales con Juan José Gurrola, y Carlos Fuentes (el último esposo de Rita Macedo) hizo varios guiones en los que ellas actuaban”, comparte.

Cuenta que pasó su infancia en internados en México y cursó estudios superiores en un colegio militar en Texas, mientras su padre desarrollaba Telesistema mexicano, así que cuando venía de visita al país, las vacaciones del joven estudiante eran intensas.

“Traía 30 gringos a pasar la Navidad y los llevaba a ver las luces en la Alameda, luego al hotel del Prado a ver el mural de Diego Rivera; ese contraste es el pop”, afirma.

“Me fui educando entre el colegio, con cinco bases militares alrededor, que siempre estaban en alerta porque era la época de la Guerra Fría y México, con un gran movimiento de nuevos artistas plásticos , actores, escritores, pintores. Iba y venía hasta que llegué para quedarme en 1969 y empecé a evolucionar mi propio peace and love. Primero era un rebelde sin causa y después me volví In a gadda da vida”.

De Llano, quien se define como un hombre optimista, superó un cáncer hace más de una década y está convencido de que su trabajo es parte de la medicina.

“La creatividad es lo único que me mantiene sano”, afirma. “Mi vida espiritual está en mi familia. Tengo dos niñas que adopté y estoy muy agradecido con Dios, porque tengo hijos grandes y la cosa con mis hijas me acercó mucho a él. Todo esto me cambió la perspectiva”.

PANTALLA DEL SIGLO XXI

La televisión está en proceso de reinventarse: en la forma que se hace, se ve y se vende, dice el creador de programas como Cachún cachún ra-ra, o Videocosmos, así como telenovelas juveniles.

Luis de Llano reconoce que ante el incremento de canales y plataformas para los audiovisuales, la televisión tiene que transformarse. “No creo que muera, al contrario, el reto es mejorar los contenidos. Apuesto por una televisión pública, no cultural ni tampoco populachera, que se vuelva un instrumento de convivencia diaria en el que no tengas que estar interactuando con un aparato”.

De acuerdo con el productor, lo que la TV no debe perder es su función de compañía, como antes la tuvo la radio.

En ese sentido, considera que la primera televisión fue la fogata. “En la prehistoria se juntaban alrededor del fuego a soñar y surgían los mitos y leyendas”, dice. Hoy prácticamente cada persona tiene un dispositivo.

Pero para volver a tener ese espíritu congregador, la TV deberá recuperar la credibilidad. “Estamos en un momento de cambio muy importante, encontrando una nueva tele, con nuevas figuras, y necesitamos recuperar la confianza en nuestros voceros”.

Y es que hasta los sueños se agotan. “No podemos vivir de las historias de Cenicienta, Blancanieves y la Bella durmiente. Ya estás viendo que la familia cambió, el Papá soltero que hice hace 25 años, no lo podría hacer ahorita”.

Sin embargo, defiende la fantasía que alimenta la pantalla chica. Es un reflejo de la realidad, pero aspiracional, dice. “A la gente no le gusta verse mal y creo que esta televisión ahora debe tener una propuesta de hacia dónde vamos, que nos encaucen más a ser más mexicanos, a tener más valores. Las series sobre narco son una moda que tendrá que pasar. También estuvo de moda Topo Gigio, ¿no te acuerdas? ¡Cuántas cosas han estado de moda!”.

>