AFTEROFFICE
deportes

Senna… vulnerable

Hace 25 años, en el Autódromo Hermanos Rodríguez, durante la celebración del Gran Premio de México, uno de los pilotos más grandes de la historia experimentó, por primera vez, el riesgo de correr en la Fórmula Uno.
Axel Beissner
27 octubre 2016 22:13 Última actualización 28 octubre 2016 5:0
Senna

Senna

La suerte de Ayrton Senna estaba por cambiar. Después de triunfar en las primeras cuatro carreras –Estados Unidos, Brasil, San Marino y Mónaco- del calendario de 1991, tuvo que retirarse en la vuelta 25 de 69 en el Gran Premio de Canadá por problemas eléctricos con su McLaren.

Vinieron 15 días de descanso previo al GP de México, que el brasileño aprovechó para vacacionar en Angra dos Reis, ciudad ubicada en la costa del estado de Río de Janeiro, donde la tragedia lo acecharía. El piloto se golpeó la cabeza tras perder el control de su jet-ski y recibió 10 puntadas, a sólo unos días de regresar a la actividad en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

A pesar de que un año antes Nigel Mansell había hecho un increíble rebase sobre Gerhard Berger en la curva peraltada del trazado de la Magdalena Mixhuca, a más de 160 millas por hora, Senna se quejó de lo peligrosa que era, sin imaginar que ahí experimentaría el primer gran accidente de su carrera.

“Fue aterrador. Estaba boca abajo atrapado entre los restos de mi McLaren. Sentí pánico sólo de pensar que la gasolina que se derramaba en mi espalda podría prenderse en llamas. Estaba apretado, incapaz de moverme y con problemas para respirar. Se requirió de un esfuerzo enorme para remover el volante y los cinturones de seguridad del asiento para salir por debajo del coche. Fue como sacar a un conejo de su madriguera”, expresó el piloto, entonces de 31 años -según su página oficial www.ayrtonsenna.com.br-, tras dar un giro de 180 grados y chocar contra la protección de neumáticos en la sesión de entrenamientos del viernes.

“Entré muy rápido en la esquina, el auto chocó contra una rugosidad en la superficie de la pista y, como yo estaba cambiando de la sexta a la quinta velocidad, sólo tenía la mano izquierda en el volante. Perdí el control. Salí volando, di un trompo y una vuelta. Sólo he querido comprobar mis niveles de adrenalina y mañana estaré preparado para darme otro igual”.

Finalmente esto último no ocurrió. El 16 de junio de 1991, Senna salió desde el tercer lugar de la parrilla, el cual mantuvo hasta el final de la competencia para subir al podio y sumar puntos a su cuenta personal.

Ese mismo año se convirtió en tricampeón del mundo y tres años más tarde perdió la vida durante la celebración del Gran Premio de San Marino de 1994. El sudamericano, alabado y criticado por su forma de manejo, siempre arriesgó de más, al grado de creer que estaría exento de la muerte. “Ese día me di cuenta que ya no conducía conscientemente, y estaba en una dimensión diferente. El circuito era un túnel para mí y sólo me desplazaba por él. Y sé que estaba más allá del entendimiento consciente”, compartió el piloto en el marco del Gran Premio de Montecarlo de 1988, audio recuperado en el documental Senna, de Asif Kapadia.