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DEPORTES

Selección de Panamá sueña más allá del canal

Los hermanos Jorge, Armando y Julio César Dely Valdés abrieron el camino para que el futbol de este país centroamericano cuente con la mayor cantidad de futbolistas fuera de casa.
Alain Arenas
31 agosto 2017 23:57 Última actualización 01 septiembre 2017 5:0
panamá

(Especial9

La Selección panameña de futbol vive el mejor momento de su historia; se encuentra en el cuarto lugar del Hexagonal final de Concacaf –que le daría el pase a la repesca internacional para el Mundial de Rusia 2018– y 19 de sus 23 convocados juegan en el extranjero. Algunos como como Luis Tejada –goleador histórico de su país con 43 tantos–y Blas Pérez –segundo lugar en ese rubro con 42– han sido contratados en Sudamérica, Asia y Estados Unidos.

Jorge Dely Valdés –ex seleccionado panameño entre 1990 y 2005 y auxiliar técnico del representativo entre 2010 y 2013– sostiene que él y sus hermanos, Armando y Julio César, abrieron el camino. “Antes de nosotros, el futbolista panameño era desconocido para el extranjero o tenían referencias muy lejanas. Con nuestras actuaciones contribuimos a proyectar una buena imagen de nuestro futbol”.

El legado de los Dely Valdés comenzó cuando Armando –el mayor de los hermanos– recibió una carta de bienvenida una mañana de 1982. Leyó que una escuela de futbol de Buenos Aires lo había aceptado para desempeñarse como Monitor de Futbol, diplomado que combinaba estudios de acondicionamiento físico con dirección técnica, el cual cursó en la Federación Panameña mientras alternaba como jugador del club semiprofesional Técnica y Deportes.

Armando dejó el puesto a los pocos meses, después de obtener una invitación para realizar pruebas con el River Plate y Argentinos Juniors, alcanzando un espacio en este último. Un año después de su llegada consiguió su primer contrato y, en 1985, vivió su momento más brillante al ganar la Copa Libertadores, cuando su equipo doblegó al América de Cali en tanda de penales.

“Mi hermano Armando me consiguió una prueba en el Central Norte de Salta –entonces de la primera división argentina– al verano siguiente de que él había ganado la Libertadores. Me recomendó, fui aceptado y así comencé mi carrera profesional. Después jugué en Uruguay (Nacional), Chile (Unión Española), Japón (Cerezo Osaka, entre otros cinco equipos) y Estados Unidos (Colorado Rapids)”, recuerda.

En 1986 –explica Jorge–, Armando le brindó la misma oportunidad a su otro hermano, Julio César, quien se probó y se quedó en el Deportivo Paraguayo, equipo de la tercera división argentina. Después de militar en ese club, Julio defendió la playera del Málaga y el Paris Saint-Germain, entre otros clubes. Fue el más exitoso de la familia.
“Ayudamos a que las siguientes generaciones pudieran jugar en Europa, Sudamérica, Asia y Estados Unidos. Fuimos los primeros de nuestro país en ser regulares en esas regiones y, en mi caso, fui el primero en jugar en Japón”, dice Jorge.

David Sakata –reportero del Diario Pro de Panamá– sostiene que esta es la generación que más jugadores tiene en el extranjero. “Pero los integrantes del plantel dicen que no serán la mejor Selección de la historia hasta que no califiquen al Mundial”.

Jorge Dely Valdés
piensa diferente. Dice que esta generación de futbolistas ya es la mejor de todos los tiempos, incluso, sobre la que conformó con sus hermanos. En su etapa como auxiliar del cuadro mayor se quedó –junto con Julio, quien fue el director técnico– cerca de calificar a su país a Brasil 2014. El cuadro centroamericano perdió, en los minutos finales ante Estados Unidos, la oportunidad de disputar su primer repechaje rumbo a la Copa del Mundo.

“Ese fue el día más gris del futbol panameño. Julio César y yo estuvimos alejados del ambiente futbolístico dos o tres meses, después de esa derrota. Cuatro años después del partido, aún me duele recordarlo”, menciona Jorge.

Panamá suma siete puntos en la actual eliminatoria rumbo al Mundial de Rusia 2018. Se encuentra dos unidades por arriba de Honduras, su más cercano perseguidor. Esta noche enfrentará a la Selección mexicana en el Estadio Azteca, y el martes, en Ciudad de Panamá, a Trinidad y Tobago, duelos que serán cruciales para sus aspiraciones.

“El equipo tiene una mentalidad muy fuerte. Se recuperó del golpe que sufrimos hace cuatro años y ahora se encuentra en una mejor posición que la eliminatoria pasada. Tienen todos los elementos para calificar y escribir el capítulo más brillante de la historia del futbol panameño”, afirma Jorge.