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Se fue Ninón, la rumbera de fuego

De la mano de directores como Alberto Gout, con quien filmó la trilogía integrada por "Aventurera", "Sensualidad" y "No niego mi pasado", Ninón Sevilla, fallecida ayer, se acercó al arte de la seducción como pocas mujeres de la pantalla grande. Sus restos fueron llevados anoche a una funeraria ubicada en Félix Cuevas.
Rosario Reyes
01 enero 2015 22:51 Última actualización 02 enero 2015 5:0
Icono del Cine de Oro mexicano, Ninón Sevilla introdujo un género que causó furor en México: el cine de rumberas. (Cortesía)

Icono del Cine de Oro mexicano, Ninón Sevilla introdujo un género que causó furor en México: el cine de rumberas. (Cortesía)

“Los maestros que alcancé a conocer de la entonces joven Revolución Mexicana, como el reformador José Vasconcelos o don Alfonso Reyes, me enseñaron a considerar que las profesiones bien servidas son la forma digna de vivir”, contó Ninón Sevilla al periodista Waldemar Verdugo Fuentes en febrero de 2006.

En aquella conversación, publicada el año pasado en el libro Gente notable, la actriz de origen cubano recordaba cómo al llegar a México trabajó con la escritora chilena Gabriela Mistral, quien, según Sevilla, creía que el cine era una herramienta para la educación. Por aquella época varios países se opusieron a producir cine, por considerarlo dañino. “Aquí se levantó de inmediato como voz de alerta la Mistral declarando que era pura ignorancia no reconocer el cine como arte, algo de lo que yo no estaba muy convencida hasta entonces”, confesó la actriz.

De la mano de directores como Alberto Gout, con quien filmó la trilogía integrada por Aventurera, Sensualidad y No niego mi pasado, o Emilio Indio Fernández, quien la dirigió en otro clásico del cine de rumberas, Víctimas del pecado, Ninón Sevilla, fallecida ayer, se acercó al arte de la seducción como pocas mujeres de la pantalla grande.

Jacques Audiberti publicó en la revista francesa Cahiers du Cinéma en 1954, un texto acerca del embrujo de Ninón, en el que elogia el “inagotable repertorio muscular, en el que serpea, bulle, gira la lista competa de las mímicas posibles de un cuerpo ágil y grande que procediera a la vez del simio, del pulpo y del caballo”.

Reproducido en el libro La aventura del cine mexicano, de Jorge Ayala Blanco, el texto elogia ese algo de animal que había en su belleza y su ritmo, en lo transgresor de los personajes que encarnó “la más explosiva, la más fogosa de todas las rumberas”, como la describe el propio autor.

Ninón Sevilla junto con las otras tres cubanas: María Antonieta Pons, Rosa Carmina y Amalia Aguilar, crearon un género que causó furor y se mantuvo vigente durante casi 20 años”, dice en entrevista la historiadora Gabriela Pulido, autora del libro Mulatas y negros cubanos en la escena mexicana de 1920 a 1950, editado por el INAH.

Desde su llegada a México, Ninón Sevilla convivió con el ámbito intelectual de la época. “Fue amiga de Carlos Monsiváis por más de 20 años”, dice la historiadora y revela a propósito de su relación con Mistral y otras feministas, que “más que considerarse como una mujer objeto en sus películas, intentó modificar esa visión al hacer aportaciones estéticas en sus coreografías, en su vestuario”.

Los artistas cubanos que llegaron a México en la década de 1940 trajeron ritmos como el bolero, el mambo y el chachachá, que enriquecieron al cine nacional. “Ninón Sevilla destacó entre todos. Quizá después no se explotaron mucho sus características particulares como actriz, pero durante por lo menos 30 años, esa figura que ella introdujo a la cultura mexicana, sí causó un gran impacto”.

Ninón Sevilla filmó más de 20 películas y también actuó en telenovelas. Ganadora del Ariel en 1980 por la cinta Noches de carnaval, murió este 1 de enero en la Ciudad de México, donde fue hospitalizada el pasado 26 de diciembre por una neumonía. Sus restos fueron llevados anoche a una funeraria ubicada en Félix Cuevas.