AFTEROFFICE
CULTURAS

Se fue el siglo XIX, pero la 'Casa de Muñecas' está aquí

La tragedia del noruego cobra una vigencia que estremece. En esta obra, cuya adaptación dirigida por Mauricio Jiménez llega al Teatro Helénico, Ibsen desentraña la miseria humana y la expone de una manera brutal y divertida a la vez.
Rosario Reyes
13 noviembre 2017 22:23 Última actualización 14 noviembre 2017 5:0
casa de muñecas

(Especial)

Así describe el director Mauricio Jiménez la pieza que el autor noruego Henrik Ibsen estrenó en 1879. La historia de Nora, quizá el primer personaje feminista de la dramaturgia europea, que llevará a escena a partir del 23 de noviembre en el Teatro Helénico.

Nora y Torvaldo Helmer se disponen a celebrar la Navidad, que coincide con el nombramiento de él como director del banco donde trabaja. Sin embargo, cuando se descubre que Nora tiene una deuda que adquirió para enfrentar los problemas de salud de su esposo, el mundo idílico del matrimonio se derrumba.

“Su profunda concepción temática y la perfecta estructura dramática permiten que la obra se vuelva atemporal. Trata problemas tanto sociales como económicos y morales semejantes a lo que estamos viviendo actualmente”, apunta el director.

En Casa de muñecas, Ibsen desentraña la miseria humana y la expone de una manera brutal y divertida a la vez, agrega acerca del montaje en que el actúan Moisés Arizmendi, Erando González, Olga González, Francisco Mena y Andrea Salmerón.

“Plantea un conflicto estrictamente femenino, ante un mundo creado y diseñado por los machos; esa es la tragedia de Nora: cómo se enfrenta a ese universo, lo ve cara a cara y toma una decisión no convencional, que no necesariamente representa un beneficio para ella, por eso es una expiación, una tragedia moderna”.

De acuerdo con el director, la empatía es uno de los elementos que hacen vigente este texto. “Lo que plantea al espectador es que se ponga en el lugar de Nora, no es precisamente que aplauda sus decisiones, pero el teatro es un laboratorio y una gran experiencia de vida para entender nuestra condición; al colocar al espectador en ese punto, a pensar cómo actuaría en esas circunstancias, le permite reflexionar sobre nuestras vidas contemporáneas”.

Ibsen fue un visionario, concluye Mauricio Jiménez. Tanto, que una obra del siglo XIX, sigue siendo actual. “Habla no solo de la condición de la mujer, sino del hombre y la mujer en su búsqueda de una relación amorosa, rodeada de una cantidad de aspectos, el económico, el moral, la religión, la educación, los lazos filiales y familiares.

Nora hace o que se supone no es debido, la mujer se tiene que quedar hasta que se hunda el barco y lo que ella decide es nadar con su propia fuerza a ver hasta dónde llega”.