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Sátira futbolística de dos actos: El Tri al Mundial

01 febrero 2014 6:12 Última actualización 20 noviembre 2013 2:1

 [Oribe Peralta anotó tres goles en la victoria 4-2 de México sobre Nueva Zelanda. / Reuters]   


 
Axel Beissner
 
Primer acto. Nueva Zelanda comenzó apretando a México desde la salida; con una entrada fuerte, fuera de lugar (pegado a la banda), Luis Montes se hizo amonestar a los 2 minutos de juego. Muestra de un nerviosismo que se mantuvo hasta el 10', cuando Carlos Gullit Peña puso a prueba al arquero contrario con disparo fuera del área.
 
Caprichoso como es el futbol, cuando mejor jugaban los All Whites, más con músculo e intensidad que con técnica e idea, los dirigidos por Miguel Herrera se fueron adelante 1-0 al 13' con gol de Oribe Peralta, quien picó el balón sobre el portero Glen Moss.
 
Una defensa neozelandesa sin forma se enfrentó a una delantera nacional inefectiva durante los siguientes 15 minutos; Jiménez no pudo batir a Moss en mano a mano; cabezazo y remate de volea desviados de Rafael Márquez; Oribe erró también hasta rectificar al 28' y 32' para sellar su hat-trick (3-0).
 
Un penal que no era, provocado por Moisés Muñoz al 38', parecía que levantaría el ánimo de los locales previo al descanso, pero terminó por enaltecer al meta mexicano, quien detuvo el disparo de Jeremy Brockie.
 
Segundo acto. México quiso controlar y tocar el balón, poca profundidad, mucha imprecisión. Los cambios de ambas escuadras, más benéficos para los neozelandeses, terminaron por animar un poco los minutos finales.
 
Márquez regala otro penal al 79' con una barrida innecesaria, gol de Chris James que la mete al ángulo (3-1).
 
Euforia e ímpetu de los kiwis, desborde, centro y el segundo con remate de Rory Fallon al 82' (3-2).
 
La sacudida despertó a los mexicanos; Peña puso el definitivo 4-2 (9-3 global) para confirmar lo que era ya un hecho desde el silbatazo final en el Azteca, la clasificación a Brasil 2014.
 
¿Qué sigue? Mesura, como la mostrada por los jugadores al finalizar el encuentro, conscientes de haber obtenido un triunfo obligatorio, en una instancia que no se tuvo que haber contemplado.
 
Autocrítica. Mismos errores en la defensa, falta de efectividad al ataque y saber que el marcador es engañoso por darse ante un rival que no existió ni aquí ni allá.
 
Planeación. Definir el proyecto, establecer fechas, analizar a todos los jugadores disponibles dentro y fuera de México, además de mucho trabajo para no ir de paseo a la justa mundialista.
 
Festejo en el Ángel
Tras el triunfo, unos 60 aficionados se congregaron en el Ángel de la Independencia para festejar, por lo que la Secretaría de Seguridad Pública implementó un operativo de resguardo en la Glorieta.
 
Debido al reducido número de personas, no se realizaron cortes a la circulación.
 

[Arturo Monroy]
 

 
[Arturo Monroy]