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San Lorenzo dejaría de ser sede permanente de México en Venecia

12 febrero 2014 4:14 Última actualización 30 mayo 2013 17:27

[Cortesía] Después de la Bienal se evaluará si el recinto es adecuado para continuar siendo el pabellón mexicano.  


Notimex

El gran éxito que se prevé para el pabellón mexicano en la 55 Bienal Internacional de Arte de Venecia hace esperar que la iglesia de San Lorenzo, donde se expone la pieza "Cordiox", de Ariel Guzik, pueda convertirse en la sede permanente de México en la ciudad italiana.

Esa es la opinión de Gastón Ramírez, comisario del pabellón de México, para quien la gran expectativa creada por la propuesta de Guzik "ha sido cumplida cabalmente".

El pabellón mexicano fue inaugurado el martes pasado con "Cordiox", una compleja máquina creada por Guzik de 4 metros de altura, que describe sonoramente el entorno donde se ubica, propagando una cadencia tonal cristalina, sutil y expansiva.

La propuesta mexicana ha tenido un rotundo éxito y ha creado mucho interés no sólo entre curadores y artistas, sino también entre la población veneciana, confirmó Ramírez a Notimex.

"El proyecto presentado por México es muy coherente con las condiciones del espacio, de hecho la pieza de Ariel Guzik encontró su lugar ideal en la iglesia de San Lorenzo, lo que creó mucha expectativa que se ha cumplido cabalmente", declaró.

Afirmó que "la gente está muy contenta, pues logra tener una experiencia sensorial muy intensa en ese contexto tan maravilloso de la iglesia aparentemente abandonada".

El comisario dijo confiar en el éxito rotundo del proyecto mexicano, en cuya inauguración participaron el martes pasado más de 500 personas y que en dos días ha recibido un flujo ininterrumpido de visitantes.

"La importancia de que el proyecto esté dentro de este recinto va a dar elementos, a quienes estén en posibilidades de decidir, para considerar más profundamente la posibilidad de la iglesia de San Lorenzo (de convertirse en sede permanente de México en las bienales del arte de Venecia)", declaró.

La cuestión es que la administración pasada firmó con las autoridades de Venecia un convenio para obtener el comodato de uso de la iglesia de San Lorenzo como pabellón permanente de México, pero la actual ha puesto en revisión tal acuerdo (que implica una inversión de un millón de euros).

En ese sentido, la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, declaró que la Bienal de Arte servirá para evaluar el resultado de la asistencia del público al pabellón mexicano.

Dijo que también se analizará si la iglesia de San Lorenzo es el espacio adecuado para futuras actividades culturales mexicanas en Venecia.

Al respecto, Ramírez consideró que el templo, cuyos basamentos de construcción se remontan al siglo VI (aunque el inmueble actual data del siglo XVI), puede reunir las condiciones para futuras exposiciones, pues aunque requiere trabajos de adecuación, tiene un espacio que no existe en otras zonas de la ciudad.

"El ala anterior, que es la primera que se recuperaría para tener más áreas de exposición, es de alrededor de 600 metros cuadrados, es muchísimo espacio y tiene una altura que permite hasta meter un avión. Estoy convencido de que un espacio así puede ser modificado versátilmente en función de cualquier tipo de exposición", anotó.

El comisario remarcó, sin embargo, que "con San Lorenzo o sin San Lorenzo" están aseguradas las participaciones de México en las bienales de la ciudad de los canales.

Asimismo, confirmó que la propuesta de Guzik ha tenido solamente comentarios positivos.

"La pieza es tan pertinente y tan coherente con el ambiente interno de la iglesia que la gente se queda callada, asombrada y con mucho respeto. La experiencia sensorial es muy sutil y los sonidos que evoca Cordiox permiten un viaje introspectivo muy interesante", dijo.

La iglesia de San Lorenzo abrió sus puertas luego de casi tres décadas de permanecer cerrada para acoger el pabellón mexicano en la 55 Bienal de Arte de Venecia, que durará del 1 de junio al 24 de noviembre de 2013.

El templo fue en sus orígenes un convento benedictino, destruido en 1106 por un incendio. La Iglesia actual data del siglo XVI, es obra del arquitecto Simone Sorella y tiene una gran historia, pues ahí fue enterrado Marco Polo, además de que Antonio Vivaldi tocó dentro de sus muros.