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CULTURAS

¿Salvador Novo escribió con "caca"?

En 'Escribir con caca', Luis Felipe Fabre aborda la poética homosexual más ácida y escatológica de Salvador Novo, de quien se dice tenía una lengua con la que destrozaba a las personalidades de su época.
Rosario Reyes
07 agosto 2017 23:10 Última actualización 08 agosto 2017 5:0
Salvador Novo

(Especial)

Salvador Novo no escribió con sangre, sino con caca. Esta lapidaria frase de Octavio Paz inspiró a Luis Felipe Fabre para escribir el ensayo en el que aborda la obra menos difundida del poeta. Publicado recientemente, Escribir con caca (Sexto Piso, 2017) tiene como hilo conductor la poesía homosexual del autor de Estatua de sal.

El pintor Diego Rivera llamó a Novo y a su grupo cercano, en el que figuraban Xavier Villaurrutia y Carlos Pellicer, “los anales”, en alusión despectiva a su sexualidad. “Algunos verán en él una amenaza a la virilidad nacional: un profeta obsceno que viene a anunciar en verso la instauración en México del reino de las locas”, escribe Fabre en su ensayo sobre quien fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Los poetas abiertamente homosexuales que pertenecieron a la generación de Los Contemporáneos eran, dice Fabre, provocadores. Novo en especial. En él, afirma el autor, lo alto y lo bajo, el poema y mierda, son indiscernibles. Por eso su persona y su obra resultan amenazantes.

“Como bien explica (Carlos) Monsiváis, le gustaba el perreo -antes del reguetón, bromea-; tenía una lengua viperina, afiladísima. Los sonetos que dedica a la gente de su época son brutales”.

Como los que dedicó a Ermilo Abreu Gómez, “una verdadera cúspide del insulto y las posibilidades escatológicas del idioma”. Estos aparecen en el libro de Fabre:

Aqueste sorjuanete grafococo,
desmedrado, calvillo, yucateco,
cuyo padrote, eyaculado en seco,
le diera el semi-ser en semi-moco;
este de ciencia no, pero sí foco
de liter-reportérico embeleco,
me viene a la memoria si defeco,
y en mis huevos lo espulgo si los toco.


Algunos de esos versos se publicaron en 1955 bajo el título de Poemas secretos en una edición de sólo 15 ejemplares. “Sólo sé de ella por el testimonio ofrecido por José de la Colina, quien colaboró en la edición”, cuenta Fabre.

Los poemas finalmente aparecieron en Sátira, el libro cabrón una recopilación publicada en 1970 bajo el sello Diana. No los incluye en su Poesía reunida, pero según Fabre, estos versos conforman uno de los proyectos más radicales de la poesía hispanoamericana del siglo XX. “Pero bajo la apariencia de una obra menor”, observa.

El autor pone como ejemplo un poema que Novo pudo dedicar a la poesía misma, más que a un amante:

¿Qué hago en tu ausencia? Tu retrato miro; él me consuela lo mejor que puedo;
si me caliento, me introduzco un dedo
en efigie del plátano al que aspiro.
Ya sé bien que divago y que deliro,
y sé que recordándote me enredo
al grado de tomar un simple pedo
por un hondo y nostálgico suspiro.
Pero en esta distancia que te aleja,
dueño de mi pasión, paso mi rato,
o por mejor decir, me hago pendeja,
ora con suspirar, ora con pedo,
premiando la ilusión de tu retrato
y los nuevos oficios de mi dedo.


LOS CONTEMPORÁNEOS DE NOVO
Amigo de las divas del cine María Félix y Dolores del Rio, así como de la pintora Frida Kahlo y otras mujeres destacadas de la época, Salvador Novo -quien falleció en 1974 a los 70 años- fue controversial incluso entre sus allegados.

El escritor José de la Colina cuenta que una noche del invierno de 1955, Novo ofreció una cena a los editores de Poemas secretos. “Para evitar la mala suerte de los 13 a la mesa se invitó además a un desastrado bohemio, un joven exiliado español y aspirante a poeta maldito llamado, de veras, Inocencio Burgos”. El invitado sedujo a Novo, por su parecido con Federico García Lorca –de quien estuvo enamorado-, y se dedicó a lanzarle, cuenta José de la Colina, “miradas mariconas” durante la velada.

En su libro, Luis Felipe Fabre plantea que Novo quizá vio en Lorca al poeta que él no pudo ser. “Hubo un sentimiento muy intenso por parte de Novo y le gustaba pensar que Lorca le puso Adela a uno de los personajes de La casa de Bernarda de Alba en recuerdo de él. De Lorca sabemos menos, yo soy de la idea de que no fue un amor del todo correspondido”.

Los intelectuales heterosexuales tenían conflicto con los poetas homosexuales e incluso los acusaron de evadir la realidad nacional, narra Fabre. “La prosa aparentemente tiene representantes más machines, y se suele pensar que la poesía es más delicada, aunque no es necesariamente así”, explica.

Elías Nandino, también de Los Contemporáneos, también gay, fue amigo de Novo y su detractor. En su libro de memorias, Contando mis pasos, así lo describe:

“Como es sabido, siempre le gustó golpear a los amigos que le caían mal, pero los escogía miopes y prefería que fuera en el elevador. Les quitaba los lentes, les pegaba y se los devolvía para salir corriendo. Así lo hizo con Ermilo Abreu Gómez y con Rodolfo Usigli. El único que le devolvió los golpes fue Rafael Solana. Cuando los periodistas le preguntaron a Rafael qué había sentido cuando le pegó a Novo, él contestó: ‘Sencillamente sentí como si le pegara a la manteca’”.

Salvador Novo sigue causando polémica. Escribir con caca incluye una selección de poemas publicados antes en Sátira, el libro cabrón, que no se habían vuelto a publicar desde la segunda edición, de 1978. Fabre los define como moralmente inaceptables, rechazados no sólo por homofobia, sino por los motivos de esos versos.

“Son poemas de venganza, insultantes. Novo no apela a buenas causas, a la nobleza del espíritu, sino a lo abyecto y a los sentimientos innobles -entre comillas-, pero son perfectos y afilados, de una exactitud y una sonoridad deslumbrantes”, afirma.

Más de 60 años después, esos poemas malditos, agrega el también poeta, siguen causando incomodidad. “En Novo no existe ese intento de reconciliación o un discurso de lucha por la aceptación. Le gusta la provocación, lo cual no lo vuelve el autor idóneo para la reivindicación. Le gusta lo grotesco, lo anormal”.