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CULTURAS

Salón 'Los Ángeles':
donde todo sucede

El domicilio de la diversión nocturna de México  se acerca a su 80 aniversario. En el Salón Los Ángeles, la capital se ha reunido con todos sus rostros; nada ha quedado fuera de ese ambiente en el que la vida es la gran festejada.
Rosario Reyes
21 julio 2017 0:50 Última actualización 21 julio 2017 5:0
Los Ángeles

(Nicolás Tavira)


De cómo el baile aumentó la población
​Una placa da fe del acontecimiento:
“El Salón Los Ángeles abrió el 30 de julio de 1937”. Entonces, el sitio estaba en los márgenes de la Ciudad de México, y un bailarín firmó su libro de visitas con un mensaje en el que confiaba en que ayudaría a poblar la zona. Y así fue. El salón fue poco a poco rodeado por el barrio de Los Ángeles, la colonia Guerrero y Tepito.

Historia de familia
Miguel Nieto, el fundador de la familia propietaria del salón durante tres generaciones, compró la casa donde nació su esposa, Acela Hernández, para abrir una bodega. Cuando ese negocio terminó, se unió a una nueva forma de diversión que surgió junto con el cinematógrafo: el salón de baile. Hoy tiene 150 mesas para 600 personas y una pista de mil 300 metros cuadrados, con aforo hasta para 3 mil parejas.

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salón los ángeles


Error geográfico
“Quien no conoce Los Ángeles no conoce México”. Esta frase fue acuñada por el fundador del salón. Se refería a la ciudad estadounidense donde se concentra la mayor cantidad de mexicanos. Con el tiempo el salón la hizo suya. Miguel Nieto, quien junto con su hermana Ángeles está a cargo del lugar actualmente, confirma ese lema.

“Este lugar es de identidad; un negocio social que en términos económicos es pésimo, por eso a partir de este año vamos a buscar nuevas fórmulas para sobrevivir. Con un fideicomiso que tenga una participación de los tres niveles de gobierno y la iniciativa privada se puede lograr que algunos programas oficiales se desarrollen aquí, sin abandonar los días destinados al baile fino de salón”.

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salón los ángeles


El maca la cachimba
A la entrada del salón, en el costado izquierdo, que se conserva prácticamente intacto desde la década de 1940, un altar rinde homenaje a Dámaso Pérez Prado; su figura, al centro, está rodeada de luces de colores.

El músico que llegó a México en 1949 se presentaba habitualmente en el Salón Los Ángeles, donde creó el ritmo que lo inmortalizaría. Gracias a Pérez Prado, el lugar fue conocido como la catedral del mambo.

Favor de no tirar las colillas al piso porque las damas se queman los pies
Este letrero existía, aunque no en Los Ángeles, sino en el Salón México. Pero la precaución era válida para los dos sitios. No era que las mujeres bailaran descalzas, sino que en los años 40 se usaban zapatos muy escotados y las mujeres usaban medias, que eran muy escasas, porque la seda y el nylon eran muy caros. La costumbre de llegar al sitio con calzado cómodo y dejarlo en el guardarropa aún existe, y en la pista, todas llevan zapatillas.

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Salón Los Ángeles


Pelados y pachucos

Mario Moreno fue monaguillo en la parroquia del barrio. Ya convertido en Cantinflas fue uno de los asiduos bailadores del lugar, igual que su amigo Adalberto Martínez Resortes. Ambos brindaron al atuendo masculino de los bailadores detalles que aún se conservan, como los zapatos bicolor y los pantalones de pinzas.

Los abuelos
Pedro y María Elena tienen la edad del Los Ángeles. Los Abuelos, como se les conoce, aún encabezan las rutinas al pie del escenario; sólo los buenos bailadores se colocan en esa zona, cerca de la orquesta. Campeones nacionales de baile han dedicado su vida a danzar y amarse. Tuvieron 13 hijos –sobreviven 10-, 40 nietos, 20 bisnietos y 18 tataranietos.

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Salón Los Ángeles


El borrego con caché

Gerardo El Borrego Hernández es maestro de baile desde hace 24 años. Tiene 70 y parece dos décadas menor. “El baile rejuvenece”, dice. Aunque creció en la colonia, vive en Coacalco, pero no falla a sus alumnos cada lunes y martes por la tarde, a quienes instruye por una cuota voluntaria que va de los 20 a los 100 pesos.

Fue mesero del salón, al que le tiene especial cariño porque ahí conoció a su esposa. Además, se conserva como el único con una buena pista. “Bailar en duela es otro caché”, presume.

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Rumba con lentes
El tercero de la dinastía Nieto ha estado a cargo del salón desde los 70. Su compadre, Froylán López Narváez, acuñó en 1974 la frase “la rumba es cultura”. Miguel Nieto cuenta que los intelectuales han acudido siempre al salón.

“En la película Una gallega baila mambo (1951), dos damas del público tradicional mencionan que hay un par de señoras -Silvia Pinal y Niní Marshall- a las que no reconocen y una le dice a la otra: ’lo que pasa que ya se puso de moda’. Y en efecto lo estuvo en el 51 y después en los 60, en los 80, en el 2000 y esperamos que se recupere”.

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​Bailar con desconocidos, pero bailar bien

Durante sus 30 años de servicio en oficinas de gobierno, Kimi pidió a sus jefes una tarde libre. Religiosamente, cada semana iba a Los Ángeles a bailar. Ahora está jubilada y dispone libremente de su tiempo.

“Para mí bailar es una terapia. Este ambiente es muy agradable, puedes venir sola y siempre te van a sacar a bailar, sin que se pasen; los señores son muy respetuosos, a veces ni siquiera sé sus nombres. Me fijo sólo en un detalle, que usen tacón cubano. Esos son los que bailan bien, no se puede bailar con zapatos de goma”.

¿Qué? 80 Aniversario del Salón Los Ángeles.
Lerdo 206, Guerrero
¿Cuándo? Sábado 29 de julio
y miércoles 2 de agosto, 20:00 horas
Costo: $250 preventa, $300 taquilla. VIP: $450 y $500