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Salomé mata por despecho

10 febrero 2014 4:45 Última actualización 29 julio 2013 12:37

 [Armando Pereda] 


 
Armando Pereda


Salomé se sintió rechazada por Jokanaán, ella quería besarlo, tocarlo y seguirlo admirando, pero él en cambio respondió con un "aléjate de mí, hija de la lujuria", así que cuando tuvo la oportunidad pidió su cabeza en una bandeja de plata, acto resultante de su venganza y despecho; ya con esta extremidad en sus manos, llena de sangre por fin pudo besarlo y seguir con este amor obsesivo.
 
"¿Cuántas cosas no hemos hecho por el deseo?", dice Irene Azuela protagonista de esta obra (Salomé) original del escritor, poeta y dramaturgo Óscar Wilde que habla de la historia de la princesa de Judea hijastra de Herodes; está dirigida por Mauricio García Lozano y se presentará hasta el 22 de septiembre en el Centro Cultural Helénico.
 
La historia está inspirada en el relato de Juan El Bautista y ha sido modificada por el director para que el lenguaje sea más claro, con menos personajes "es una obra con mucha densidad, cuenta una fábula muy simple, hay obras a las que hay que poner más atención, es un cuento bastante sencillo, donde los personajes son movidos por cuestiones muy básicas; el deseo es un tema de todos", explicó Azuela, quien actúa y produce por primera vez esta puesta en escena de 90 minutos.
 
Aunque el texto original se lleva a cabo sobre una terraza, en esta ocasión se montó sobre un baño creado por Jorge Ballina, que incluye una pila bautismal y un pasadizo subterráneo.
 
En diferentes ocasiones el relato muestra escenas con sensualidad, como cuando el Rey Herodes (José Sefami) le exige un baile a Salomé por su cumpleaños y como ella se niega, promete darle cualquier cosa, incluyendo la mitad de su reino.
 
"Es una obra que requiere bastante condición física y emocional, es muy fuerte, todo el tiempo nos lleva de un lugar a otro, es erotismo a todo lo que da, visto desde la necesidad de vivir", dice Sefami, quien ha ganado un Ariel a Mejor Co-actuación.
 
Leonardo Ortizgriz, quien da vida al profeta que rechazó a Salomé (Jokanaán), cuya actuación se lleva a cabo en un encierro y casi sin una conexión visual con sus compañeros, afirmó que "son situaciones que me ayudan como actor, sin herramientas, puntos para la creación, es muy pequeño, incómodo, rasposo, caliente, filoso".
 
 
Información proporcionada por El Financiero Diario.
 
 
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