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Saldívar... el disfrute del miedo

El diestro mexicano Arturo Saldívar se presentará este domingo 26 en Texcoco, en donde compartirá tarde con Andrés Razo, a caballo; Arturo Macías 'El Cejas', Diego Silveti y Sergio Flores.
Alain Arenas
23 marzo 2017 21:34 Última actualización 24 marzo 2017 5:0
El 31 de octubre de 2010, Arturo Saldívar tomó la alternativa en Guadalajara con padrinazgo de Eulalio López Zotoluco. (Especial)

El 31 de octubre de 2010, Arturo Saldívar tomó la alternativa en Guadalajara con padrinazgo de Eulalio López Zotoluco. (Especial)

Arturo Saldívar viste pantalones acampanados azules, chaleco negro y sombrero café. Saluda con un fuerte apretón de manos. Luego dirige la mirada al ruedo, en el que en breve hará la tienta de vacas de la ganadería de Torreón de Cañas, para las corridas del 26 de marzo y 22 de abril de la Feria de Texcoco 2017.

En su familia, cuenta, nunca hubo toreros. Sin embargo, a los Saldívar les gustaba la tauromaquia y asistían regularmente a las plazas de su natal Aguascalientes. A los 7 años dejó de ser espectador. Con el tiempo se convertiría en actor principal de la fiesta brava.

“Cuando vi a Julián López El Juli me quedé impactado. Él era un niño y ya estaba en el ruedo. Me demostró que para ser torero no importaba la edad. Eso sí, debía ser valiente. Me impactó cómo dominaba toda la situación en la plaza, parecía mucho mayor, no un adolescente. Ese día vi cómo tomó bajo control al toro, al público y al capote. Desde ese momento quise ser cómo él”, relata en entrevista con El Financiero en la hacienda de Apán, Hidalgo.

Su familia, no obstante, se aferró a que Arturo practicara futbol, en el que militó hasta los 11 años. En el 2000 pudo convencer a sus padres de que lo metieran a un colegio taurino. “Chantajeé a mi familia para que me diera la inscripción en una escuela de Aguascalientes como regalo de día de Reyes. Mi mamá accedió porque pensaba que se me iba a pasar el gusto; eso no ha sucedido hasta ahora”, afirma.

El muchacho se estrenó como novillero en la Monumental Plaza de Toros México el 3 de septiembre de 2006 ante “Esto”, de la ganadería La Joya. En aquel cartel alternó con Octavio García El Payo y Mario Aguilar. Dos años después se presentó en la Plaza Las Ventas de Madrid. Compartió tarde con los locales Miguel Hernández Miguelín y Carlos Gallego.

El 31 de octubre de 2010, Arturo Saldívar tomó la alternativa en Guadalajara con padrinazgo de Eulalio López Zotoluco. Su confirmación fue el día de la Virgen de Guadalupe de ese año, con Sebastián Castella como padrino y José Luis Angelino como testigo.

“Para ser un artista en la tauromaquia necesitas que el toro tenga cadencia, temple, que cuando pase en el capote no sea torpe, pero tampoco manso. Debe ser una danza, una puesta en escena en la que estén coordinados el toro y el torero”, comparte.

Saldívar se queda callado un momento y se abstrae de la entrevista. Cuando se le pregunta a qué le hubiera gustado dedicarse, de no ser torero, regresa su mirada al ruedo y dice que arquitecto. “Me gusta la arquitectura. Admiro a Francisco Artigas porque se arriesga a mezclar el barroco con lo moderno. Eso lo que hacen los verdaderos artistas. En todas las profesiones u oficios el arte se nota cuando se combina la eficiencia y la estética. Se puede ser artista al manejar un coche de la Fórmula Uno, cuando se edifica un puente bello o cuando se componen versos”.

Asegura que lo más difícil de su labor no son los movimientos con el capote, ni el uso de la espada. “No es fácil este oficio desde el momento en que razonas que debes quedarte quieto contra un animal que pesa decenas de veces más que tú y que posteriormente tienes que realizar faena torera. Lo más difícil es disfrutar del miedo”.